


Una corneja cenicienta, de la familia de los córvidos de toda la vida, pasea por el poyete de ladrillo asomándose de vez en cuando para contemplar los restos del Foro, al tiempo que controla, con gran atención, los coches aparcados en la vía Tor de’ Conti. Una vez se cerciora de que todo está en orden, se da la media vuelta, dejando atrás una birra vacía. Estos córvidos, que suelen ser aves migratorias del norte y centro de Europa, pueden ser también sedentarias, radicándose en zonas arbóreas y parques por lo general. Me da que esta es sedentaria y radicada en las cercanías del Foro, lugar donde residían las élites romanas, que no es mal lugar después de todo. En España se han encontrado familias de estos córvidos en el delta del Ebro, nada mal tampoco.












































