


Fotos Bárbara
Quizás ahora florecerán antes por culpa o gracias al clima tan loco que padecemos; si es antes, bienvenidas por que son tan bonitas, en su sencillez, que con su variado colorido adornan cualquier jardín o balcón.



Fotos Bárbara
Quizás ahora florecerán antes por culpa o gracias al clima tan loco que padecemos; si es antes, bienvenidas por que son tan bonitas, en su sencillez, que con su variado colorido adornan cualquier jardín o balcón.


Fotos Bárbara
Miradores, balcones, boinders son esos espacios que, como ojos de las casas, nos permiten asomarnos al exterior. Los hay modernistas, como en la foto primera, y otros más sencillos de madera o bien sin cerrar, solo con una balaustrada de hierro… los hay para todos los gustos y tamaños; unos nos permiten mirar casi sin ser vistos, otros, no hacen de la discreción su objetivo y, como escaparates, nos proyectan a la calle sin miramientos…

Foto Bárbara.
En el restaurante La Taula de Elche este postre delicioso de chocolate con crujientes de frutos secos.

Foto Bárbara
El banco a resguardo del sol bajo esa marquesina original y diferente.



Fotos Bárbara
De los dos rosales de pitiminí solo ha sobrevivido este amarillo; el rojo, que no trasplanté a su debido tiempo, se ha perdido. Habrá que reponerlo. Los rosales rojos, por su parte, han crecido muchísimo; a estos no hay quien los pare, aunque el tamaño de sus flores han disminuido… La naturaleza anda también como el tiempo, un poco loca y, yo diría más, desconcertada.


Fotos Bárbara
Parece que vuelven a aparecer las mariposas y sobre todo las abejas por las que temimos en las anteriores primaveras. Ahora ya se ven pululando por el jardín y nos aseguran el futuro; parece mentira que dependamos de esos pequeños insectos. Sin embargo echo de menos ver más caracoles y sus estelas blancas sobre las baldosas.

Fotos Bárbara
Atardecer desde la terraza.


Se miró en el espejo. Abrió la boca para observar los dientes, el esmalte muy perjudicado por el zumo de limón que tomaba en ayunas presentaba un color amarillo resultado también de la nicotina. ¡Vaya una porquería!, pensó. Rebuscó en la despensa y no encontró pajitas de plástico, esas de colores, del último cumpleaños. Pues, nada, a pelo, no iba de dejar de fumar ni a renunciar a sus cigarrillos por la puñetera estética y menos al zumo de limón que le desatascaba las tuberías todas las mañanas. Y menos mal que no se podía ver la coronilla porque ya tenía casi tonsura como los curas. Para compensar todos estos atropellos de los años y de sus malas costumbres, se percató con agrado de que aún la papada era incipiente y que las bolsas de sus ojos se podían considerar, aún, normales. Su perfil era bueno y sus ojos negros tenían la mirada intensa de Omar Sharif o eso pensaba para compensar tanta ruina. Se volvió a mirar y esbozó una sonrisa, más bien una mueca que no le reconcilió consigo mismo. Aquella mañana, frente al espejo, empezaba mal.


Fotos Bárbara
La primavera tiene estas cosas. Una mañana nos asomamos al jardín y los capullos de ayer se han convertidos en esplendidas flores que despliegan toda su belleza junto con un perfume rotundo.

Fragmento del Gernika de Pablo Picasso
El 26 de abril del 36 La Legión Cóndor alemana bombardeó la población vasca de Gernika junto a la Aviación Legionaria italiana a favor de los sublevados franquistas contra el gobierno legítimo de la Segunda República Española. En una primera pasada destruyeron los tejados de las casas para después lanzar bombas incendiarias que quemaron por dentro las viviendas. Además era día de mercado, por lo que había mucha gente en la calle. Participaron 31 bombarderos y 26 cazas. Fue una auténtica carnicería contra una población indefensa. Según parece fue un ensayo para bombardear ciudades en la Segunda Guerra Mundial. Una tragedia y un horror de la que Pablo Picasso dejó constancia para la posteridad, para que quedara reflejada la barbarie y la sinrazón. Ninguna guerra tiene justificación.