El taxi nos dejó aquí, en el canal de Craponne, con el Arco de Constantino al fondo.
El 17 de agosto de 1554 el ingeniero del Rey Henri II, Adam de Craponne, obtiene el permiso y la licencia de las autoridades competentes en Provence para derivar las aguas de la Durance para su provecho y uso de las gentes de La Roque, Lamanon, Salon y otros lugares…
La construcción del canal fue una obra de iniciativa privada, el resultado de un esfuerzo colectivo en la que participaron todas las clases sociales. La familia de Craponne, sus amigos de la nobleza de Salon y en particular Nostradamus fueron los grandes proveedores de fondos de esa empresa. Ni el Rey ni la Provincia intervinieron pecuniariamente.
En Arles, el canal de Craponne corre paralelo al boulevard del mismo nombre, continúa a lo largo del boulevard George Clemenceau hasta el final del des Lices, para continuar por la Avenue des Alyscamps, parada obligada pare ver el hermoso cementerio romano que pintaran Van Gogh y Gauguin.


Bellas fotos, Bárbara; la luz del sol reflejándose en las aguas del canal hacen parecer a éste un espejo de plata. Muy interesante, también, la historia dela construcción del canal
Yo cuando veo un canal me emociono pensando en el de Tamarite….
Un beso.
¡Yo, también!
Sigo atentamente tu recorrido por lo que tiene de familiar y querido para mi.
Intentaré, para vosotros, ser lo más fiel posible. Me habéis acompañado en espíritu a cada instante y esto es solo el principio, ahora viene el hotel Constantin…
Besos arlesianos!!!