






El Castel de Sant’Angelo se inspira en su aspecto exterior en el mausoleo de Augusto, construido en la rivera opuesta del Tíber más de un siglo antes. Fue realizado por el arquitecto Demetriano a partir del 123 d. C. como mausoleo para el emperador Adriano, que murió en el 138 d. C., antes de que estuviera terminado. Su sucesor, Antonino Pio, trasladó sus restos y los de su esposa Sabina en el 139 d. C. y, con posterioridad, fueron allí enterrados los restos de los emperadores que le sucedieron hasta Caracalla, cuyos nombres se leían en el friso de la fachada. Por su situación estratégica, con posterioridad fue un bastión defensivo de la ciudad. Las estatuas que adornaban el mausoleo, así como las columnas, incluido el carro y la estatua de Adriano desaparecieron debido a las guerras. La antigua Mole de Adriano se convirtió para siempre en castillo.



















































