Los guanches (I)

cerámica guanche

cerámica guanche

DEDICADO A CANDIDE 57 Y A GILDERIC, QUE SÉ QUE AMAN LAS ISLAS CANARIAS.

Viví en la isla de Tenerife algo más de tres años, cuando era adolescente y, como tal, descentrada y algo tonta;  allí pase la fiebre del “existencialismo”, devoraba los libros de Camus, Sartre y soñaba con París; en eso fui precoz. Soñaba con les caves del Barrio latino y de Saint Germaine; Juliette Greco me inspiraba y Françoise Hardy, también. A pesar de  esa necedad juvenil, recorrí la isla, la viví y descubrí su enorme belleza.

Desde hace 2500 años los guanches habitaron las Islas Canarias. El desconocimiento de su origen hace que las fábulas y los mitos hayan crecido alrededor de los antepasados de los actuales habitantes del archipiélago canario. Los griegos situaban en las islas Los Campos Elíseos y los romanos las bautizaron con el nombre de Afortunadas; Plutarco describe maravillas de las islas; Plinio, en su “Historia natural”, las llamó “aquellas apasionantes islas”. Aristóteles también habló de ellas y se dice que fueron los fenicios y los cartagineses, en sus rutas comerciales, los primeros en descubrirlas. Las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, del hipotético jardín, se hallaban allí. En fin, un buen número de cosas se han escrito sobre las islas y sus habitantes, como que los guanches podrían ser los supervivientes de la Atlántida o que son de origen mauritano. La opinión más generalizada es que su origen es norteafricano y bereber.  La lengua que hablaban tenía vocablos bereberes y de los tuaregs; vivían en el Neolítico cuando llegaron los españoles en el siglo XV y, tras casi 100 años de batallas, fueron doblegados sus reyes o menceys.  Los habitantes de las costas se refugiaron en el interior de las montañas y los barrancos. Este enigmático pueblo se alimentaba de carne, derivados lácteos, moluscos marinos y del gofio, una especie de harina  que obtenían moliendo el maíz. No conocían el horno y su cerámica de barro cocido al sol la hacían a mano, porque desconocían el torno. Sus armas eran la piedra y el palo, ya que desconocían los metales; sin embargo, momificaban a sus muertos y conocían la trepanación; existía el oficio de momificador. Las mujeres acompañaban a los guerreros en las batallas y se encargaban de retirar los cadáveres y de trasladarlos a las cuevas sepulcrales. Vivían en cuevas y se vestían con pieles de cabra o simplemente desnudos; eran blancos, con una estatura media de 1,71 los hombres y las mujeres, 1,57cm. Adoraban al Sol y tenían conocimientos medicinales. Un pueblo enigmático.

7 pensamientos en “Los guanches (I)

  1. Voyager avec Barbara, comme ça doit être bien ! Je me fais souvent l’effet d’avoir un esprit très étréci quand je te lis, avec ton ouverture à tout ! Merci !

    • Bonjour Phédrienne!
      Merci, voyager par internet pas mal ! Pas de tout!, ton esprit est très profond et ouvert comme l’océan… et mon “ouverture à tout” c’est mon probleme parce que tout m’attire…
      Merci à toi.
      bisoussssssssssss.

  2. ¡Muchísimas gracias, Bárbara, por la información y por escribir tan bien! De hecho, lo único que hasta ahora sabía de los guanches era que habitaban las islas canarias, antes de la llegada de nosotros, los “godos”:-)

    • Ca je le comprends fort bien ! J’aimerais tout faire moi aussi mais j’ai deux mains “gauches”…j’essaie néanmoins ( et ne montre pas tout ! ) 🙂

  3. La prehistoria me apasiona y es la asignatura que más me gustaba de la carrera. Todavía somos “los godos”, seguimos siendo los de la península, los que llegamos de fuera; está bien sentir con fuerza las raíces, siempre que uno sea a la vez ciudadano del mundo.
    Siempre gracias a ti, Joaquín.

  4. Gracias Barbara!!! 😛
    oí hablar de los Guanches cuando llegue en Fuerteventura. Había un monton de niños rubios con el pelo tipo “rasta”. Pensaba que la poblacion se habia mezclado mucho. Pero me dijeron que eran descendientes de los Guanches (que no tenián el tipo español!).

    • ¡De nada!!! La verdad es que aún hoy es un misterio; existen muchas teorías pero, hasta donde yo sé nada con certeza al 100 %. Lo único cierto es la belleza natural de las islas, que es evidente.
      Un abrazo isleño.

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