En este caso, el sol y las sombras se proyectan aleatoriamente, pero cuando la luz platea las hojas de esta manera he conseguido lo que andaba buscando hace tiempo. ¿Habrá algo más bello que la naturaleza?
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Las hojas del rosal.
Calceolarias.
Verde-amarillo.
De Sicilia y rodeado de helechos.
Segundo año de mi limonero siciliano (limonero carrubaro) entre helechos. Temí por él, porque las hojas tuvieron minador en el otoño y pensé que no se salvaría, pero esta primavera sus hojas están creciendo a un buen ritmo, con ese color oscuro que luego se aclara, con ese brillo espectacular que pronostica unos limones con una acidez justa, más suave que los otros. ¡En fin, me tiene muy ilusionada!
Un cactus raro que no he vuelto a encontrar.
Este cactus es especialmente bonito; creo recordar que ya subí hace tiempo unas fotos. Ahora, quizás por añoranza, porque no lo he vuelto a encontrar en ningún vivero cercano, y porque la primavera todo lo altera. con morrina gallega por parte paterna, subo estas… ¡quien me iba a decir que acabarían gustándome los cactus!
Pleiospilos Nelii o piedra viva.
Esta planta suculenta es originaria de las regiones cálidas de El Cabo en Sudáfrica, que se mimetiza con las piedras para evitar ser devorada por los depredadores. Tiene unas hojas muy gruesas y carnosas que se presentan en pares, divididas por una hendidura central. Florece con flores muy vistosas en color amarillo o naranja, que contrastan con su apariencia rocosa. Un descubrimiento reciente que me entusiasma,
Calabacines luna rellenos.
Una de mis hortalizas preferidas es el calabacín y en Menorca se hacen mucho al horno con diversos rellenos, aunque yo prefiero el relleno clásico. Este calabacín luna les gusta mucho a los niños por esa forma de bola que los hace tan divertidos.
Ingredientes: 1 cebolla, 1 diente de ajo, calabacines, la pulpa del calabacín, un poco de mantequilla salada, nata, jamón serrano, bechamel y queso rallado parmesano o de Mahón.
Después de lavarlos, los cortamos la parte de arriba de forma que quede como un sombrerito y los ponemos en una olla con agua hirviendo durante unos diez minutos escasos; los ponemos a escurrir boca abajo sobre celulosa y luego con un saca bolas vaciamos con cuidado de no romperlos. En una sartén pochamos una cebolla con mantequilla y un diente de ajo. Después agregamos la pulpa de los calabacines y seguimos sofriendo. Hacemos una bechamel o la compramos hecha a la que añadimos un poco de nata, unos trozos de jamón serrano y el sofrito. Rellenamos los calabacines con todo esto y cubrimos con queso parmesano rallado o mejor queso de Mahón, que es lo suyo. Calentamos el horno a 180 grados y gratinamos.
Tanto las berenjenas rellenas como los calabacines son típicos de las Islas Baleares y, en sendas recetas, en su versión clásica, no llevan carne picada ni atún ni jamón. Llevan un sofrito, pan rallado y listo. De un día para otro están buenísimos.
Los rescoldos.
Después de la lluvia.
Loa pájaros, ausentes en este mes de marzo donde la lluvia ha sido la protagonista, de pronto ayer por la mañana se hicieron notar alegremente. Salí al jardín a la llamada de los gorriones que piaban desaforadamente, como campanas tocando a arrebato, y entonces vi a este posado sobre los cipreses del vecino, tan campante, imponiendo su presencia y quise pensar que era el anuncio de que tarde o temprano tendremos primavera.

































