¿Qué tiene Europa que la guerra nos destroza de tarde en tarde? ¿Por qué en su suelo se han dado guerras de alcance mundial? Son preguntas que me hago a menudo cuando veo como está el panorama y este, ahora, es desolador. Haces unos años, no tantos, que la guerra de los Balcanes nos parecía algo insólito, inesperado, absurdo si se quiere, en un tiempo en que parecía que lo que se estaba desarrollando era algo del pasado, pero no, fue tan real y devastador que al contemplar las escenas de los campos de prisioneros nos retrotraían a la Segunda Guerra Mundial. Parece ser que las ambiciones de los tiranos sigue anidando en el corazón de personajillos que deciden sobre la vida de miles de ciudadanos. Hoy Ucrania es la nación que llevamos en el corazón, y hoy, por desgracia, hay que seguir clamando por esas vidas inocentes, pero mañana puede ser cualquier otra. Mientras, Europa hace lo que puede, que nos parece poco porque el tirano sigue haciendo de las suyas. Y los meses pasan y el invierno nos deparará escenas aún más terribles; cierto es que las consecuencias de esta guerra las sufrimos todos, pero no nos engañemos, no como ellos. Y otra vez vergüenza de esta Europa amordazada,