Las acuarelas de Rodin

Rodin: «Femme en bleu». Musée Bourdelle. Paris.

François-Auguste Rodin, nacido el 12 de noviembre de 1840, contemporáneo pues de los impresionistas, es considerado el padre de la escultura moderna. Estudioso de la anatomía humana al modo clásico, que no de lo que se hacía en lo académico al uso, es sin duda el único seguidor de Miguel Ángel, el único discípulo capaz de seguir al Maestro sin por ello ajustarse a los cánones clásicos, sino amoldándolos en función de la expresibilidad  que en cada caso necesita Después de su viaje a Italia, en 1875, dijo refiriéndose a Miguel Ángel: «Es él el que me ha permitido escapar de la escultura académica». Según  palabras de Yvon Taillander, Rodin «es grande tanto por lo que ha destruido como por lo que ha creado». Aunque durante un tiempo tuvo que hacer trabajos decorativos de subsistencia, al alcanzar la fama y el reconocimiento su vida cambió hasta el punto de que vivió en el Hotel Biron, lugar donde se ubica en la actualidad su museo. Paseando por sus bonitos jardines, en primavera y verano, entre rosales y frondosos árboles, sus obras nos acompañan en un recorrido sorprendente. Poder contemplar el «Pensador» admirando al tiempo el colorido de las flores que lo circundan es un regalo; el canto de los pájaros nos conduce hasta el «Balzac», de imponente factura, de fuerza titánica y allí los gorriones o las abubillas, bajo el sol,  campan a sus anchas; y desde más acá, bajo la sombra protectora de las ramas, «Las puertas del Infierno» o  «Los Burgueses de Calais» a ras de suelo nos conmueven no solo por su grandiosidad sino también por su proximidad. Sorprende también ver, entre semana, a tantas mamás con sus niños que juegan a la pelota; pregunté y resulta que el jardín del Museo es público, cosa impensable por otras latitudes. Al fondo del Jardín unas tumbonas de teca comodísimas invitan al descanso; sobre ellas un entramado de hojas altísimas conforma una bóveda reconfortante, reparadora, fresca -ahora, conseguir una tumbona para la siesta después de comer en el restaurante «Le jardin de Varenne», es casi imposible-. Dentro del Museo nos esperan «El beso» y, una de mis preferidas, «La que fue hermosa mujer del herrero», terrible descripción de los estragos que en el cuerpo deja el paso del tiempo. «La Catedral» es otra pieza de inigualable belleza.

Sobre la relación que mantuvo el genio con Camille Claudel, prefiero pasar de puntillas, pues me parece detestable. ¡Nadie es perfecto, sin duda! Rodin pintó y sus acuarelas, magnificas todas, anuncian a un Matisse y a un Dufy. En ellas se muestra como un genial colorista que amaba, en su juventud, el colorido veneciano y que acudía al Louvre como copista siendo adolescente.

Imágenes del libro de Yvon Taillandier «Rodin». Ed. Flammarion, Paris, 1966.

Rodin: «Femme vue de dos». Musée Rodin, Paris.

2 pensamientos en “Las acuarelas de Rodin

  1. La cara de la «Femme en bleu» no solo anuncia a Matisse, «es» verdaderamente Matisse. Bellísimas las dos acuarelas. No en vano llevo a Rodin en mí desde hace más de cuarenta años.

  2. ¡Claro que sí! Pero también la linea, y el color que no se adapta, que no se deja encerrar por ella. El color es a partir de él, sujeto independiente que juega a enroscarse, a seducir el plano, a ser independiente.

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