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La eterna pregunta

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Foto Jesús Juárez

Bicheando por Internet, visitando blogs que me interesan, aunque no siempre tengo todo el tiempo que quisiera para corresponder como se merecen mis seguidores, me encuentro con la cuestión de siempre, y que no se ofenda nadie, pues no es mi intención sino todo lo contrario. Además, y quiero insistir en eso, creo que cada cual es libre de hacer lo que mejor le parezca, faltaría más. Dicho esto voy derecha al grano, que es lo siguiente: cuando la generosidad de los amigos me mandan fotos preciosas, me gusta agradecérselo licando lo que me mandan, además de darles la gracias de corazón. Hasta ahí bien, pero luego pienso que sería correcto que yo me licara a mí misma. Yo pienso que no, pero veo que mucha gente lo hace; no sé, a mí me da pudor, sería como aplaudirme a mí misma mismamente y tampoco sé si alguna vez el ego me ha traicionado y plas, plas, plas, lo he hecho. Esta foto, por ejemplo, me la mandó un excelente amigo y es tan bonita que no me queda otra que licarla. ¡Muchísimas gracias, Jesús!

Una tortuga que es tortugo

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Foto, Jero

El término animalista, la verdad, no me suena bien, no me gusta, pero como ahora todo se simplifica estilo sajón, pues eso. Yo me siento defensora de los animales, los adoro, pero no me veo como «animalista», será por la edad. El caso es que me chiflan las tortugas y los caracoles, las dos especies tan tranquilas, llevando a cuestas su casa, lo cual me parece el summum de la inteligencia y progreso, y si no, piensen que son los únicos animales que van con su rulotte a todas partes. Que hace mal tiempo, pues adentro y listo. Por su forma de vida vegetariana, no hacen daño a nadie salvo a los tomates y a las lechugas; no sufren estrés, pues su andar lento contribuye a ello de forma importante. Sexualmente tampoco tienen aceleros, eso de aquí te pillo y aquí te mato, no, nada de eso, podían estar de coyunda horas y horas. En verano, en las noches calurosas los sacaba del terrario y los dejaba pacer a su antojo, los regaba bien y se quedaban en la gloria. De la vida sexual de las tortugas no sé nada, pues siempre que he tenido ha sido de una en una. Esta de la foto, que es tortugo, me la envía Jero desde Ceuta y, como es casi inevitable, se llama Legionario. Por qué digo esto último, pues porque una de las sedes de la Legión ha estado y está en Ceuta, ciudad que, dicho sea de paso, César Manrique dejó preciosa. ¡Y qué bonita su concha! Y conste que por naturaleza soy pacifista cien por cien.

Raras pero muy bonitas

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Fotos, Bárbara

Esta planta carnosa no la conocía y por la dichosa pandemia me he cuidado muy mucho de ir al vivero, que es uno de mis lugares preferidos por donde pasear y disfrutar de las vistas. Hay uno que es mi preferido, porque te da la sensación de repente de estar en medio de la selva y ya te ves con ropa de Indiana Jones, con un machete en la mano, y solo te falta oír el grito de Tarzán, que Chita se te cuelgue al cuello o paseando con Sean Conery de liana en liana buscando la planta que cure todos los males. En fin, es una de esas cosas de las que nos hemos visto privados y, aun así, rogando por todos los que lo están pasando mal y sumando un día tras otro, contando sin ver el fin a esto. Volviendo a la selva imaginada, a su falta, pasé por un chino que está cerca de casa y que tiene en el exterior un sinfín de plantas que milagrosamente se han ido multiplicando, de modo que parece la multiplicación de los panes y los peces, lo digo porque la cosa empezó tímidamente, con unas poquitas macetitas y ahora es un vergel donde sin que él me vea hago fotos a sus plantas, me escondo ladinamente y debo decir que alguna vez me ha pillado. De todas formas ya somos amigos, porque siempre le compro algún hallazgo como esta planta, cuyo nombre desconozco, pero que debe ser china porque me dio «las galasias» con una amplia sonrisa de satisfacción.

Rosas rojas

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Fotos, Bárbara

Este año el rosal de rosas rojas está floreciendo como nunca. Y además son rosas de las de antes, las que tienen un perfume increíble. Siempre me he preguntado por qué las rosas no olían ya, por qué, cuando alguien te regalaba un ramo de rosas, no olían nada; pensaba que a lo mejor tenía que ver con el sistema de cultivo, de la misma manera que los tomates ya no huelen y casi ni saben y un largo etc. de hortalizas insípidas. Este año Aurelio, mi jardinero particular, les echa los posos del café y esta claro que se han vuelto adictas y agradecidas, aunque no es el café que más les guste, que es el café café, no el descafeinado, pero como no sé si tienen la tensión alta, pues eso, todos descafeinados. ¡Así es la vida! Con tensión alta o sin ella, están preciosas.

¡Espectacular!

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Fotografía, Jesús Juárez

Espectacular es la palabra que mejor define esta maravilla; aunque adjetivos calificativos hay muchos que se le podrían aplicar. El cielo y el mar es el mismo espejo, es la misma imagen reflejada con una precisión hipnótica. La belleza en estado puro. Otra magnífica captura de Jesús, al que le doy las gracias por su sensibilidad y oportunidad en plasmarla en cuanto ella, la belleza, se manifiesta.

«Ausencia» de Jero García

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Foto, Jero García Gázquez

«Ausencia» es el titulo que el autor ha puesto a esta bella fotografía que nos sugiere muchas cosas. El B/N tiene unos matices que a mi personalmente me gustan mucho. Como buena cinéfila que soy, adoro aquellas películas de los años cuarenta, como por ejemplo «El tercer hombre», que nos asombraba por la riqueza de sus tonos grises y sombras; además de contar con una banda musical de primera y unos actores de categoría; la atmósfera que envuelve a los personajes sin duda se beneficia del B/N. ¿Alguien se imagina esa película en color? Impensable.

Crepúsculo

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Foto, Jesús Juárez

Desde la huerta murciana, este bellísimo panorama al atardecer con esos colores que cualquier pintor retiene en la retina, para no olvidar que la naturaleza es mucho más, mucho mejor que cualquier paleta, por rica que esta sea. ¡Gracias mil otra vez, Jesús!

Radiante esta primavera

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Foto, Jesús Juárez

Un esplendido macizo de flores que demuestra que esta región cuando recibe las lluvias necesarias es un vergel. Sonrío al pensar que mi padre siempre decía a este respecto: ¡ Ay, si tuviéramos los ríos de Francia…! Si el clima no cambia para bien, esta zona sufrirá un avance hacia la desertización y no quiero ni pensarlo. ¡Otra fotografía preciosa de Jesús! ¡Mil gracias!

Las «Grandes » de Montmartre (II)

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Una calle de Montmartre, foto Bárbara.

Como ya dije en un post anterior, hablando de las mujeres importantes que jugaron un papel en el Montmartre de aquellos años dorados de «La Butte», hay que destacar además a Suzanne Valadon y a Mary Cassatt. Dos fuertes personalidades, cada una en su estilo

De Suzanne Valadon, como ya dije en su momento en un post, comenzó, por su belleza, como modelo de pintores como Renoir, Degas, Toulouse Lautrec…, pero su talento la llevó a realizar su primera exposición en la galería de Berthe Well. Su pintura es fuerte e innovadora, dedicándose con pasión al desnudo sobre todo masculino, algo nada frecuente en aquellos años para una pintora. Se la recuerda así mismo por sus excentricidades, qué menos en aquella época en que las mujeres estaban tan constreñidas. Se dice que tenía una cabra en su estudio y que abandonó a su marido, un rico banquero, para tener una pareja veinte años más joven que ella.

Mary Cassatt por su parte fue una importante mecenas, además de artista. El hecho de que en EEUU haya tantas obras impresionistas, se debe a su labor como intermediaria entre los pintores y las familias adineradas norteamericanas. Su relación con Degas fue clara e importante, pues no solo posó para él, sino que trabajaron juntos intercambiando sus respectivas experiencias como pintores. Está considerada una de las mejores grabadoras del siglo XIX, pero a pesar de ello no pudo entrar en la Academia de Bellas Artes por sus desnudos masculinos, ya que tenían vetadas a las mujeres que pintaban esas «cosas». Mon Dieu, quel horreur!

Jazmin de la India

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Fotos, Bárbara

En otra ocasión ya puse alguna foto del jazmín de la India que no conocía y cuya belleza me cautivó. Y, aunque este año de pandemia no he vuelto a ir al vivero al que siempre voy y que está relativamente cerca de casa, guardo algunas fotos de cuando se hacía vida normal. Me pregunto muchas veces si, pasado un tiempo, volveremos a vivir como antes. ¡Lo echo tanto de menos!