Indignados

Indignado intemporal se suma a la protesta de los pueblos hermanos del Mediterráneo

Hago un llamamiento en favor de la lucha por la liberación de Damasco, de Aleppo, de Homs, de todas las ciudades de Siria que sufren la tiranía de Bashar el Asad. ¿Qué nos detiene? Hagamos manifestaciones masivas en las capitales occidentales para ver si se  interviene de una vez.  France 2 emitió un dramático documental sobre la muerte del reportero francés Gilles Jacquier cuando informaba de la situación que se estaba viviendo en Homs; no quiero emitir un  juicio pero daba la sensación de que al equipo le habían tendido una trampa.Cada día que dejemos pasar, morirán más inocentes. ¡A la calle como hicimos por Egipto, por Túnez, por Libia! ¡A la calle por nuestros hermanos!

El arte más creativo

Espirales áureas tras una comida en «Las Tres Ranas». Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

El arte supremo por excelencia, para muchos, es el arte culinario. Y si no que se lo pregunten a Leonardo da Vinci y a su gran amigo Boticelli, ambos unidos en el negocio de la restauración allá en Florencia. Negocio que por cierto fue un fracaso, ¿curioso, verdad? Les remito al interesantísimo  y divertido libro «Notas de cocina de Leonardo da Vinci. La afición desconocida de un genio», editado por Temas de hoy S.A… Allí nos enteramos de que el verdadero inventor de la nouvelle cousine fue el mismísimo creador del retrato de la esposa del Giocondo, da Vinci. Leonardo, cocinero de la corte de Ludovico el Moro, ya jugaba con las flores del calabacín y demás delicatesen del huerto cuando los comensales de la corte le pedían indignados (indignados ha habido siempre) volver a los faisanes, a los cabritos, a las lenguas de ternera en escarlata, a los capones rellenos…, en definitiva a la dieta proteínica que es la que más adelgaza. Leonardo fracasó como cocinero por ser un adelantado de su época. Hoy el dilema sigue siendo el mismo: dieta sana o proteína al canto.

Sobre La Estirg…

Sobre La Estirga (sin que ella se entere)

La Estirga, clavada en la torre, observa socarrona, impasible, sarcástica le parvis de Notre Dame a sus pies. La misión de La Estirga es esa: observar casi los cuatro puntos cardinales de París (del sur le da noticias otra quimera oportunamente situada). Desde arriba contempla la explanada que hierve de personas anónimas; lleva siglos sabiendo de los esfuerzos caóticos e hilarantes de los humanos. La Estirga se las sabe todas; por eso mantiene el gesto irónico en ese ademán a la par sabio, indiferente, casi contemplativo. La Estirga se sabe eterna… Me gusta subir (preferentemente los domingos de agosto) a las torres de Notre Dame para tocar el ala luciferina, para deslizar la mano sobre su lomo, para rozar la suya que apoya en su cara de piedra. Entonces me mira de reojo de abajo a arriba a lo Humphrey Bogart. Y me siento, tras penoso descenso, Lauren Bacall cuando enciendo un cigarrillo apoyada en el pretil del Pont aux Double viendo pasar el Sena también cáustico y eterno.