Restos arqueológicos en el Hotel Palacio Infante D. Juan Manuel (Belmonte)

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Fotos Bárbara

Reconozco que estoy enamorada de este lugar; lo he visitado y disfrutado varias veces. Un hotel que conserva dentro estos restos arqueológicos en un ambiente sosegado, con música clásica de fondo, con un buen servicio, una excelente gastronomía en un paisaje netamente manchego. A todos los que vayan desde el Levante a Madrid que no se lo pierdan; ¡pernoctar allí es una delicia!

En agosto las veremos

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Fotos Bárbara

Quizás ahora florecerán antes por culpa o gracias al clima tan loco que padecemos; si es antes, bienvenidas por que son tan bonitas, en su sencillez, que con su variado colorido adornan cualquier jardín o balcón.

Miradores

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Fotos Bárbara

Miradores, balcones, boinders son esos espacios que, como ojos de las casas, nos permiten asomarnos al exterior. Los hay modernistas, como en la foto primera, y otros más sencillos de madera o bien sin cerrar, solo con una balaustrada de hierro… los hay para todos los gustos y tamaños; unos nos permiten mirar casi sin ser vistos, otros, no hacen de la discreción su objetivo y, como escaparates, nos proyectan a la calle sin miramientos…

Y ahora las amarillas

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Fotos Bárbara

De los dos rosales de pitiminí solo ha sobrevivido este amarillo; el rojo, que no trasplanté a su debido tiempo, se ha perdido. Habrá que reponerlo. Los rosales rojos, por su parte, han crecido muchísimo; a estos no hay quien los pare, aunque el tamaño de sus flores han disminuido… La naturaleza anda también como el tiempo, un poco loca y, yo diría más, desconcertada.

La mariposa en la lantana

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Fotos Bárbara

Parece que vuelven a aparecer las mariposas y sobre todo las abejas por las que temimos en las anteriores primaveras. Ahora ya se ven pululando por el jardín y nos aseguran el futuro; parece mentira que dependamos de esos pequeños insectos. Sin embargo echo de menos ver más caracoles y sus estelas blancas sobre las baldosas.

El espejo no miente

Se miró en el espejo. Abrió la boca para observar los dientes, el esmalte muy perjudicado por el zumo de limón que tomaba en ayunas presentaba un color amarillo resultado también de la nicotina. ¡Vaya una porquería!, pensó. Rebuscó en la despensa y no encontró pajitas de plástico, esas de colores, del último cumpleaños. Pues, nada, a pelo, no iba de dejar de fumar ni a renunciar a sus cigarrillos por la puñetera estética y menos al zumo de limón que le desatascaba las tuberías todas las mañanas. Y menos mal que no se podía ver la coronilla porque ya tenía casi tonsura como los curas. Para compensar todos estos atropellos de los años y de sus malas costumbres, se percató con agrado de que aún la papada era incipiente y que las bolsas de sus ojos se podían considerar, aún, normales. Su perfil era bueno y sus ojos negros tenían la mirada intensa de Omar Sharif o eso pensaba para compensar tanta ruina. Se volvió a mirar y esbozó una sonrisa, más bien una mueca que no le reconcilió consigo mismo. Aquella mañana, frente al espejo, empezaba mal.

Rosas

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Fotos Bárbara

La primavera tiene estas cosas. Una mañana nos asomamos al jardín y los capullos de ayer se han convertidos en esplendidas flores que despliegan toda su belleza junto con un perfume rotundo.