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Víctor Hugo, dibujante y pintor.

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Víctor Hugo. Dibujos y pinturas.

Bajo el título «Víctor Hugo. El oscuro romántico» se abre desde hoy hasta el quince de enero una exposición en el Museo Leopold de Viena de la obra pictórica del escritor francés y que comisiona Ivan Ristic. En el transcurso de su vida, Víctor Hugo realizó miles de dibujos y pinturas , alrededor de 4.000, que el mismo escritor describía como «garabatos» por temor de que no fueran buenos, aunque llegó a aspirar a ilustrar él mismo sus obras literarias. De hecho ilustró algunos poemas y su novela de 1866 » Los trabajadores del mar». Sin embargo su timidez para enseñar su obra pictórica le llevo a relegarla. En esta exposición se reúnen 63 piezas que nos descubren esa otra faceta del escritor. Como romántico, prefería paisajes lúgubres, castillos en ruinas, seres tenebrosos. Los motivos de sus dibujos van desde lo satírico a lo grotesco, desde lo figurativo a piezas en los que roza la abstracción e incluso el surrealismo; en ellos utiliza y mezcla distintas técnicas a veces muy originales, con café al utilizar las manchas que con ellas se pueden producir (y que yo he utilizado también con la acuarela, sobre todo con café torrefacto), lápiz y tinta. Según el Director del Museo «…en una época en la que ni siquiera existía el término de arte abstracto, estableció tendencias que iban en esa dirección y marcó a pintores futuros». De todos los aquí reproducidos, el dibujo del pulpo es delicioso y el primero de ellos ha sido comprado hace pocos días por el Museo del Louvre. Tres años después de su muerte se expusieron por primera vez sus dibujos en la galería Georges Petit, en 1888. Si van a París, su casa Museo se encuentra en el número 30 de la Place des Vosges. Allí se puede ver cómo su arte se aplicó en diseñar interiores, marcos de espejos, muebles, paneles pintados… el artista integral; la vena artística se manifestó en todos los aspectos de su vida.

Retrato de Lucía.

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Retrato y fotos Bárbara.

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Detalle

El retrato es un género especial. Siempre se busca el parecido con el modelo, sin tener en cuenta que desde que existe la fotografía, el artista se ve liberado en parte de esa necesidad. Y es entonces cuando puede plasmar, con más libertad, lo que ve, lo que le transmite esa persona, el espíritu, lo que es. Este retrato de mi hermana Lucía lo hice en mayo del pasado año. Y hace unos días me tuve que despedir de ella para siempre. Nos pudimos decir todo lo que nos queríamos. Me quedo con ese regalo y con haber compartido con ella la vida. El dolor irá cediendo, pero su recuerdo no, mientras yo viva.

Serie «Vuelos».

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Fotos Bárbara. Óleos sobre lienzo.

Durante la pandemia, años de incertidumbres, encierro y aislamiento, busqué refugio en mi estudio. Pintar, pintar era sobrevivir y respirar como mejor hacemos los pintores. Y el resultado más de cincuenta cuadros y, entre ellos, esta serie inspirada en el vuelo de los pájaros. Ellos seguían siendo libres…

La pirámide del Louvre desde arriba

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Fotos Bárbara.

Desde la galería de la cafetería del Louvre (foto2), vemos la pirámide de cristal y también la estatua ecuestre del rey Sol que en los años setenta estaba en el lugar que hoy ocupa la pirámide por donde hoy se tiene acceso al museo. Entonces, en los años setenta, debajo del citado rey, Luis XIV, había un pequeñito jardín con césped, y era allí donde, después de un recorrido extenuante por el museo, la gente joven se tumbaba a descansar, sonaba alguna guitarra y se cantaban canciones de todo el mundo. ¡Qué tiempos! En aquella época el césped de todo París nos pertenecía; ahora no se lo recomiendo, pues de inmediato un flic (léase guardia) te levanta. En la galería del museo, bien guardada por caballeros de piedra de la época del mismo rey Sol, había que afinar bien el acento, pues si pedías «deux déca» (léase dos descafeinado) te podían traer «deux cocas» o similar. Pero eso no era nada, pues la vista bien merecía cualquier equívoco sin importancia.

La aguja de Viollet-le-Duc

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Fotos Bárbara.

El mundo se paró cuando en abril de 1919 asistimos en directo al incendio de Notre Dame y pudimos ver como la aguja de Viollet-le-Duc se desplomaba junto con la techumbre de la iglesia. La aguja, todo un símbolo, fue inaugurada en agosto de 1859; estaba inspirada en la de la catedral de Saint-Croix d´Orléans, a su vez inspirada en la de la catedral de Notre Dame d´Amiens. Fue realizada por Auguste Bellu, quien realizó la estructura de madera, y por los talleres Monduit, que hicieron la cubierta metálica. De estilo neogótico, medía 93 metros, 21 menos que la de la catedral de Orléans. Su capa de plomo pesaba 250 toneladas, y cubría una estructura de 500 toneladas realizada íntegramente en roble de champaña. Estaba rodeada por cuatro coronas con criaturas legendarias como figuras guardianas mitológicas. La parte superior de la torre octogonal estaba adornada por 12 coronas de flores y arriba estaba coronada por una cruz de seis metros de altura rematada por un gallo de cobre. Las esculturas de los doce apóstoles enmarcaban la base y miraban a París, menos la de Santo Tomás, patrón de los arquitectos, que presenta los rasgos de Viollet-le-Duc, que miraba hacia la aguja para contemplarla. En una placa de hierro situada en la base aparecían unos signos masónicos que nos hacen deducir que el autor Viollet-le-Duc y el que realizó la estructura de madera, eran masones. En 2020 se decidió reconstruirla tal como era la original. Hasta su caída, la aguja era un punto de la red geodésica francesa. Curiosamente las dieciséis figuras (los doce apóstoles y los cuatro tetramorfos) habían sido retiradas cuatro días antes del incendio para su restauración, por lo tanto no se vieron afectadas por el fuego.

Balcones y ventanas de La Pedrera.

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Fotos Bárbara.

Apasionante siempre Gaudí. Les recomiendo una escapada a Barcelona, en este puente del doce de Octubre o en cualquier otra fecha, donde hay tanto que ver, pasear por las Ramblas, visitar el Gotic o el MNAC, desde donde nos espera, además, una vista inmejorable de la ciudad; una visita al mejor mercado de Europa, la Boquería, tomar allí un buen aperitivo… en fin un excelente plan en cualquier época del año.

Estructura orgánica

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Fotos Aurelio y Bárbara.

Inspirado en las formas rocosas de la playa de Les Arenetes (Reserva marina del Cap de Sant Antoni), en el Hotel Les Rotes de Denia, más concretamente en sus hermosos jardines, nos encontramos con esta construcción orgánica hecha con materiales locales tradicionales y ecológicos buscando un equilibrio entre tradición y vanguardia. Es una puesta en valor de los recursos naturales. Caña y cuerdas de pita forman esta bella obra, mediante la construcción de entramados resistentes de arcos fabricados con fajos de caña. Hecho durante más de tres años por los integrantes de Econstrucció, La Plataforma de Parados de Paterna y el CEM Júlia.

El puente que pintó van Gogh (Arles)

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Fotos Bárbara. Pont de Langlois.

En las afueras de Arles, visitamos el viejo, pero aún en pie, puente que inmortalizara Vincent Van Gogh. Es uno de esos puentes de madera que se alzaban para dejar pasar las barcas y que el pintor inmortalizara en varios cuadros, donde además del puente se veía a las lavanderas lavando ropa en el río y hasta un caballo atravesándolo. Este lugar, para los amantes del pintor, es como un lugar de culto, un lugar que emociona. En definitiva visitar Arles es seguir los pasos del holandés.

Gaudí

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Fotos Bárbara.

Sorprendente esta singular terraza de la casa Batlló donde el genio de Gaudí no dejó ningún detalle al azar, la combinación de azulejos y cerámica nos enamora con la belleza de sus colores.

«Marcus Curtius arrojándose al abismo», altorrelieve. Galería Borghese (Roma)

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Fotografías Bárbara. Galería Borghese.

En el Salón de Mariano Rossi de la Galería Borghese se encuentra este altorrelieve en mármol pentélico. La obra está formada por el caballo, que se remonta a la antigüedad, concretamente al siglo I o II a. C. y el jinete, que fue agregado después por Pietro Bernini, el padre de Gian Lorenzo Bernini, en 1617. Pietro Bernini ya había trabajado para el cardenal Borghese en la restauración de su mansión y, cuando este donó parte sus riquezas para ayudar a los damnificados por la inundación del Tíber de 1606, el escultor lo honró esculpiéndolo sobre el caballo para arrojarse al abismo por el bien de Roma. Con esto, Pietro lo asimila al soldado Marcus Curtius, que se arrojó al abismo con su caballo, un héroe que se sacrificó por su ciudad en el año 362, cuando un terremoto abrió un pozo profundo cerca del Foro Romano que no podían cerrar; consultados los augures, estos dijeron que tendrían que arrojar dentro lo más preciado de Roma; fue entonces cuando el soldado consideró que lo más preciado de la ciudad eran sus valientes soldados y se arrojó a sus profundidades. En la élite de Roma del siglo XVI era frecuente reutilizar obras de arte antiguas para completar nuevas piezas.

La segunda fotografía nos muestra parte de uno de los salones de la Galería, donde el minimalismo no tiene nada que hacer; esculturas, pinturas, mosaicos, ornamentaciones de todo tipo se combinan y conjugan en un barroquismo extremo, pero con piezas realmente hermosas.