Santa María del Mar (Barcelona)

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Santa María del Mar. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

 

He dejado pasar los meses para despojar de la memoria todo lo superfluo, que sea la emoción y solo ella lo que quede de aquella sensación tras traspasar la puerta. Me he olvidado de los datos, de las fechas, de nombres y posibles benefactores si los hubo, de quién eran las tierras, de todo. Hasta quiero olvidar toda la literatura que la circunda, que la nutre o quizás la distorsione. Ahora, pasados los meses, me queda la emoción, el asombro ante la grandiosidad despojada de todo artificio u ornamento, la magia de esta otra catedral de Barcelona; esa que en su interior se eleva majestuosa e íntima, de una sobriedad elocuente que habla de los hombres de la mar que la fueron elevando con su esfuerzo, su sangre y su fatiga; esa otra Catedral al margen de los poderosos. Si creyera en los milagros, creería que Santa María del Mar es el resultado de un milagro hecho por los estibadores del puerto, por los marineros, que portaban las piedras a sus espaldas un día tras otro. Santa María del Mar es por la voluntad de unos hombres rudos; lo que dejaron está en el aire, se siente en la garganta y alegra el corazón. Traspasar esa puerta y sentir algo indescriptible es lo que me queda de esa primera visita que había deseado desde que supe de ella; sentirlo en compañía de tres personas maravillosas, un regalo inolvidable.

4 pensamientos en “Santa María del Mar (Barcelona)

  1. Sentarte y dejar que te inunde el silencio reconfortante que emana de sus paredes, es uno de los mayores placeres que conozco. Quizá solo superado al oír, en su interior, las notas del Réquiem de Mozart, entonadas por un coro.
    Espero compartir contigo tanta belleza, Bárbara, cuando regreses a vernos.
    Mil besetes, desde una tarde muy soleada en Javea.

    • Son momentos únicos, ciertamente. Haber si algún día nos conocemos personalmente… los dos queridos amigos que propiciaron esa visita son un hallazgo que la vida te pone en el camino.
      Gracias, María!
      Un abrazo con el mismo sol !

  2. ¡Preciosas foto, Aurelio, y gran comentario, Bárbara! No sabía nada del origen de esta iglesia hasta que leí “La Catedral del Mar” de Ildefonso Falcones. En cualquier caso, me encantaría estar allí un rato en silencio, sin prisas, sin mirar el reloj.

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