Por aquí, en el Levante, las plantas crasas son el remedio para la nostalgia de flores que en el otoño nos invade; ellas se conservan igual de radiantes y luminosas, y nos consuelan porque siempre están ahí pese a las estaciones…
¡Genial comentario, Rosa de los Vientos! Y no necesitan andar con tonterías de dietas y demás zarandajas…
Gracias por tu aportación.
Un cálido abrazo de sábado.
Siempre me han fascinado los cactus: espinas y piel dura para guardar sus corazones y mantenerlos a salvo y la belleza asomando desde el interior cuando menos la esperas.
Muy poético Joaquín… las apariencias engañan ¿verdad?; a veces con las personas pasa lo mismo y, por otra parte, la belleza se encuentra donde menos se espera como bien dices… Que pases un buen día.
Me fascinan estas plantitas gorditas.
¡Genial comentario, Rosa de los Vientos! Y no necesitan andar con tonterías de dietas y demás zarandajas…
Gracias por tu aportación.
Un cálido abrazo de sábado.
Pese a tener pinchos, sugieren suavidad.
Un besete, Barbara, desde tu mismo levante ototal.
Esa era la idea, querida María…
Otro grande para ti! Entonces, qué cerquita estamos… !
Siempre me han fascinado los cactus: espinas y piel dura para guardar sus corazones y mantenerlos a salvo y la belleza asomando desde el interior cuando menos la esperas.
Muy poético Joaquín… las apariencias engañan ¿verdad?; a veces con las personas pasa lo mismo y, por otra parte, la belleza se encuentra donde menos se espera como bien dices… Que pases un buen día.