Nuestros amigos… los árboles.

Recortados contra el cielo, los árboles, más longevos que nosotros, nos acompañan en parques y jardines de las ciudades; no hace falta irse al campo para disfrutar de ellos. Los tenemos cerca y podemos contemplar su belleza y cobijarnos bajo su sombra en los días calurosos del verano.

Se inicia el cónclave.

Dentro del Vaticano, y a estas horas, los cardenales ya estarán encerrados en la capilla Sixtina para elegir al nuevo papa. Al margen de las creencias de cada cual, hoy se inicia un acontecimiento histórico. En la plaza de San Pedro los fieles llegaban para oír, a primera hora, la misa que antecede al inicio del cónclave. La política del papa Francisco, que nombró a un número considerable de cardenales, puede tener continuidad o no; la sorpresa suele ser una constante en los cónclaves. Desde hace días, las quinielas están en la calle, y los corresponsales de todo el mundo hacen apuestas sobre los cardenales, los que consideran tienen más posibilidades; hoy uno de los allí desplazados definía al papa difunto como «peronista», una definición al menos curiosa para definir a uno de los papas recientes más queridos y admirados por todos creyentes y los no creyentes. El balcón por donde saldrá el nuevo Pontífice luce ya las cortinas rojas y los altavoces de las farolas a punto, las cabinas de teléfono se han quedado obsoletas, pero ahí están. Y los cardenales sumidos en el silencio so pena de excomunión.

Ensalada de bacalao con fruta de la pasión.

Receta y foto Jero García Gázquez. Ensalada de bacalao con aguacate y fruta de la pasión aderezada con sal pimienta y un aceite de aceite virgen de Alahurín el Grande. Sin duda una original ensalada; estas no tienen por que ser aburridas y siempre con los mismos ingredientes de lechuga, tomate, cebolla, etec. etec…

Atardecer en Ceuta.

Fotografía de Jero García Gázquez.

Un cielo al atardecer de la ciudad de Ceuta. Muchas gracias, Jero, por esas magníficas fotos que de vez en cuando nos regalas de la bella ciudad autónoma; tengo pendiente una visita a ese rincón español en el norte de África tan unido a mi familia, donde viví de pequeña y de donde tengo vagos recuerdos, unidos al olor inolvidable del té con hierbabuena.

El genocidio en Gaza continúa.

Dos meses de bloqueo por parte de Israel. Dos meses sin dejar entrar provisiones; la gente se muere de hambre y lo peor es la sed. He visto escenas de auténtico terror; un niño recién nacido famélico, niños en los huesos y es literal; niños que lloran de hambre y de sed. Y las madres desesperadas por no poder aliviar tanto dolor, tanto sufrimiento. Y el causante de todo eso, Netanyahu, paseándose por Estados Unidos, recibido en la Casa Blanca como un buen amigo. Y Trump haciendo bromas, ayer, diciendo que el próximo Papa sería él. Cómo es posible que alguien tan necio, zafio, cruel y paleto ha podido llegar donde ha llegado. Lo vimos en el funeral del Papa Francisco vestido de azul, mascando chicle con cara de aburrido, este hombre, no puedo llamarle señor, no sabe lo que es la educación ni el respeto. Cuando llegó al poder, en este su segundo mandato, afirmó con chulería que la guerra de Ucrania se terminaría en una semana. Y me pregunto, cómo es posible que los dictadores de la historia reciente hayan podido llegar a gobernar los destinos de tantos pueblos. Eso nos debería llevar a reflexionar.

Siguiendo las huellas del maestro Cortázar.

Buscaba por todo el Barrio Latino y por Montparnasse la huella del escritor. Amaba sus cronopios y famas y recorría sin descanso la calle donde vivió su personaje favorito, de tal forma que, cuando enfilaba la rue Lagrange, sonaba música de jazz. Sin darse cuanta se había convertido en el perseguidor cuando se sentaba en el pequeño velador del café Le Metro. Aquel día de cielo incierto donde lo brumoso persistía borrando los contornos de las esquinas, decidió darse una vuelta por el cementerio de Montparnasse, aun sabiendo que era un suicidio enmascarado. No obstante ascendió sin dudarlo por la calle y se sintió aliviado cuando el cuervo le fue guiando hasta la tumba; y allí se posó sobre la lápida para que él pudiese reposar junto a su maestro enhebrador de historias de cronopios y de famas.

Aspidistra.

La aspidistra es una planta que tanto puede estar al aire libre como en interiores con buena luz. A pleno sol no se debe tener, aunque es bueno buscarles un sitio a la sombra; el sol del atardecer les sienta bien, creando entre sus hojas preciosos contrastes de luz y sombra. Recuerdo que en Menorca era la planta preferida en los patios de interior de las casas y en las iglesias.

Mañana en el Vaticano.

Mañana, frente a la Basílica de San Pedro, frente a la cúpula que diseñara Miguel Ángel, se celebrará el funeral por el Papa Francisco. Hoy ya han pasado por delante de su féretro alrededor de doscientas cincuenta mil personas, que le han querido dar su último adiós. El Pontífice de los pobres y marginados, el cardenal que llegó de Argentina, que no quiso vivir en el Palacio Pontificio, se ha sabido ganar el corazón de todos, fieles y agnósticos; su figura se ha visto agrandada desde su fallecimiento. Mañana se espera que Roma sea el centro del mundo. Dignatarios de todos los continentes se reunirán en la plaza de San Pedro. Por estricto deseo del Papa, su cuerpo descansará en un solo féretro y no en tres como era habitual, además, sus restos no descansarán en la Basílica de San Pedro, sino en la Basílica de Santa Maria Maggiore, también por deseo del Papa. En todo lo posible se han simplificado los rituales, como dejó establecido.

Lavanda.

Desde un mirador de la Provenza vi un extenso campo de lavanda y esa imagen tan hermosa de un color lila intenso la llevo desde, entonces, en la memoria.

Torrijas de leche.

Receta y fotografía Jero García Gázquez.

La Semana Santa en España es tiempo de torrijas, un dulce de aprovechamiento que se hace con el pan de días anteriores y que resulta exquisito; personalmente me encanta. Su receta proviene de la Edad Media.

Ingredientes: Leche, canela en rama, canela en polvo, azúcar, pan duro, aceite de oliva, huevos, y cáscara de limón.

Ponemos en un cazo la leche con una rama de canela azúcar y una peladura de limón. En una bandeja honda colocamos rebanadas gruesas de pan que bañaremos con la leche caliente para que se empapen bien. Las dejamos un tiempo y después las escurrimos un poco con ambas manos. En una sartén calentamos el aceite de oliva; mientras batimos huevo y vamos pasando las rebanadas por él. A continuación freímos por tandas las rebanadas, que iremos poniendo sobre papel absorbente. Después las espolvoreamos por encima con azúcar y canela en polvo. ¡Y a disfrutar!