En la plaza de la Signoria yo me quedo fascinada por el Perseo de Cellini; generalmente es el David de Miguel Ángel el que atrae las miradas, después puede ser el Rapto de las Sabinas… menos mal que hay donde elegir, pero yo me sigo quedando con el Perseo; el Neptuno tampoco me dice nada, porque la fuente es bastante fea. Después de horas en la plaza, sentada en las escaleras de piedra, y como medida profiláctica ante tanta belleza, me pongo en el lugar de las palomas, cansadas ellas también; algunas dormitan y otras asustan hasta a las piedras, que se quedan vízcas como este personaje de la foto en la base de Hércules y Caco.

¡Pobre bicho…! Además de soportar el pie de Hércules, se le duerme una paloma en la nariz.
A mí, después de mirar y remirar tanto, aún no se me han colocado los ojos en su sitio del todo.
¡Y lo bien que hemos mirado!!! Lo triste es mirar y no ver, a nosotros se nos han escapado pocas cosas; a lo mejor es que somos «unos mirones», Jajaja.
fijate como le da strabismo (parece que al igual que a Aurelio) !!!! 😛
Cuando lo vi me reí muchísimo, más estrábico imposible. Aurelio todavía está en proceso de recuperación… Jajaja.
Un beso a 31 grados y con manga corta.
hihi.. yo tambien!!! las mangas cortas!!!
A mí me ocurre lo mismo que a Aurelio. Y cualquiera que ha tenido problemas con las palomas intentando tomar posesión de su terraza, comprende la feroz expresión del bicho 🙂
Las palomas en Florencia tienen un sentido de territorialidad tremendo, pelean con furia su comida y su alero. La expresión del bicho es genial; no sabes lo que me reí..
Very well captured… 🙂
Me reí mucho al hacer la foto; la expresión era muy divertida.
Muchas gracias!!!
Para Candide.
Tenemos la misma temperatura que en verano y yo estoy soñando con poder cambiar de ropa; con botas, bufandas, abrigos…nunca estamos contentos con lo que hay y aquí lo que hay es calorrr!!!