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Lantana en diciembre

Las flores de la lantana en diciembre salpican el jardín con tonos rosas y amarillos. Quise plantar lantanas por recordar aquel jardín en Santa Bárbara donde Marieta mimaba sus flores y sus árboles frutales. Allí, en Ciutadella, las prunas amarillas doradas por el sol competían con las moradas; allí las guardaba en el bolsillo del babi para comerlas sentada en el banco de azulejos debajo del estanque. Allí, en aquel jardín, transcurrieron los mejores días de mi infancia.

Hibisco.

Fotos Noa Serrano Plaza.

Las flores del hibisco siempre me han fascinado. Hace tiempo me regalaron uno cuyas flores eran de un delicado color champán que no he vuelto a encontrar por más que lo he buscado.

La perfección del mar.

Foto Jero García Gázquez.

«El mar es perfecto, no importa la estación del año», son sus palabras cuando me mandó la foto. Y así es. Y el mar nos enamora, nos embruja. Une y separa vidas, continentes. Límite y orillas, arena y cantos rodados. Universo aún por desentrañar…

Del verde al amarillo.

Son colores más propios del principio del otoño, pero como ahora las estaciones cada vez se confunden más y se funden como en una paleta imaginaria y una ya no sabe si vestirse de veroño o si salir a la calle en bikini con una bufanda a juego por todo complemento; pues eso, en vista de la confusión galopante, que cada uno haga lo que le pida el cuerpo, sin más.

Las Fuentes del Marqués (Caravaca de la Cruz). Sitio Histórico.

Un lugar precioso para visitar en otoño. Las hojas secas que caen sobre la superficie del agua, que flotan y giran danzando sobre sí mismas, según sople el viento. Los troncos recios de los árboles enmarcan este paisaje, mientras sus ramas se van desnudando… Ir a pasar el día es, ahora, el momento más bonito, pues los colores ocres, dorados sobre el azul atrapan nuestras miradas; podemos llevar la comida o comer en el restaurante. La visita no defrauda a nadie. Muy recomendable.