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Después de la poda

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Fotos. Aurelio

Después de la poda, a esperar la llegada de la primavera. El sol de la tarde dora las ramas, que despojadas de todo lo superfluo, se muestran desnudas. Este desolado panorama, no obstante, presagia nuevos brotes, el nuevo ciclo que se renueva. Desde mi jardín los bambúes acompañan la poda; ellos son los únicos que no brotarán, pero les acompañan en este ciclo de vida.

Una luz prodigiosa

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Fotografía de Jero García

Una luz impactante, los colores propios de un atardecer que en el mar se diluyen como en una acuarela de tonos brillantes, de plateados y amarillos que doran el momento. La naturaleza pinta de colores nuestras vidas…

El volcán

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Magníficas, espectaculares, bellísimas, no tengo palabras para definir estas imágenes que circulan por la red. Tanta belleza, sin embargo, va unida al dolor, a la angustia, al desarraigo con que todos los isleños viven el día a día. El futuro se les presenta incierto a tantas familias que van viendo como la tierra, su tierra, les deja con lo puesto. Llegan los ferris desde las otras islas y los aviones llenos de gentes que no quieren perderse ese espectáculo de la tierra que se agita, que ruge desde que el volcán comenzó a expulsar lava. Algunos palmeros se ven en la tesitura de emigrar. La isla bonita nos demuestra que la fuerza de la naturaleza es tan imponente que es imposible luchar contra ella. ¡Ánimo a todos los isleños! Y que lleguen pronto las ayudas que tanto necesitan. En mi corazón esa canción que dice: «Palmero sube a la Palma y dile a la palmerita que se asome a la ventana que su amor la solicita…» y de fondo el timple y una isa y una folía.

La platanera, no nos olvidemos de La Palma

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Foto, Aurelio Serrano

En los hermosos jardines del Hotel Huerto del Cura hay además de muchas palmeras de distintas clases, plataneras, un sinfín de especies vegetales que son un regalo para la vista. Allí todo es verde y solo se oye el piar de los pájaros; las palomas torcaces, tórtolas, mirlos y gorriones están es su paraíso particular. Paseando por sus jardines nos encontramos con esta piña de platanera que se iba llenando de frutos. Enseguida pensamos en La Palma y en los días tan dolorosos que están pasando los isleños mientras ven como su medio de vida se degrada, se pierden las cosechas de los agricultores, sus enseres, y sus viviendas. Es desolador, terrible como la peor de las pesadillas. ¡Ayudemos a La Palma!

La Palma en el corazón

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Dieciséis días ya desde que el nuevo volcán de La Palma nos encogió el corazón. La tierra tiembla, ruge con un estruendo terrible y lanza el magma acumulado en su interior. Las imágenes que la televisión canaria nos trasmite al segundo son de una belleza innegable, pero nos han mostrado a la vez el poder de destrucción, la devastación total de que es capaz sepultando fincas, casas, huertos y llevándose por delante el medio de vida de los palmeros. El sentimiento de los isleños, su desconsuelo, nos conmueve; perder el esfuerzo de toda una vida, los recuerdos familiares, supone un desarraigo sentimental, un vacío difícil de llenar. Y la frase que más se repite: «no nos olviden», debemos tenerla muy presente. No vamos a olvidad a la «Isla Bonita», como es difícil olvidar el parque natural de Timanfaya en Lanzarote, otra isla que enamora, que a mí personalmente me fascinó. Ver el ingenio de los agricultores de Lanzarote para el cultivo de la vid es sorprendente; protegen la vid mediante unos muretes de piedra semicirculares. La vid se planta en agujeros cónicos sobre el lapilli o picón, como ellos lo denominan, de modo que puedan acceder al suelo vegetal, el picón retiene la humedad de la noche y la filtra hacia el terreno que hay debajo al tiempo que evita la evaporación durante el día. Esta solución para los viñedos es además de inteligente una bella configuración de un paisaje de singular encanto. Los isleños están acostumbrados a sacar el máximo rendimiento de lo que tienen. ¡Ayudemos a La Palma! Hoy todos somos palmeros.

Bolonia

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Fotos, Jero Garcia.

El verano se nos va; atrás quedan los días de sol y playa, las cervezas con los amigos en los chiringuitos, el tostarse al sol, la sangría y las paellas. Y los atardeceres contemplando como el mar parecer un espejo plateado… Gracias Jero por estas vista de la playa de Bolonia.

Un pulpo extraordinario

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Foto, Bárbara.

Último domingo de un verano gastronómicamente también interesante. En el hotel del Huerto del Cura tienen una cocina realmente exquisita y uno de los platos que más me han gustado ha sido este pulpo con unas rodajas finas de chorizo y alioli con unos brotes servido en una vajilla turca realmente preciosa, que indudablemente contribuía a que el plato te entrara por los ojos. Un todo de buen gusto que daba pena comérselo, pero que al hacerlo te hacía levitar.

Espacio Zen

Fotos Aurelio

Un oasis de paz y tranquilidad en el Hotel del Huerto del Cura en Elche. Me gusta ir en cuanto puedo porque es un sitio ideal para cargar las pilas y relajarse en medio de una naturaleza exuberante.

El viejo olivo de noche y de día

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Fotos de Noa Serrano (de noche) y de Aurelio Serrano Ortiz (de día)

El viejo y hermoso olivo iluminado de noche es como un faro que hace que nos detengamos para contemplarlo en toda su belleza. Después proseguimos el paseo con la intención de verlo por la mañana a la luz del día. A sus pies las aspidistras y los helechos forman, a su alrededor, una protección vegetal como guardándolo, quizás sabiendo de sus años y de su sabiduría.

Hotel Huerto del Cura en Elche (Alicante)

Al lado de la casa Batlló

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Fotos, Bárbara

Al lado de la Casa Batlló, en Barcelona, nos encontramos con este edificio del que ya puse las gárgolas en el post anterior. No sé de quién es el edificio ni quién fue el arquitecto, pero si la casa Batlló que hiciera Gaudí es una maravilla, esta no le va a la zaga. La primera fotografía es de la Casa Batlló, parada obligada y donde se concentra el turismo internacional, pero no se pierdan la de al lado porque es otra belleza.