Cándido o el optimismo. Un libro excepcional para estos tiempos que corren

Texto de Voltaire en el interior del café Procope, Paris. Foto: Bárbara

Texto de Voltaire en el interior del café Procope, Paris. Foto: Bárbara

El gusto por algo es tan subjetivo como personal.  Lo digo porque, aunque puedo presumir de haber leído «El Quijote», no es -para mí- un libro al que recurro con asiduidad; sin embargo, cuando quiero pasar un buen rato y reírme a gusto, vuelvo a releer «Cándido». Voltaire, que arremetió contra todo con su demoledora ironía, lo hizo también contra Shakespeare o Dante, dos genios de la literatura universal, cosa chocante; sin duda él también tenía sus gustos particulares. «Cándido»  comienza así:

DE COMO CÁNDIDO FUE EDUCADO EN UN HERMOSO CASTILLO Y DE QUÉ MANERA  FUE  EXPULSADO DEL MISMO.

Había en Westfalia, en el castillo del señor barón de Thunder-ten-tronck, un joven a quien la naturaleza había dotado de hábitos modestos y encantadores. Su rostro dejaba adivinar su alma. Quizá por eso y porque hacía gala de un juicio recto y de un espíritu simple, se le llamaba Cándido.

La candidez y el espíritu optimista del personaje dan pie a un sinfín de aventuras por todo el mundo, teniendo como enseñanzas las del preceptor Pangloss, el más grande filósofo (de la provincia), que enseñaba la metafísica teologocosmolonigología. «Cándido» es definido por el rey de los búlgaros como «metafísico ignorante de las cosas de este mundo».

EN EL CAPÍTULO IV,  ENTRE OTRA COSAS, SE DICE:

Pangloss contestó en estos términos:

-¡Ah mi querido Cándido! Vos mismos conocisteis a Paquita, aquella bella sirvienta de nuestra augusta baronesa; en sus brazos gusté de las delicias del paraíso, que son las que me produjeron estos tormentos infernales que me están devorando; estaba infestada y tal vez haya muerto. Paquita había recibido ese regalo de un fraile franciscano, muy sabio, quien había conocido el origen del mal: una vieja condesa que lo había recibido a su vez de un capitán de la caballería, el cual se lo debía a una marquesa,  a quien había contagiado a un paje, habiéndolo recibido este de un jesuita, que, a su vez, siendo novicio, lo adquirió en línea recta de uno de los acompañantes de Cristóbal Colón. Por mi parte, no podré legárselo a nadie,  porque me muero.

-¡Oh, Pangloss- exclamó Cándido-, qué extraña genealogía! ¿No habrá sido el diablo el origen de tamaño linaje?

-Nada de eso-replicó el gran hombre-; esta era una cosa indispensable en el mejor de los mundos, un ingrediente necesario. Porque si Colón no hubiera atrapado la enfermedad en una isla de América, esta enfermedad que envenena toda fuente de generación y que con frecuencia impide la misma, oponiéndose a los fines específicos de la naturaleza, nosotros no hubiéramos tenido la suerte de conocer el chocolate o la cochinilla.

EN EL CAPÍTULO XII SE DICE:

«…Al cabo de algunos días resolvieron comerse a las mujeres. Teníamos un imán muy piadoso y compasivo que les hizo un excelente sermón, con el cual casi los convenció de que no nos mataran del todo. «Cortadles -dijo- una nalga a cada una de las señoras y eso os reanimará ; si es preciso repetir, tendréis otro tanto dentro de algunos días. Con seguridad el cielo os premiará por tan benéfica acción y seréis socorridos.» Como era hombre de mucha elocuencia, los persuadió y se llevó a cabo la  operación terrible.

Voltaire fue despiadado con las religiones, satírico, con un ingenio portentoso, de una cultura insuperable, de una imaginación fértil y un gracejo deliciosamente socarrón. Polemizó con todo y con todos; fue anatematizado, odiado, silenciado y amado como pocos autores. Si tienen ganas de pasar un buen rato y si son además de mente abierta, les recomiendo que lean El «Cándido» de Voltaire. Yo, debo confesar,soy una de sus fans.

10 pensamientos en “Cándido o el optimismo. Un libro excepcional para estos tiempos que corren

  1. No lo he leído, confieso; pero esta reseña y extractos me han convencido de que a “Karl Søndersøn” le encantaría. ¡Excelente!

    • Para los que nos «alimentamos» de la Literatura, siempre nos quedan libros por leer… ¡Si vieras la lista de los que tengo pendientes! Espero que lo disfrutes. tiene situaciones tan disparatadas que se tiene uno que reír sin remedio.
      Y espero que al personaje de ficción Karl Sonderson le guste también. Muchas gracias por tu visita.

  2. Leo como dos, tes, etc. libros al mes, en mi casa gastamos libros a diestro y siniestro, mi hija no lee los devora, ya a escrito su primer libro con 15 años, nos encanta a los cuatro, pero este no lo conocía, ¡que vida tan corta para tantas cosas que conocer!, así que gracias por la recomendación , me lo apunto y ten por seguro que este mes caerá jajajajajaja, besos

    • ¡Enhorabuena a tu hija! Tenemos el hermoso «vicio» de la lectura. El libro de «Cándido» es un clásico que ha estado en la lista de los libros prohibidos de la iglesia católica; como librepensador que es, Voltaire, estuvo perseguido durante mucho tiempo y su vida daría para más de una novela. Gracias por visitarme. Un beso.

  3. Es que en cualquier lugar y época eso de vivir en el mejor lugar del mundo y en el mejor de los tiempos posibles es una idea en la que los ilusos han creido a pies juntillas y es lo que hace que este libro sea universal y atemporal.De ahí lo corrosivo de su crítica.Por eso «les bien-pensants» no soportan a Voltaire ni a nadie que ponga en tela de juicio su status confortable en el que reposan sus intereses.

  4. He leído Novelas y Cuentos de Voltaire y me ha quedado el regusto de volver a leerlo nuevamente. Hay cosas en tu blog que debo también regresar a ellas o redescubrir.
    Sigo atento a tus sugerencias estimada Bárbara.

    • La bondad de la literatura con mayúsculas nos incita a releerlos con autentico placer. Tengo ya una edad y por tanto el tiempo medido que me inclino por releer a los clásicos, dejando de lado los libros de éxito comercial que poco me aportan ya. Muchas gracias, querido amigo por dedicarme tu tiempo.
      Un abrazo muy afectuoso.

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