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Una prima hermana de la Estirga

Quimera de Notre Dame. Foto Bárbara.

Esta quimera tan sugerente como la Estirga tiene, si se fijan, una actitud menos contemplativa, aunque sea parte de su oficio como vigilante del templo; transmite más la quietud expectante del felino antes de atacar; su expresión no es irónica, ni mordaz aunque su perilla de chivo le de un aspecto chocante y divertido.Su hieratismo me transporta al románico.

Cita de Julio Cortázar

El amor por París es siempre, de una manera u otra, el amor en París. Julio Cortázar.» Lire le pays»,   l’Humanité, París, 22 de agosto de 1977. De «Papeles Inesperados», Editorial Alfaguara.

Lo que la Estirga no ve: el Memorial de los Mártires de la Deportación

Extremo de la isla de la Cité. Foto: Bárbara

Cualquiera que se siente en la terraza del café Esmeralda, situado en la esquina de la rue du Cloître Notre Dame y el quai aux Fleurs, puede observar como el sauce llorón se mece despacio. El día puede ser veraniego o primaveral y el ritmo puede cambiar según las horas; en invierno está mudo, sin hojas, pero sigue ahí como el guardián del Memorial. Si uno viene caminando por el square de Juan XXIII no tiene más que cruzar el quai de l’Archevêché para encontrarse con un pequeño jardín que lleva a la misma punta de la isla. Traspasada una verja de hierro, se accede a una discreta escalera que nos deja al mismo nivel del agua. Entramos en un espacio blanco en donde la memoria de todos los judíos deportados se hace también agua, llanto. Y ahí los nombres de todos ellos, fundidos con las palabras de los poetas. Y las velas encendidas por las vidas de 75.000 judíos deportados a los campos Drancy, Beaunela-Rolande y Pithiviers. Solo regresaron 2.500. El 17 de julio de 1993, el Presidente francés Mitterand declaró el aniversario de las detenciones masivas como Día Memorial Nacional de la persecución racista y antisemita. Un año después fue creado este monumento en las orillas del Sena. Y al año siguiente, el presidente Jacques Chirac reconoció la responsabilidad de Francia. Merece la pena una visita al Memorial de los Mártires de la Deportación para que no flaquee nuestra memoria. Respecto al encabezamiento, no es que la Estirga sea insensible, si no lo ve de día es porque Viollet-le Duc, su padre, su creador, la puso donde la puso; otras quimeras le cuentan…, pero no es lo mismo.

Lo que la Estirga tiene a la su izquierda

A la izquierda, el jardin Lagrange para descansar un rato. Antes de sumergirnos en el bullicio del barrio latino una visita a la iglesia más antigua de París es obligada aun para los ateos más recalcitrantes. La iglesia de San Julián el Pobre, de rito ortodoxo griego, es un remanso de paz. En tiempos de la Revolución francesa fue almacén de grano

Le Jardin Lagrange.Foto: Bárbara

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Uno más

Pasear por debajo de los puentes es más seguro:

Bajo le Pont au Double. Foto: Bárbara

la Estirga es de altos vuelos.

Puentes de París

De entre los treinta y tantos puentes de París, algunos de los que sobrevuela la Estirga cuando se transforma en ave nocturna. Nadie la ha visto, por cierto, pero entre las quimeras (criaturas fantásticas que creara Viollet-le-Duc) todo se sabe, se comenta y cotillea. Los puentes están mudos, sin música. Que cada uno se cante la que quiera; tanta belleza no necesita aditamentos.

Desde la orilla izquierda. Foto: Bárbara