








Impresionantes las enormes rocas sobre las que se construyó el Chateau Gaillard cuyas ruinas se elevan, hoy, sobre las casas entramadas tan típicas de Normandía. Seguimos ruta hacia Honfleur, la preciosa ciudad cuya mención ya aparece en documentos del siglo XI. Ciudad fortificada que jugó un importante papel en la Guerra de los Cien Años. En los siglos XVI y XVII se intensificó su desarrollo marítimo y comercial. Los pintores impresionistas, escritores e intelectuales del pasado siglo frecuentaban la ciudad como lugar de recreo y veraneo. Seguimos los meandros del rio mientras las ruinas del castillo Gaillard de más de 800 años y las piedras calizas dominan el paisaje, imponentes; abajo las casas parecen más pequeñas de lo que son, por el contraste tan fuerte con las rocas. La abundante vegetación otoñal unifica ese todo con tonos, ocres, verdes, dorados: hay rincones de suma belleza. El castillo fue construido por Ricardo Corazón de León y es monumento histórico desde 1862. Cuando se terminó de construir, se dice, que el rey exclamó: ¡Ah! ¡Qué castillo tan gallardo!