Salvador Dalí y Botticelli: Sueño de Venus

Dalí: Fachada del pabellón «Sueño de Venus», 1939. Exposición Universal de Nueva York.

En la Exposición Universal de Nueva York de 1939 se hizo un pabellón donde la fantasía y el mundo onírico de Salvador Dalí se plasmó en «El sueño de Venus». La idea de levantar una «Surrealist House» en la zona de diversión fue del galerista neoyorquino Julien Levy, introductor de Dalí en Nueva York.

El frente del «Sueño de Venus» era como una especie de elevación que amalgamaba una serie de apéndices, piernas, tentáculos, brazos, pinchos… En esa especie de montaña informe se abrían unas cavidades en donde aparecían dos enormes sirenas, una reprodución del «San Juan Bautista» de Leonardo da Vinci con la cabeza de la «Mona Lisa» y, en otra, la figura central de «El Nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli. Además, en la entrada y a modo de taquilla, se había colocado la cabeza de un monstruo marino y a cada lado dos piernas a modo de columnas. Este conjunto fue definido en la revista «Art Digest» como «La reconstrucción de un subconsciente muy freudiano a través de lo que en Broadway se denomina girl show».

No es nada extraño que Dalí utilizara las reproducciones de Leonardo y de Botticelli en esta composición, el «Sueño de Venus», sabiendo la admiración que el artista sentía por los pintores italianos del quatrocentto y por «el divino» Veermer. Iconos como «La Gioconda», por otra parte, han sido utilizados hasta la saciedad en la sociedad de consumo.

4 pensamientos en “Salvador Dalí y Botticelli: Sueño de Venus

  1. Es absolutamente impresionante como Dalí supo combinar elementos tan diversos, tan clásicos y tan contemporáneos y poner su impronta personal en el conjunto. La verdad es que me fascina, lo he mirado ya un montón de veces

    • La mirada de Dalí es genial.El surrealismo le debe mucho, muchísimo.Siempre he pensado que con sus montajes se debió divertir un disparate. Y además su gran cultura le permitió mezclar, aglutinar elementos y teorías muy dispares. Gracias por tu comentario.

  2. No es extraño que precisamente eligiera a Botticelli y Leonando. Ya comentamos aquí una vez que coincidimos al considerar a Dalí infinitamente mejor dibujante que pintor, y aquellos son dos de los grandes maestros del dibujo.

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