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El sol de julio

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El sol ya lo tenemos y muchos preparan sus vacaciones; listas las maletas con los bañadores, las toallas de baño, los protectores solares… Por su parte, los limoneros ofrecen sus frutos dorados para refrescar los gin tonics, las sangrías, los mojitos a falta de limas …, para sazonar los calamares a la romana, las gambas a la plancha, las paellas… ¡El sol ya lo tenemos y los limones también! A todos los que se van de vacaciones que se lo pasen muy bien.

Ana María Matute, el adiós no, un hasta siempre.

"Hojas en la sombrilla", foto: Bárbara

«Hojas en la sombrilla», foto: Bárbara.

 

 

Para el niño tonto de su libro de cuentos «Los niños tontos», el mar era como una caracola, una gran caracola: «El niño se figuró que el mar era como estar dentro de una caracola grandísima, llena de rumores, cánticos, voces que gritaban muy lejos, con un largo eco. Creía que el mar era alto y verde».

Por eso le he puesto esta sombrilla al niño tonto…

«Él, que creyó el mar alto y verde, lo veía blanco, como el borde de la cerveza, cosquilleándole frío, la punta de los pies». Ella, Ana María tuvo ese libro en sus manos, por primera vez, en 1956. y ya entonces con sabia maestría desmigaba palabras como bolitas de pan sobre el mantel de las letras; unas letras brillantes como la luna de la niña que quería : «Si yo pudiera meter las manos en la luna… si yo pudiera lavarme la cara con la luna, y los dientes, y los ojos»; o como esas tristes, de ese otro cuento, de ese niño al que no le llegó el año, que no llegó a cumplir: «… «Pero el grito de los vencejos agujereó la corteza de luz, el color que era distinto a todas las cosas, y aquel año, nuevo, verde, tembloroso, huyó. Escapó  por aquel agujero y no se pudo cumplir…»

Ya entonces, en 1956,  ella tenía todos los medios mágicos para deslumbrarnos, sus cuentos, brevísimos algunos, eran ya pura poesía, aunque no soslayan la crueldad de ese mundo infantil, quizás porque la vida está tan presente en todos ellos, como ella está en nosotros. Y ella, tan viva, no ha muerto… pienso que se ha ido a pasear por otros mundos para enseñarnos otros juegos, porque ella sí que sabía jugar y desmigar las palabras sobre el mantel de las letras… In memoriam.

Ana María Matute: «Los niños tontos». Ilustraciones y sobrecubierta de José María Prim. Ediciones Destino, Barcelona, 1971.

Solsticio de verano

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

 

La fiesta pagana del fuego, el fin de un ciclo, la vida renovada, la alegría y el culto a la tierra… la fiesta de S. Juan. Y las flores que nos recuerdan ese circulo.

Fundida con el cielo

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Ayer la luz era de tormenta y en el transcurso del día se sucedieron distintos  escenarios donde el cielo fue telón de fondo donde las flores se recortaban, sobresalían o se fundían  ante el asombro del objetivo…

Siguen así de bonitas

foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

A la vuelta de este puente, hoy es festivo aquí, las madreselvas siguen así de bonitas. Y no es que me haya ido a ningún sitio, es que he desconectado para leer, pensar y disfrutar de la gente que quiero… ¡habrá mejor descanso! He jugado con mi chiquitina de casi tres años a coger trozos de luna que saben a chocolate… y, sentadas las dos en el escalón del patio, mirábamos cómo brillaba en el cielo y su cara era el mejor poema que nunca nadie podrá superar, ni yo olvidar… Así sigue junio, esplendido, brillando en unos ojos que ríen de inocente felicidad.

Así comienza junio…

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Así, con unas previsiones tormentosas con fuerte aparato eléctrico y en realidad, aquí, esto se traduce en una lluvia finita que deja como muestras estas gotas-perlas sobre las hojas de un rosal casi refractario al agua; así comienza junio en el sudeste en el que el desierto avanza sin que nos demos cuenta, pero sin pausa.

Madreselvas en flor

Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:

 

Madreselvas en flor que me vieron nacer

y en la vieja pared sorprendieron mi amor

tu humilde caricia es como el cariño

primero y querido que siento por él.

 

Madreselvas en flor que trepándose van

es su abrazo tenaz y dulzón como aquel

si todos los años tus flores renacen

hace que no muera mi primer amor.

 

 

Boca de león o dragones…

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

 

Antirrhinum Majus es el nombre científico de lo que vulgarmente se conoce como boca de león o dragoncillos, una de mis plantas preferidas; su colorido en violetas, amarillos, rojos, rosas… es espectacular.

Monsieur de Bougainville

Louis-Antoine de Bougainville, nacido en París, es uno de los hombres ilustres del siglo XVIII que está enterrado en el Panteón con vecinos como Voltaire, Rousseau, Dumas, Marie Curie y su marido, Pierre Curie, y una pléyade de prohombres que disfrutan de unas cuevas monacales dotadas de forma natural del sistema de refrigeración-calefacción que estos habitáculos aportan…; algo que se pierde Napoleón por estar en Los Inválidos, en su sarcófago de maderas nobles y no en las catacumbas.

Louis-Antoine de Bougainville fue el primer francés que dio la vuelta al mundo a bordo de La Boudeuse y cuyas experiencias vertió en su libro «Descripción de un viaje al rededor del mundo». Este militar y científico contribuyó al conocimiento de la región del Pacífico, del descubrimiento de Taití, de su lenguaje y de su flora. Las bonitas buganvillas les deben su nombre. mejor dicho su apellido.

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

¡Ya están aquí!

Moreras. Foto: Bárbara

Moreras. Foto: Bárbara

¡Ya están aquí!, de nuevo con sus tiernas hojas, saludando a las nubes, bien tiesas, orgullosas como diciéndoles aquí, aquí mirad que guapas estamos… Las veo desde casa, frente a mí, las moreras renovadas.