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Cork, Irlanda.

Foto Noa Serrano Plaza.

La ciudad de Cork petenece a la República de Irlanda; es la segunda ciudad más poblada del país. Tiene más de 200.000 habitantes y está construida sobre el río Lee que la divide en dos. El centro se levanta sobre una isla. El puerto de Cork es uno de los puertos naturales más grandes del mundo. La ciudad ha entrado en la lista «Lo mejor del mundo 2025» de National Geographic. Es la meca gastronómica de Irlanda. Un dato curioso es que aquí hizo su última escala el Titanic. Tiene su propia cerveza negra «Murphy´s Irish Stout». La catedral neogótica fue construida en el siglo XIX. En el parque Fitzgerald está el museo público de la ciudad con más de 45.000 objetos que nos muestran todos los aspectos del pasado de la ciudad, tanto en su faceta histórica como política, cultural o geológica. Mi queridísima Noa me manda esta fotografía que me hace soñar y volar hasta la bella Irlanda.

Arroz del señorito.

Arroz del señorito.

En Alicante se prepara este tipo de arroz cuya gracia consiste en que todos los ingredientes marineros como mejillones, gambas, almejas… van todos pelados o sin cáscaras en el caso de los bivalvos. El nombre de «el señorito» le viene precisamente por que el «trabajo» solo consiste en comer… En muchos locales solo ponen gambas peladas como tropezones, pero a mí me gusta con más cosas, como sepia, mejillones, almejas… Siempre digo que un buen arroz tiene que tener como base un excelente fumet, eso es fundamental; lo demás es coser y cantar.

El cangrejo albino ciego, «los jameítos».

Los cangrejos ciegos, llamados popularmente «jameítos», forman parte de la fauna de la isla de Lanzarote en el archipiélado de las Canarias. Se trata de un crustáceo de pequeño tamaño, endémico de esta isla, que solo vive en la Cueva de los Verdes de los Jameos del Agua, y está en grave peligro de extinción. Respecto a su tamaño, puede alcanzar como máximo de 2 a 3 cm. Es una especie única en el mundo y su color blanco responde a que es albino. A falta de vista, tienen un oído muy desarrollado y por ello perciben cualquier cambio en su medio natural que son aguas del mar, pero pueden verse afectados por aguas residuales que les perjudican enormemente. La erupción del volcán de la Corona aisló a esta especie, que normalmente vive en zonas abisales, a 4.000 metros profundidad, en cuevas volcánicas y, dado que allí las condiciones que se daban de escasa luz y temperatura costante les favorecían, permitieron su desarrollo. En las visitas turísticas se ha prohibido totalmente arrojar monedas al agua, cosa que les terminan envenenándo, y por culpa de lo cual se han visto reducido su número. La estúpida acción de algunos hombres daña los distintos ecosistemas; habría que pensar antes de actuar de forma tan disparatada.

Jardín de Cactus II. Lanzarote.

Esta última gran obra de César Mánriquez fue premiada internacionalmente. Está considerada uno de los mejores jardínes de cactus del mundo. Para su ubicación escogió el artista una zona que se usaba como vertedero y rodeada de tuneras que se utilizan para el cultivo de la cochinilla. La industria de la cochinilla tuvo su apogeo en el siglo XIX, pues el tinte que se extraía de las cochinillas era muy apreciado en todo el mundo como un tinte carmín natural, el ácido carmínico. El cactus que colonizaba el pequeño insecto lo introdujeron los primeras expediciones españolas a la isla; se trata del cactus Opuntia del higo chumbo. Lanzarote llegó a ser el primer productor industrial del mundo. Ese tinte era muy apreciado por su calidad y durabilidad en toda Europa; luego llegaron los sintéticos… El tinte se ha utilizado para colorear tejidos, cosméticos y alimentos. Este hermoso Jardín de Cactus contiene diversas formas de piedras de basalto utilizadas como esculturas, que se suman a las múltiples y distintas especies de cactus, formando un conjunto de una estraña belleza. Esta obra del artista canario, situada en el municipio de Teguise, responde a la idea de César de lo que él definia como arte total, teniendo en cuenta la arquitectura, la jardinería, la escultura y la intervención espacial. Con esta, su última obra, consigue recuperar un terreno, antes abandonado, para convertirlo en un paraje de singular exotismo y belleza.

El jardín de los cactus en Lanzarote.

Hablar de Lanzarote es hablar de César Manriquéz, el artista canario que elevó su quehacer a cotas universales. Otras de las obras que el artista impulsó fue «El jardín de los cactus»; un jardín con unas 500 especies y 4.500 ejemplares en total. Situado en Guatiza municipio de Teguise fue la última obra del artista.

Los Jameos del Agua en Lanzarote.

En 1968 se inauguró Los Jameos del Agua, este espacio natural creado en el interior de un túnel volcánico. Los Jameos se formaron después de la erupción del Volcán de la Corona. La palabra jameo, que es de origen guanche, hace referencia al agujero que se ocasiona el hundirse el techo de un tubo volcánico. Tiene la categoría de Jardín Histórico. Los Jameos del Agua está formado por tres jameos; el Jameo Chico, por donde está la entrada, el Jameo Grande y el Jameo de la Cazuela, que se encuentra tras el escenario del auditorio. El Auditorio Jameos, es un auditorio natural con capacidad para 550 personas y una extraordinaria acústica debido a la piedra basáltica del tubo. Esta fue la primera actuación e intervención del artista César Manríquez, natural de la isla, en las bellezas naturales de su tierra, en sus paisajes. El lugar es declarado Bien de Interés Cultural y Científico y se concluyó en 1977. Situados estrategicamente hay varios bares y un restaurante. El 27 de este mes en el auditorio se ha programado «La traviata»; las entradas ya están a la venta. ¡¡¡ Quién pudiera ir!!!

Charco Verde o Charco de los Clicos en Lanzarote.

La isla de Lanzarote en el Archielago Canario es de una belleza fascinante. El llamado Charco Verde está situado en el municipio de Yaiza, en el sur oeste de la isla. Se trata de una laguna litoral incluida en el parque natural de los Volcanes junto a la población de El Golfo y dentro del parque natural de Timanfaya. El termino de los clicos hace referencia a una especie de bivalvos comestibles muy sabrosos. El adjetivo verde proviene del color de sus aguas que adquieren una tonalidad verdosa debido a un tipo de alga de la especie Ruppia maritima que habita en su interior, además del azufre que contienen sus aguas. Las otras fotos corrsponde a la playa cercana a la laguna. El Charco ha sido el escenario de varias películas entre las que se encuentran «Los abrazos rotos» de Almodovar con Penelope cruz, en el 2009 y «Hace un millón de años» con Don Chaffey con Raquel Welch en 1966 entre las más conocidas.

Se inicia el cónclave.

Dentro del Vaticano, y a estas horas, los cardenales ya estarán encerrados en la capilla Sixtina para elegir al nuevo papa. Al margen de las creencias de cada cual, hoy se inicia un acontecimiento histórico. En la plaza de San Pedro los fieles llegaban para oír, a primera hora, la misa que antecede al inicio del cónclave. La política del papa Francisco, que nombró a un número considerable de cardenales, puede tener continuidad o no; la sorpresa suele ser una constante en los cónclaves. Desde hace días, las quinielas están en la calle, y los corresponsales de todo el mundo hacen apuestas sobre los cardenales, los que consideran tienen más posibilidades; hoy uno de los allí desplazados definía al papa difunto como «peronista», una definición al menos curiosa para definir a uno de los papas recientes más queridos y admirados por todos creyentes y los no creyentes. El balcón por donde saldrá el nuevo Pontífice luce ya las cortinas rojas y los altavoces de las farolas a punto, las cabinas de teléfono se han quedado obsoletas, pero ahí están. Y los cardenales sumidos en el silencio so pena de excomunión.

Sosípatra, filósofa neoplatónica.

El neoplatonismo surge durante el Imperio Romano desde el siglo III hasta el VII y es una revitalización del platonismo en cuya escuela podemos inscribir a Sosípatra, que nació en Éfeso, la actual Turquía, en el seno de una familia acomodada, pero de cultura griega. Las noticias que tenemos sobre ella se la debemos a Eunapio de Sardes. historiador y retórico, familiar de Crisanto de Sardes, que fue discípulo de la filósofa. La sociedad helénica, patriarcal no propiciaba que las mujeres, casi exclusivamente educadas para el matrimonio, se dedicaran a otra cosa que estar en el gineceo, aunque se sabe que en Esparta esto no era así. A pesar de todo ello, en la sociedad helenística surgieron una serie de mujeres dentro del campo de la filosofía, quizás por el hecho de ser familiares de filósofos, como el caso de Theano y Damo, esposa e hija de Pitágoras, Perictione, madre de Platón, Cleobulina, hija de uno de los Siete Sabios de Grecia, Areta, hija del fundador de la escuela Cirenaica…

Se cuenta que unos seres excepcionales se encargaron de la educación de la niña, que adquirió, gracias a ello, unos poderes psíquicos y un gran intelecto, así como clarividencia y la capacidad de realizar oráculos. Se casó con otro filósofo, Eustacio de Capadocia que dirigió la escuela neoplatónica de Pérgamo. De sus hijos solo se tiene noticias de Antonino que también se dedicó a la filosofía neoplatónica y fundó una escuela en Canopo, donde conoció a Hipatia de Alejandría. Tras quedar viuda, Sosípatra se retiró a Pérgamo para aprender de Edesio, con el que se casó, adquiriendo pronto su sabiduría. El neoplatonismo concibe el universo espiritual como derivadas del Uno, de la mente divina o «Nous» de la que emana la «Psyque». El Uno, en los oráculos caldeos era identificado como Padre y el cristianismo, en su vertiente esotérica, identificaba ese Uno con Dios. Sosípatra era una teurga experta en adivinación y rituales capaz de ver el pasado, el presente y el futuro. Sus alumnos acudían a su casa, ya que por ser mujer no podía enseñar en la escuela neoplatónica; aún así sus alumnos crecieron en número y entre ellos cabe destacar a Crisantio de Sardes y Máximo de Éfeso.

Gaviotas y Palomas.

Roma está llena de gaviotas y de palomas; las vemos en el Foro, oteando el horizonte o bien volando o posadas sobre el murete de piedra sobre el Tíber y algunas sobre las cabezas de las estatuas del puente de Sant’Angelo, sin miramientos… acostumbradas a tanta belleza.