Con la llegada del buen tiempo, primavera de 1888, Van Gogh instaló durante muchas jornadas su caballete para pintar Le pont de Langlois a las afueras de Arles. Era allí donde iban las lavanderas con sus canastas llenas de ropa a lavar; las escenas de la vida cotidiana de la gente del pueblo en sus quehaceres, bien en el campo sembrando, segando, recogiendo patatas, bien lavando la ropa en el río, fue una constante en su labor: reflejar el sufrimiento y ennoblecer el esfuerzo de la gente trabajadora y humilde. Es fascinante y un motivo de alegría comprobar lo bien que se conserva el único de los 14 puentes levadizos sobre el canal de Arles (canal de Craponne) que unía esta con Bouc, 11 de los cuales eran como este. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron destruidos todos menos el que estaba en Fos-sur-Mer. En 1859 se desmontó y se trasladó a donde estaba el que pintó Van Gogh, como homenaje al pintor… Idénticos, y aun sabiendo que no es el mismo que él midió con la mirada, que recorrió, que sopesó la estructura, que acarició mentalmente una y otra vez…, el tiempo se detiene y el aire también y las hojas de los árboles, solo las lavanderas están ausentes.

Van Gogh:»Le pont de Langlois en Arles con lavanderas «. Óleo sobre lienzo. (59 x 74). Museo Kröler-Müller, Otterlo
Los limpios azules y los amarillos rotundos nos llevan a pensar en el color del verano, aunque las distintas versiones que pintó (y los dibujos a pluma y con tinta y tiza) sobre el mismo motivo los realiza desde marzo hasta mayo, según Ingo F. Walther (en concreto este lo pinta en marzo como si ya «viera» el estallido de colores del estío). El caballo que tira del carro con aire de paseo tiene un giro de cabeza que une en diagonal con la cabeza de la primera lavandera de pie, lo cual confiere viveza al movimiento del animal al avanzarlo en el plano.
Estos puentes levadizos de madera a lo largo del canal de Arles fueron construidos por un arquitecto holandés a semejanza de los de su país, alrededor de 1850; no sería pues de extrañar que Van Gogh se sintiera atraído por ellos. El Puente Réginelle, el verdadero nombre del puente, la gente lo llamaba de Langlois que era el nombre del «pontier» Langlois, el guarda que se encargaba de su funcionamiento. En la foto se ve su casa (¿). El cuadro lo pintó desde la orilla, desde abajo, pero en el cuadro » Puente de Langlois en Arles, con señora y paraguas» pintado desde la orilla de enfrente aparece la casa de Langlois.



Amazing, love it – excellent idea and wonderful with this reminder about my favorite painter – very well captured… 🙂
Es emocionante estar allí; sé que te gusta mucho Van Gogh y cada vez que pongo algo sobre él, pienso: esto le va a gustar a Ledrake!
Muchas gracias, querido amigo!
Un abrazo.
You are right, it really does – I guess I was about 15 when I started being fascinated by the way VvG had painted – wish you a wonderful sunday my friend… 😀
De toda la vida, desde siempre fan de VVG!!! Yo también,,! Jajaja
Feliz domingo Ledrake!!!
La arquitectura, la ingeniería y la pintura aunadas con la historia en un todo magnífico y único, aunque con el fondo trágico de las perdidas de la Segunda Guerra Mundial. Gracias, Bárbara, por ofrecernos este ejercicio de comprensión.
Feliz fin de semana,
Rafael
Gracias a ti, querido Rafael. El arte es un todo y la historia nos permite comprender mejor por qué se produce para poder disfrutarlo mejor…El Museo Departamental de Arqueología de Arles es todo un ejemplo de didactismo…
Un fuerte abrazo de domingo.
Van Gogh nunca nos decepciona. El paisaje de Francia, tampoco. Muchas gracias, Bárbara
Precioso e ilustrador, sin más..
Me enlazo a recuerdos del pasado..
Que estés muy bien.
Cariños.
Muchísimas gracias, Demian!
No puede estar mal teniendo vuestros comentarios que hacen que el día comience y termine bien.
Que pases un feliz domingo!
Un fuerte y cálido abrazo.