Me llaman mucho la atención las aldabas, del árabe hispánico addabba y este del árabe clásico dabbah que significa literalmente lagarta, por su forma, en origen semejante a la de este reptil. Posteriormente se generalizó la mano con la bola o estas con cabeza de león…

Son mucho más bonitas (salvo raras excepciones) que los timbres y muy prácticos para cerrar la puerta cuando sales. Personalmente, las aldabas me encantan y, esta, particularmente. Me pregunto si podrá averiguarse algo de la personalidad de los ocupantes de una casa por la aldaba que hay en la puerta de la entrada.
En cuanto veo una, foto que saco. Te acuerdas de la de la casa de los abuelos? Tengo la foto, tal vez la ponga un día… era muy bonita.
Es una buena pregunta, Joaquín; y pienso que las fachadas también pueden hablar…
Me gusta como encuentras belleza en los detalles que muchos pasamos por alto. A mí, cuando menos, me llamas a estar más atenta.
Debo ser muy «mirona» o ser un defecto profesional, toda la vida pintando te hace quizás mirar de otra manera… en cualquier caso es muy bonito lo que dices.
Muchas gracias Elena!
Un gran abrazo.
Las aldabas son preciosas! Por aquí, si paseas por la zona antigua, como hay muchas puertas de madera muy bien conservadas, puedes encontrar auténticas joyitas.
Eres muy observadora, Barbara!
Besetes…
¡Me encantan! Como pintora la observación forma parte del trabajo, pero sobre todo la vida que nos rodea es un milagro tan estimulante que las cosa pequeñas me dejan embobada…
Gracias María, tenerte por aquí es siempre un gustazo.
Besetes y más besetes.