Sobre Julio Cortázar en Berkeley

Carles Gelí cierra su magnífico artículo del 10 de octubre en El País, publicado bajo el título  “Un cronopio en las aulas de Berkeley”,  con esa frase de Carles Álvarez: “Esas clases en Berkeley serán para Cortázar el último momento feliz de su vida”. Magnífico artículo el de Carles Gelí desde Barcelona.

La ingente obra del escritor tiene dos ángeles guardianes: su mujer Aurora Bernárdez y Carles Álvarez. Su primera mujer, Aurora, que vive todavía en el domicilio  que compartieron en Montparnasse y en cuyo buzón aún se conserva el nombre de los dos, es la legítima depositaria de su legado literario; Älvares es el gran conocedor de su obra y editor de toda su correspondencia.

Cuando el maestro acepta impartir sus clases en la universidad de Berkeley, tenía 66 años, era en 1980 y nadie podía imaginar que moriría cuatro después. Su estancia en la Universidad americana fue como unas gratas vacaciones en compañía de su último gran amor, Carol Dunlop. El tiempo fue rácano con ellos; seis meses después de esas clases magistrales, Carol enfermó y murió en 1982 en París. La foto que publica el periódico es de la misma Carol Dunlop.

En 1980 Cortázar era ya todo un mito y a esas clases asistieron, además, alumnos venidos de distintos países sudamericanos, profesores y admiradores de su obra que ya eran legión.  ¡Qué enorme fortuna haber podido asistir a esas clases para escucharle descifrar las claves de su obra! A todos los cortazarianos y cronopios de este mundo que tengan curiosidad sobre el porqué aceptó dar esas clases en una universidad imperialista, para todos los detalles en donde se muestra su personalidad iconoclasta, les remito al artículo de Gelí y, con su permiso, copio la frase resumen que Julio Cortázar dirigió a su amigo Guillermo Schavelzon: “Les dejé una imagen de rojo tal como se puede tener en los ambientes académicos de los USA…”.

Esto es solo un apunte, una pincelada para abrir boca: lo mejor es leerse el artículo y comprar el libro editado por Alfaguara, “Clases de Literatura. Berkeley, 1980” transcripción de las cintas, de gran calidad, grabadas posiblemente por un alumno y que llegaron a manos de Aurora Bernárdez en 2005 y con la inestimable labor de Álvarez, encargado de la edición.

4 pensamientos en “Sobre Julio Cortázar en Berkeley

  1. Verdaderamente, tuvo que ser un privilegio poder escuchar a Cortázar. Intentaré acceder al artículo de Gelí. Un abrazo y buen fin de semana

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