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Los geranios

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Por aquí la primavera ya se ha instalado y como todos los años la mariposa africana hace estragos en los geranios depositando los huevos en los tallos que terminan negros y comidos por dentro. Dejé de comprarlos hace tiempo pero vi, el otro día, en el vivero estos de color tan bonito que no pude resistirme y para que se fastidien las  puñeteras mariposas africanas los he puesto en la cocina detrás de la ventana donde tienen todo el sol que necesitan. Espero que así se libren de esa plaga porque antes ni con insecticidas específicos había forma.

 

Brotando el rosal

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Foto: Bárbara

 

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Foto: Noa

Hoy ha sido un día azul, si  es que se puede decir que los días tienen colores, entre otras muchas cosas porque Noa está con nosotros y ella por sí sola pone notas de color a todo lo que la rodea. Quizá por eso también el cielo comparte nuestra alegría y se ve limpio y claro como pocas veces. Hemos plantado un geranio y rellenado con sustrato las jardineras y el habitáculo de los peces, porque hemos decidido que en su lugar vamos a plantar papiros, ya que los pobrecillos con las altas temperaturas de estas tierras se cocían en verano. Y para completar el día hemos estado haciendo fotos en el jardín y, como veis, ella con sus siete años hace las cosas así de bien.

Jardín de Musgos

 

 

 

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Fotografía y colección de A. R. S. O

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Fotografía y colección de A. R. S. O

 

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Fotografía y colección de A.R.S.O

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Fotografía y colección de A.R.S.O

La pasión por la naturaleza lleva a muchas personas sensibles que viven en grandes ciudades a contrarrestar su ausencia de diversas formas y maneras; a coleccionar bonsais, a plantar en balcones y terrazas una pequeña huerta con tomates, a cultivar brotes…, pero nunca había visto que alguien buscara, y encontrara, en los lugares más insospechados distintos tipos de musgo. Estas fotos son la prueba de una colección francamente hermosa. Siempre digo que, si hoy yo tuviera treinta años menos o incluso veinte, me iría a vivir a un pueblecito de esos tan bonitos que se están despoblando por toda nuestra geografía; pueblos de una belleza ruda al borde de riachuelos, rodeados de árboles, donde aún cantan los pájaros por las mañanas… en fin cada día añoro más el campo, la naturaleza. Ya sé, ya sé que muchos son urbanitas convencidos, que necesitan de los teatros, los cines y todo lo que de diversión y espectáculos ofrecen las metrópolis; yo también de tarde en tarde, pero eso se soluciona con alguna escapada, mas el día a día, la calidad de vida, para mí, está en los pueblos donde la gente se conoce y se ayuda, y se saluda, donde el contacto suele ser más humano, aunque de todo hay; no soy del todo tan ingenua ni idealista.

¡¡¡Feliz Navidad a todos!!!

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Foto: Bárbara

A todos los amigos y seguidores de la Estirga de todas partes del mundo que me honran con su presencia y sus visitas, mis mejores deseos de paz y felicidad para estas fiestas, que este año que termina quiero vestirlas de rosa, para variar un poco, obviando un poco el rojo y verde que nos inunda por todos lados. Lo dicho: a pasarlo lo mejor posible, a disfrutar de la familia y los amigos y a los que prefieran alejarse del bullicio de estos días, un viaje no es una mala opción.

Rosas en diciembre

 

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Paseando por Alcalá de Henares, ciudad universitaria a media hora de Madrid, cargada de historia y de lugares imprescindibles de visitar como la casa natal de Cervantes, me encuentro con estos bellos ejemplares de rosas en todo su esplendor, como si ellas estuvieran ajenas al frío y a la humedad tremenda por la proximidad del río Manzanares que se nos cala hasta los huesos; ellas, desafiando las bajas temperaturas, nos demuestran que también puede ser primavera en diciembre.

Moreras otoñales

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Foto : Bárbara

 

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

No es la primera vez que lo digo, el otoño es mi estación preferida, quizá porque de forma palpable se ve como el ciclo de la vida se pone otra vez en marcha, para en la primavera volver a contemplar cómo nacen los diminutos brotes y los ves crecer día a día. El otoño es como la vejez de la naturaleza que, al igual que en los humanos, pone arrugas de sabiduría en nosotros; yo aspiro a envejecer con la misma dignidad y belleza de las moreras que hay frente a mi casa. Un rostro surcado de arrugas puede ser tan bello o más que el cutis terso de un adolescente insulso, que los hay. El paso del tiempo no nos debe asustar, pues formamos parte de ese ciclo de vida que renueva nuestro mundo y ese mundo, hay que reconocerlo, es muy hermoso.