Brotes nuevos II

DSC_0253DSC_0255

Fotos Bárbara

La vid del Canadá y la monstera siguen brotando; ellas a lo suyo y yo, este verano, intentando que los gatos callejeros no me destrocen los helechos, que ya de por sí, con este calor, están los pobres depauperados.

Ensalada de langostinos

016

Foto Bárbara

En este verano tan caluroso lo más apetecible son las ensaladas, esta de langostinos con el contrapunto dulce de los trozos de melocotón en almíbar esta realmente buena. El buen hacer de la cocina del hotel Palacio del Infante Juan Manuel (Belmonte, Cuenca) sigue intacto y se puede comprobar en cualquier estación del año.

Una terraza florida (Roma)

157159102338

Fotos Bárbara.

De espaldas a la iglesia de la Trinidad del Monte, la vista desciende por la gran escalinata antes de que nuestro cuerpo asuma que debemos bajar un número indeterminado de escalones. La nueva legislación municipal ha prohibido recientemente que los turistas se sienten a lo largo y ancho de la escalinata y menos que se coma allí. Antes de descender contemplo un edificio con una terraza llena de flores que tiene como paisaje la iglesia en lo alto, el mirador lleno de gente y el descenso de miles de personas que no dudan en dejar constancia de su visita a la famosa Plaza de España.

El cortejo del palomo

068060062066067064

Fotos Bárbara.

En el tejado la paloma toma el sol. Llega el palomo y comienza el cortejo; la paloma se hace la interesante y él la sigue despacito andando a pasitos cortos detrás de ella; después de un tira y afloja ella cede y la monta por fin. ¡El que la sigue la consigue!

A la espera…

154

Foto Aurelio

A la espera de cualquier acontecimiento, fiesta, conferencia, reunión familiar, simposio, estas sillas en escalera duermen hasta nueva orden.

Plaza de S. Pedro. Vaticano

010018021006030005006038039

Fotos Bárbara.

La Plaza de S. Pedro en el Vaticano me decepcionó un poco; no es tan grande como imaginaba, aunque es magnífica sin duda; la marea de gente era notable y en ese sentido y aunque sea un contrasentido una se encontraba perdida. Bernini hizo bien su trabajo. Sentí sensación de agobio y me senté en un banco; contemplé la fantástica cúpula de la basílica y se fue, después, la mañana en intentar saber donde se podían sacar las tarjetas, la Omnia y la Roma Pass. ¡Qué mal señalizado todo! Habría que volver otro día, pues esa mañana solo fue una toma de contacto, La guía no recomendaba comer por ahí de modo que nos fuimos a comer al Prati.