









Durante la travesía nos cruzamos con distintos cruceros; el nuestro, de Croisi Europe, es un barco ligero con una cubierta superior donde contemplar como se va despidiendo el día; es un panorama que vale la pena no perderse. En buena compañía, tomando una copa, o solos, para poder ensimismarse siguiendo la estela del barco o la espuma del agua, es un ejercicio de lo más relajante.


























































