Hay momentos en los que una se siente más patriota de lo normal. Esta mañana, sin ir más lejos, después de que conociera la actitud de nuestro gobierno, me sentí aliviada y me dije: ¡sí señor! Y recordé cómo nuestro pueblo salió a las calles en protesta por la guerra de Irak. Somos un pueblo pacifista y hoy anti Trump desde luego. Porque esta guerra contra Irán es una guerra que se pasa por el forro el derecho internacional, sin autorización del Senado americano para empezar. Debe ser que Netanyahu y Trump, esos amiguetes, compadrean bombardeando unos cuantos países de paso a Irán. Lo peor no es que hayan descabezado un gobierno que, dicho sea de paso, vulneraba los derechos de las mujeres y demás derechos, lo peor es que lo hagan por que sí y si por un error de bulto asesinan a las niñas de un colegio, pues mala suerte. Decir no al amo del universo, hoy, ha hecho que me sintiera más patriota que nunca y pensé: ¡Olè, tus narices! Porque ese señor de America del Norte que se pasa por el forro el Derecho Internacional tiene la fea costumbre de insultar a todo aquel que se oponga a su caprichosa voluntad. Jamás me he sentido más ofendida que cuando le vi humillar en directo al presidente de Ucrenia, a Zelenski. Además de ser maleducado, es un ignorante que solo busca sus propias ganancias. Hoy ya me duelen los muertos de Irán y los insultos que ha lanzado contra mi país; en su discurso no han faltado las amenazas. Bombardean Líbano, igual que Gaza, siguen matando, ellos siguen…
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O todo o nada.
En la España que camina hacia la desertización, está lloviendo desde que comenzó el año con una furia desconocida. Incluso en zonas, como en la Sierra de Grazalema donde suele llover con intensidad, el desastre de estos últimos días es descorazonador, Muchas personas están siendo desalojadas de sus viviendas, otras personas contemplan impotentes como se anegan los campos, sus cosechas. El agua brota ya desde el subsuelo, las calles son como ríos. Es este un país de contrastes, incluso meteoreológicamente hablando. Y nunca como ahora se puede decir eso de que nunca llueve a gusto de todos. Hay que pedir prudencia a la población y que no se desplacen por el riesgo que supone. Mensajes que se repiten en Andalucía, la zona más castigada.
Stop al genocidio en Gaza.
La presión a los gobiernos está en la calle. Multitud de estudiantes y de civiles de todos los paises se han lanzado a las calles. Hemos seguido a través de los medios el avance de la flotilla de la libertad por el Mediterráneo hacia Gaza, formada por personas de cuarenta y siete paises. Y, como era previsible, han sido abordados por lanchas israelíes, llevados a una prisión del interior del país y tratados como terroristas. Los primeros activistas italianos ya han sido evacuados y ya están es Italia; la buena relación de la primera ministra Meloni con Netanyahu habrá facilitado las cosas. Como española estoy orgullosa de la política de nuestro gobierno al ser el primero en reconocer el derecho de Palestina a un estado. Es la única solución posible, justa y digna. Que esta presión en las calles sirva de revulsivo para que los distintos gobiernos se pongan las pilas y de una vez por todas denuncien al gobierno genocida de Netanyahu y rompan cualquier tipo de relación con ese gobierno aun a costa de cualquier tipo de pérdida o represalia. Mientras, se sigue muriendo de hambre… El espectáculo dantesco de Gaza parece imposible, una pesadilla terrorífica en 2025. Pero es real, tan real que hace que pertenecer a esta sociedad «civilizada» resulte un chiste macabro. Y me avergüenzo. ¡¡¡Paremos esto como sea!!!
¿Qué le pasa a Europa? ¿Podemos sentirnos ajenos?
Cerramos la mente por vacaciones, cerramos los ojos ante el genocidio de Gaza y ante la querra de Ucrania. Nos vamos de vacaciones, el horror queda atrás, la muerte, la hambruna bajo la sombrilla de la playa se difumina y el rumor de las olas nos adormece bajo el sol; después, en el chiringuito, las tapas y la cerveza nos reconciliaran con el mundo mientras los niños palestinos se mueren de hambre…. Qué nos pasa. qué pasa en Europa. No tenemos poder alguno para presionar sobre los actos genocidas, para romper de una vez por todas con el actual gobierno asesino de Israel. La unidad de Europa no sirve para nada, pregunto. Y si eso es así, qué somos. He estado orgullosa de ser europea, pero ahora, ante la indiferencia, siento vergüenza, mucha vergüenza. También impotencia. El brabucón que llegó anunciando el fin de la guerra por su solo propósito y deseo, que se postula como el próximo Premio Nobel de la Paz, a propuestas del asesino Netanyahu, resulta tan cómico y patético que a una le dan ganas de borrarse de eso que llaman la «condición humana».
Inanición total en Gaza.
Hambruna provocada por Israel. Dos meses sin recibir comida, sin medicinas. Y la imagen del genocida en la Plaza de San Pedro oyendo la primera misa del nuevo Papa. ¡Cómo es posible esto! Esa imagen es una burla de Netanyahu hacia todas las posibles gestiones diplomáticas para poner fin a tanto crimen contra la humanidad. Cómo es posible que este individuo se pasee por el mundo como si nada. Y, ¿qué hacen las naciones de Europa? Está claro que contar con el beneplácito de EE. UU. le da carta blanca para que el gobierno de Israel lleve a cabo el exterminio de los palestinos. Los lobis judíos, el poder del dinero, está ahí, más presente que nunca. Estoy orgullosa de la política que nuestro gobierno está llevando a cabo para denunciar esta barbarie sin tener en cuenta los insultos de Trump, pero hay que actuar. Europa debe ir más allá de las palabras. Los ataques sin precedentes que están preparando para las próximas horas será para liquidar la Fanja; después, Cisjordania. ¿Y nadie hará nada? Hasta el momento, nada. ¡Vergüenza!
Se inicia el cónclave.
Dentro del Vaticano, y a estas horas, los cardenales ya estarán encerrados en la capilla Sixtina para elegir al nuevo papa. Al margen de las creencias de cada cual, hoy se inicia un acontecimiento histórico. En la plaza de San Pedro los fieles llegaban para oír, a primera hora, la misa que antecede al inicio del cónclave. La política del papa Francisco, que nombró a un número considerable de cardenales, puede tener continuidad o no; la sorpresa suele ser una constante en los cónclaves. Desde hace días, las quinielas están en la calle, y los corresponsales de todo el mundo hacen apuestas sobre los cardenales, los que consideran tienen más posibilidades; hoy uno de los allí desplazados definía al papa difunto como «peronista», una definición al menos curiosa para definir a uno de los papas recientes más queridos y admirados por todos creyentes y los no creyentes. El balcón por donde saldrá el nuevo Pontífice luce ya las cortinas rojas y los altavoces de las farolas a punto, las cabinas de teléfono se han quedado obsoletas, pero ahí están. Y los cardenales sumidos en el silencio so pena de excomunión.
El genocidio en Gaza continúa.
Dos meses de bloqueo por parte de Israel. Dos meses sin dejar entrar provisiones; la gente se muere de hambre y lo peor es la sed. He visto escenas de auténtico terror; un niño recién nacido famélico, niños en los huesos y es literal; niños que lloran de hambre y de sed. Y las madres desesperadas por no poder aliviar tanto dolor, tanto sufrimiento. Y el causante de todo eso, Netanyahu, paseándose por Estados Unidos, recibido en la Casa Blanca como un buen amigo. Y Trump haciendo bromas, ayer, diciendo que el próximo Papa sería él. Cómo es posible que alguien tan necio, zafio, cruel y paleto ha podido llegar donde ha llegado. Lo vimos en el funeral del Papa Francisco vestido de azul, mascando chicle con cara de aburrido, este hombre, no puedo llamarle señor, no sabe lo que es la educación ni el respeto. Cuando llegó al poder, en este su segundo mandato, afirmó con chulería que la guerra de Ucrania se terminaría en una semana. Y me pregunto, cómo es posible que los dictadores de la historia reciente hayan podido llegar a gobernar los destinos de tantos pueblos. Eso nos debería llevar a reflexionar.
Gaza.
Seguimos con nuestras vidas. Soportamos las noticias de los informativos y nos hemos acostumbrado al número de muertos que cada día va en aumento; la suma es insoportable. Lo último ha sido, si no recuerdo mal, treinta y tantos muertos en una solo operación, en un solo bombardeo, siendo, como es habitual, las victimas en su mayoría ancianos y niños. Lo que está haciendo Israel es realmente una limpieza étnica, una masacre a la que asistimos sin que Europa, la Europa de los pueblos haga nada. Así es como lo siento. No importa nada que el tribunal de la Haya o cualquier otra respetable institución lo haya condenado, porque en la practica, Netanyahu, el genocida, campa a su aire y visita los países «amigos» como E.E.U.U. sin ningún problema. El todo poderoso presidente americano que bendice la idea de hacer de Palestina una especie de Riviera francesa, recibe al asesino en la Casa Blanca. Cuesta creer lo que está pasando, lo que estamos viendo todos los días. Y, me pregunto estupefacta y asqueada, hasta cuando.
Terrible tragedia en el Este peninsular.
Van pasando las horas y el número de fallecidos no para de aumentar. Muchos pueblos sin agua, sin luz, sin gas, con frío, se encuentran aislados. La destrucción devastadora de esta dana resulta insoportable. En las autovía más de mil personas se encuentran dentro de sus coches desde ayer. El 112 no para de recibir llamadas. Se buscan a las personas desaparecidas y la UME más que nunca resulta imprescindible; a su ingente labor se unen unidades del ejército y cuerpo de bomberos. La localidad de Letur en Albacete ha sufrido pérdidas y destrozos terribles. Incertidumbre y miedo. Los coches eran arrastrados por la fuerza del agua por las calles convertidas en auténticos ríos. La dana se traslada hacia Jerez, Sevilla y Cádiz. Pueblos enteros de Valencia han sido devastados, casas destruidas, negocios arruinados. Esfuerzos por trasladar a personas de movilidad reducida y búsqueda incesante de los familiares que no dan señales de viva. Personas pegadas a sus teléfonos. El número de fallecidos no para de aumentar, son ya 95 a estas horas, las ocho y media de la tarde, de este aciago treinta de octubre que será difícil de olvidar. Incomunicados un sinfín de personas en la época de las comunicaciones. Los móviles sin recargas de poco sirven. Continúa la búsqueda incesante de desaparecidos. Reproches a los sindicatos y empresas por no cerrar, a las autoridades por no avisar ante lo que se avecinaba. Y mientras en el hemiciclo continuaba la votación, en una sesión que se debería haber suspendido y que denota la falta de sensibilidad y la lejanía de los políticos de la realidad de la calle.
La Nueve y la liberación de París 80 años después.
La Nueve compañía, formada por soldados de 14 países, estuvo compuesta también por exiliados republicanos españoles, que tras la derrota en la guerra civil española huyeron a Francia. La Novena compañía participó desde el primer día en la liberación de París. Tal día como hoy de hace ya 80 años, el 24 de agosto de 1944, La Nueve compañía entra en la capital francesa bajo el mando del general Leclerc. El júbilo en las calles fue inmenso, toda la población se lanzó a la calle tras cuatro años de invasión nazi. La historia después no hizo justicia a estos combatientes y les olvidó. Esta compañía también participó en operaciones en Alsacia y Normandía, por poner un ejemplo; los republicanos combatientes españoles lucharon con la esperanza de que después Francia les ayudaría en su lucha contra Franco, cosa que no sucedió y que por ello se sintieron traicionados especialmente por los anarquistas y comunistas. En la Novena Compañía, unidad especial a las ordenes de Leclerc, las órdenes se daban en castellano, se había reagrupado a a la mayoría de los españoles, hombres de la FAI, de la CNT, socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos, todos luchando contra el fascismo. El 24 de agosto de 2004, el entonces alcalde de París Beltran Delanoe y la teniente de alcalde Anne Hidalgo, de origen español, nacida en Cádiz, iban a remediar ese olvido e inauguran una placa en un muro junto al Sena, en el quai Enri IV; la placa de mármol claro, está debajo de uno de los 12 medallones que marcan el recorrido de La Nueve. La placa tiene la siguiente dedicatoria: «A los republicanos españoles componente principal de la columna Dronne». La delegación española en este acto estaba presidida por el presidente del Senado Javier Rojo y dos ex combatientes tremendamente emocionados, el catalán Luis Royo de 83 años y el asturiano Manuel Fernández de 85. Los tanques que entraron en París llevaban nombres españoles tales como Madrid, Guadalajara, Gernika…





