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«El Capricho» de Gaudí

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Salvo tres edificios, el Palacio Episcopal de Astorga, La Casa Botines en León y la Villa Máximo Diaz de Quijano en Comillas, más conocida como El capricho, el resto de la obra de Gaudí se encuentran en Cataluña. El indiano que mandó construir esta última obra, Máximo Diaz, concuñado del marqués de Comillas, encomendó la obra a un joven Gaudí de treinta y un año. Por entonces Comillas era lugar de veraneo de los Reyes y de la aristocracia. Fue Eusebio Güell, mecenas de Gaudí, el que puso en contacto al indiano con el arquitecto. Basado en los planos y las maquetas de Gaudí, fue Cristóbal Cascante el que dirigió la obra ya que entonces él estaba trabajando en la Casa Vicens. El gusto barroco de ambas es evidente, incluso comparten colores. El pobre indiano solo pudo disfrutar de su flamante casa una semana pues falleció a su regreso. Después la casa pasó por diversas manos, siendo incluso un restaurante, hasta que fue abandonada tras la Guerra Civil. En 2010 fue convertida en museo. El exterior del edificio se compone de sillares de piedra en la parte baja y ladrillo vista y cerámica vidriada en el resto. Alterna tonos rojos y verdes con motivos de girasoles. Las ventanas de guillotina de la planta principal del edificio emiten un sonido producido por las campanas que se usan como contrapesos (son unas barras de hierro que suenas al abrirse y cerrarse las ventanas). La torre del edificio está inspirada en los alminares persas erigidas sobre un templete formado por cuatro columnas de piedra. La casa cuenta con tres plantas: semisótano, planta principal y planta superior. Todas las salas de la planta principal se distribuyen alrededor de lo que es el corazón de la casa: el invernadero, que Gaudí consiguió que fuera el regulador térmico para toda la casa; el invernadero acumulaba el calor que se distribuía por toda ella. La idea es genial. En la primera foto, se puede apreciar como la forja de las rejas tienen forma y funcionalidad de asiento. Una obra que tiene mucho que ver con la Casa Vicens y que fue realizada entre 1883 y 1885.

Debo decir que las fotos no son mías.

Casa Vicens, Gaudí (Barcelona)

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Gaudí, Casa Vicens.

La Casa Vicens (1883-1885) fue la primera obra de Gaudí en Barcelona. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 se encuentra en el barrio de Gracia. La casa, cubierta de baldosas blancas y verdes, tiene un marcado aire oriental y mudéjar. El señor Manel Vicens i Montaner, corredor de cambio y bolsa, se la encargó a un joven Gaudí, dándole total libertad para su creación. De inspiración india y japonesa, provocó un gran entusiasmo entre la élites de la época; esta casa es el punto de partida de la trayectoria artística de Gaudí y en ella se ven reflejados los elementos de la naturaleza con los que contará siempre, como, en este caso, la hoja de palmito y las flores del clavel del moro como elementos decorativos de las baldosas, Otro elemento a destacar, aparte de la forja, es el tratamiento de los ángulos del edificio, que escalona para romper la monotonía clásica. En este edificio, creado como casa de veraneo, prolonga los elementos decorativos de la naturaleza, desde el exterior hasta el interior, lo que hace que haya una continuidad decorativa. Personalmente, es la única obra de Gaudí que no me gusta; la encuentro muy abigarrada, excesiva en la decoración ya que, para mi gusto, mezcla demasiados elementos decorativos diferentes. La veo como la paleta de un pintor donde se mezclan los colores, lugar donde experimentar, donde pudo experimentar a su gusto.

Desierto de Mahoya.

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«Desierto de Mahoya» fotografías de Juanra. Art (1,2,3,4)

El llamado desierto de Mahoya se encuentra en Abanilla (Murcia) en el límite con la comunidad Valenciana. Fue hace diez millones años fondo marino. Este espectacular paisaje es una enorme extensión de terreno compuesto por badlands. Abanilla viene del árabe al-Bayala que significa la ciudad blanca.

Cochinillo asado. Restaurante «Puerta de Murcia».

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Fotografías Aurelio Serrano Ortiz

Impresionante es la palabra para definir como estaba el cochinillo. En el asador «Puerta de Murcia» es difícil encontrar sitio si no se reserva antes. Tanto las chuletas de cordero como cualquier tipo de carne la bordan, sin olvidar las verduritas que también merecen la pena.

Tronc de Nadal (Tronco de Navidad)

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Las mejores navidades de mi infancia las he vivido en la comarca de la Litera en Huesca. La máxima ilusión culminaba el día de Reyes frente al Tronc de Nadal. Para los que no lo sepan, la comarca de la Litera se encuentra en lo que se llama La Franja, situada entre Cataluña y Aragón. Allí vivián mis abuelos maternos y allí se daba la magia de la Navidad. Durante toda la Pascua ,los niños de la casa dejábamos comida delante del Tronc de Nadal, que era un tronco de madera tapado por la parte de abajo con una manta, comida que solía ser sobre todo fruta, que por la noche los abuelos hacían desaparecer como si el tronco se la hubiera comido; y así todos los días. Delante del Tronc de Nadal los niños cantábamos la siguiente canción mientras con un palo le dábamos golpecitos para que nos oyera:

«Tronc de Nadal, caga turrons y pixa vin blanc, no caques arengades que son salades, caga turrons que son mes bons». Esa es la estrofa que recuerdo, pero no se me pueden olvidar la ilusión, la magia, la credulidad infantil que nos hacía irnos a la cama felices, esperando la llegada del gran día. Alimentábamos el gran tronco de madera para que, por la noche del día de Reyes, después de cenar, acudiéramos a ver si el Tronc de Nadal nos había dejado los regalos. Levantábamos con cuidado la manta y ahí estaban los paquetes. Pasado el día de Reyes, el Tronc desaparecía tal como había aparecido. A ellos, a mis abuelos, les debo las mejores Navidades que un niño puede tener. Siempre digo que he tenido la gran suerte de tener un abuelo gallego, una abuela cartagenera, una abuela catalana y un abuelo aragonés, porque de esta manera una aprende a amar la diferencia y a luchar siempre contra la intransigencia, contra la intolerancia.

Banco de Sóller (Modernista)

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Banco de Sóller. Las fotos no son mías.

Esta obra modernista es obra de Joan Rubió i Bellver discípulo de Gaudí construida en 1899. Esta obra encaja perfectamente con la iglesia de Sant Bartomeu, del mismo autor y que otorga a toda La Plaza de la Constitución, donde están ubicadas, de un estilo modernista-gaudiano. El edificio de tres plantas destaca por el portal de arco de medio punto, las ventanas con onduladas rejas de hierro forjado y el balcón del primer piso con doble tribuna circular. Sobre éste, el escudo de Sóller y la cabeza de un león. En los pisos superiores las ventanas son de forma irregular. El edificio era la sede del Banco de Sóller. Entre 1910- 1912 se llevó a cabo una reforma. En 1946 y 1949 los remates de los paneles de la fachada fueron modificadas por el arquitecto Guillem Muntaner. En la actualidad es del Banco de Santander.

Modernismo en les Illes.

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Can Forteza-Rey. Palma

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Forn del Teatre.

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Edificio Casasayas y Pensión Menorquina

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Detalle de Casasayas.

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Detalle de Casasayas.

En España el modernismo se desarrolló casi exclusivamente en el área de Cataluña y ello porque coincide con el hecho político y cultural de la Renaixença en la que se reivindica la cultura y la lengua catalana y como consecuencia la influencia de la capital catalana. En les Illes, concretamente en Palma, los focos modernistas fueron Soller, Palma y Lluc; en Palma coincide con el Plan de ensanche proyectado por Calvet. El Modernismo llega a Palma de la mano de los arquitectos catalanes como Gaudí, Domenech i Montaner, Rubio y Raspall, que ocasionalmente realizan alguna obra en la isla; ellas, sus obras, no representan diferencias con lo que se estaba haciendo en la gran metrópolis. Los arquitectos mallorquines como Gaspar Bennassar, Francesc Roca, Guillem Reynés… reciben también influencias internacionales, así las corrientes del Art Nouveau de influencia belga y francesa de formas sinuosas y florales, se mezclan con la secesionista austríaca de formas rectilíneas y geométricas.

Niebla.

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Fotos Aurelio Serrano Ortiz.

Ayer noche desde la terraza del estudio, así se veía el paisaje. La niebla ponía su halo de misterio y en el cielo dos estrellas brillaban con intensidad. ¿Júpiter y Saturno…?

Helado de mango.

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Helado de mango, uno se los deliciosos postres del restaurante «Huerto del Cura» de Elche. La cocina de este local es realmente buenísima. Las habitaciones del hotel son bungalós diseminados en los exuberantes jardines y quienes busquen tranquilidad este es un lugar ideal para pasar unos días y recargar las pilas.