La fiesta pagana del fuego, el fin de un ciclo, la vida renovada, la alegría y el culto a la tierra… la fiesta de S. Juan. Y las flores que nos recuerdan ese circulo.
A la vuelta de este puente, hoy es festivo aquí, las madreselvas siguen así de bonitas. Y no es que me haya ido a ningún sitio, es que he desconectado para leer, pensar y disfrutar de la gente que quiero… ¡habrá mejor descanso! He jugado con mi chiquitina de casi tres años a coger trozos de luna que saben a chocolate… y, sentadas las dos en el escalón del patio, mirábamos cómo brillaba en el cielo y su cara era el mejor poema que nunca nadie podrá superar, ni yo olvidar… Así sigue junio, esplendido, brillando en unos ojos que ríen de inocente felicidad.
Así, con unas previsiones tormentosas con fuerte aparato eléctrico y en realidad, aquí, esto se traduce en una lluvia finita que deja como muestras estas gotas-perlas sobre las hojas de un rosal casi refractario al agua; así comienza junio en el sudeste en el que el desierto avanza sin que nos demos cuenta, pero sin pausa.
Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…
No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:
Madreselvas en flor que me vieron nacer
y en la vieja pared sorprendieron mi amor
tu humilde caricia es como el cariño
primero y querido que siento por él.
Madreselvas en flor que trepándose van
es su abrazo tenaz y dulzón como aquel
si todos los años tus flores renacen
hace que no muera mi primer amor.
Louis-Antoine de Bougainville, nacido en París, es uno de los hombres ilustres del siglo XVIII que está enterrado en el Panteón con vecinos como Voltaire, Rousseau, Dumas, Marie Curie y su marido, Pierre Curie, y una pléyade de prohombres que disfrutan de unas cuevas monacales dotadas de forma natural del sistema de refrigeración-calefacción que estos habitáculos aportan…; algo que se pierde Napoleón por estar en Los Inválidos, en su sarcófago de maderas nobles y no en las catacumbas.
Louis-Antoine de Bougainville fue el primer francés que dio la vuelta al mundo a bordo de La Boudeuse y cuyas experiencias vertió en su libro «Descripción de un viaje al rededor del mundo». Este militar y científico contribuyó al conocimiento de la región del Pacífico, del descubrimiento de Taití, de su lenguaje y de su flora. Las bonitas buganvillas les deben su nombre. mejor dicho su apellido.