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¡La encontré!!! El Bateau-Lavoir

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Fotografía de la revista Life de la fachada del Bateau-Lavoir

Bueno, la encontró Aurelio y me la pasó. Hace algunos años estuve en Montmartre, como siempre que voy a París, y me senté en un banco de la Plaza frente a la fuentecilla, mientras miraba el solar donde pensaba que estuvo el famoso Bateau-Lavoir; así me lo había indicado una señora que tenía una pastelería en la esquina, justo en la calle que bajaba hacia la placita. Y ahora, por fin, lo veo tal como era cuando en la primera mitad del siglo pasado los que luego serían famosísimos pintores tenían sus estudios.¡El famoso Bateau-Lavoir!!! Los desconchones de la pared y la fachada, por sí solas, nos hablan de la pobreza del lugar y lo duros que debieron ser los comienzos para todos ellos, pero, por lo que sabemos de los lugares que frecuentaban, como Le Lapin Agile, la juventud y el entusiasmo reinaban en las noches locas y alegres del barrio. Barrio que, ahora se cotiza mucho y al que se han trasladados “bobos” (burgueses adinerados) a chalets preciosos que se han ido construyendo.

Vincent van Gogh

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“Paisaje marino en Saintes-Maries”

 

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“Mariposa gran pavón”,1889. Saint-Rémi-de-Provence

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“Espigas de trigo”, 1890

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“Jardín del Hospital de Saint Paul”, 1889

 

Quizás sean unos de los cuadros menos conocidos para el gran público de Vincent van Gogh. Su recorrido por la Provenza a pie, recorriendo Arles y los pueblos de la costa, como Saint Rémy o Saintes-Maries nos muestran a un Vincent apasionado de la naturaleza. Es emocionante recorrer los lugares que él pintó, de por sí, recorrer la Provenza ya es un regalo; he tenido la suerte de ir dos veces, pero deseo volver en cuanto pueda, porque hay tanto por ver, no solo de él sino de otros muchos pintores que durante la guerra buscaron refugio en el sur, como Matisse, por poner solo un ejemplo.

Lita Cabellut, la más cotizada

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“Dulcinea 12”, 2010

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“Frida Kahlo”.

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“Don Quijote II”

El caso se esta pintora es excepcional dentro del difícil mundo del arte para las mujeres. A día de hoy es una artista muy cotizada hecho que se basa en la indudable calidad de sus obras; ya era hora. Afincada en Holanda, es poco conocida en su país. Sus obras hablan por sí solas. Ya desde muy pequeña decía que sería artista y lo daba por hecho; el tiempo le ha dado la razón. Y aprendió y aprendió con una tenacidad feroz, ingresando en la Rietveld Academie de Ámsterdam a los diecinueve años becada, ella, una niña que a los doce años no sabía ni leer ni escribir. Y si a esto le sumamos que era una niña gitana criada por su abuela hasta que fue adoptada por una familia adinerada, su biografía remueve las conciencias y nos hace pensar en cuántos talentos no se habrán perdido por falta de medios. De la mano de su nueva familia visitaba el Museo del Prado. Hoy tiene su estudio en La Haya y, con 55 años, comprende la vida como nadie, el dolor, el sufrimiento, al ser humano, que refleja en sus obras que respiran veracidad, belleza, fealdad, crueldad, soledad… La luz de Rembrand la llevó a Holanda. Según sus palabras:”Soy una roquera de la figuración de hoy, con admiración absoluta por los maestros del retrato”. Afirma su admiración por Velázquez, Goya y Rivera. No pinta nunca con acrílicos, cosa que aplaudo, sino con óleos y pigmentos de toda la vida en lienzos de gran formato, aunque se apoye en materiales de otras disciplinas. Ha expuesto en París, Venecia, Londres, Dubái, Singapur, Hong Kong… en medio mundo; ha trabajado con la Fura dels Baus. España, su país, le debe un merecidísimo homenaje y reconocimiento. Impresionante su obra.

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“Piaf”, 2008

Ernst Ludwig Kirchner

 

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“Árboles en otoño”, c. 1906

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“Waldinnerest (interior del bosque)”, 1938

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“Autorretrato con pipa”, 1907

Pintor alemán fundador del grupo expresionista “Die Brücker” (El puente). Estudió arquitectura en Dresde al tiempo que comenzó a pintar. Se graduó en 1905. Un año antes se trasladó de forma temporal a Múnich, trabajando en varios estudios y allí conoció la obra de grabado de Durero, que le incitó a trabajar el grabado en madera. A su regreso a Dresde fundó, junto con Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff, el grupo “Die Bücke” de ideas revolucionarias, que desarrolló una gran actividad en común en el taller que compartía con el primero en una antigua carnicería de un barrio obrero. Se interesó vivamente por el arte primitivo visitando con frecuencia el Museo Etnográfico de la ciudad pero fue en Berlín donde pintó sus obras mas importantes a partir de octubre de 1911, que le dieron cierto renombre.  En 1912 fue seleccionado con su grupo para participar en una exposición de El Jinete Azul (Der Blaue Reiter). En 1913 fue seleccionado para una gran exposición de arte europeo que se celebraba en Nueva York, el “Armory Show”. Su temática se centró en el paisaje, el desnudo y, al final, en las calles berlinesas con su ajetreo. La Primera Guerra Mundial  fue un cataclismo que le deterioró tanto física como mentalmente y se retiró a Davos, donde se aisló del resto del mundo. En Suiza comenzó a pintar de nuevo y a hacer critica de arte bajo un seudónimo. Con la ascensión al poder de los nazis, que destruyeron parte de sus obras, sufrió una recaída en su depresión y se suicidó en 1938. “Calle de Dresde” de 1908 y “Calle de Berlín” de 1913 muestran el cambio entre su primera época y su época de madurez; ambos cuadros están en el MoMA. Su cromatismo  es agresivo y con grandes contrastes de color.

Elsa von Freytag-Loringhoven la inventora del readymade I

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Retrato de Berenice Abbott, c. 1923-26. MoMA

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Fuente, 1917

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Dios, 1917. Fotografía de Morton Schamberg (impresión en gelatina de plata)

La baronesa de Dada, así llamada por todos, era de origen prusiano, nacida en 1874. Bien jovencita destacó por su poderosa personalidad, que la llevó a dedicarse al vodevil en Berlín para muy pronto formar parte del Art Nouveau de Munich. Tras varias peripecias por Italia y diversas experiencias sexuales se mudó a Kentucky tras ayudar a su marido a fingir su muerte. Viajó por Estados Unidos y se instaló en N. Y. Fue una artista integral que combinó la escultura, la poesía, la moda y la performance; ella era la encarnación de la vida antiburguesa. Se casó con un barón arruinado para heredar el título y fue el centro de la vida excéntrica y cultural de Manhattan. La baronesa era todo menos una persona “normal”. Inventó el readymade, la escultura formada por materiales de la vida cotidiana, apoyándose en la idea de que el arte puede ser cualquier cosa. Cualquier cosa le servía, viejos trozos de hierro, latas, llantas de automóviles, cosas que recogía de las alcantarillas de N. Y. Sus esculturas de objetos eran ingeniosas y absurdas, pero siempre llenas de carácter. En una carta a su amiga, la artista Sarah Freedman McPherson, le escribió: “Sarah, si encuentras una lata en la calle, quédate junto a ella hasta que un camión pase por encima. Entonces tráemela”. Se adelantó a Duchamp un año antes de que este presentara su primera obra. ¡A ver si vamos reconociendo las cosas y poniendo a cada cual en su sitio! Así lo hizo Irene Gammel en la biografía de 2002 “Baronesa Elsa” en la que se demuestra la influencia que Elsa ejerció en la obra de Duchamp; como ejemplo, el famoso urinario llamado “Fuente” que ella envió al Salón de la Society of Independent Artists de Nueva York bajo el seudónimo  masculino de Richard Mutt. Tanto Alfred Stieglitz como la hermana de Duchamp afirman la autoría de Elsa. Después de la exposición la escultura desapareció, y la primera reproducción de “Fountain” no se hizo hasta mucho después, en 1950, de la muerte de la baronesa, ocurrida en 1927. Su poesía abrió nuevos caminos; en un estilo beat escribió sobre América, sexo, maquinarias y muerte. Sus poemas aparecieron junto al “Ulises” de James Joyce en The Litle Review y ambos sufrieron por igual la censura y ella, Elsa, vivió para desafiar la ley y los convencionalismos. Su escultura readymade más famosa, una pieza retorcida de tuberias oxidadas unida a una caja de ingletes llamada “Dios” fue atribuida durante mucho tiempo al fotógrafo que la fotografió, Morton L. Shamberg. Para darnos una idea de su eclecticismo el retrato de Berenice está hecho con gouache, pintura metálica y laca teñida con barniz, lámina de metal, celuloide, fibra de vidrio, cuentas de vidrio, objetos de metal, papel pintado recortado, yeso y tela sobre cartón.

Salto de Usero

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

 

El río Mula a su paso por el salto de Usero atraviesa una curiosa formación de rocas, el travertino. La acción del agua sobre esta roca ha originado una gran cúpula natural por la que cae una cascada de varios metros de altura hasta llegar a una gran poza de agua de color turquesa. Este rincón tiene una gran valor geológico y paisajístico. En su formación primero hubo una etapa húmeda y luego una segunda más seca sin la existencia de manantiales que dio lugar a una intensa  erosión y modelado del terreno.

Maurice deVlaminck

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“Ramo de flores”, c. 1909

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“Naturaleza muerta”, 1910

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“La pêche au Chevesne”, 1916

Maurice de Vlaminck fue un pintor francés autodidacta nacido en Paris en 1876 dotado para las artes que practicó en sus diversas facetas como escritor, poeta, dibujante pintor y además, fue, desde bien joven, un buen deportista. Practicó el ciclismo y pensó en dedicarse profesionalmente hasta que unas fiebres tifoideas truncaron su carrera. Dio clases de violín y se casó en 1984. Durante el servicio militar conoció a André Derain, cuya amistad mantuvo a lo largo de su vida; juntos compartieron estudio en 1900 en Chatou y juntos realizaron viajes por el sur de Francia; un viaje a Londres le hizo cambiar la atmósfera de sus cuadros. Casi todos sus paisajes están realizados a lo largo del Sena. En 1905 expuso por primera vez en público en el famoso Salón de Otoño de París junto a pintores como Raoul Dufy, Charles Camoin, Matisse, Henry Manquin, André Derain; esta muestra de pintores fauvistas les marcó a los dos amigos, que se convirtieron al movimiento fauve. En 1907 visitó una exposición retrospectiva de Cézanne, que le impactó grandemente. Durante la Primera Guerra Mundial vivió en Ruán donde comienza su etapa de poeta y posteriormente escribe dos novelas eróticas que ilustró Derain. Su temática se centró en el paisaje y en el bodegón. Su admiración fue para Vincent van Gogh, del que adoraba su colorido, y su animadversión fue para Picasso, del que no apreciaba casi nada.