¿Se acuerdan de «Charada», la magnifica película de Stanley Donen? Durante años, la asociaba a Hitchcock; quizás, aparte de mi ignorancia, porque la factura del maestro del misterio estaba presente en este thriller con tintes de comedia amable, intriga muy bien dosificada y unos actores de primera. La buena química entre el siempre impecable Cary Grant y la angelical Audry Hepburn funciona en cada plano, en cada escena. De él se dijo que era ya demasiado maduro para dar la réplica a una deliciosa actriz vestida por Givenchy de manera elegantísima. Como fan de Cary Grant, nunca he estado de acuerdo; un señor así no tiene edad. La espléndida fotografía de Charles Lang Jr. nos regala unas vistas de París impagables lo que, unido a la fabulosa música de Henry Mancini, hace posible un «viaje» genial a la ciudad desde la butaca del cine o el sofá de casa. El guión, responsabilidad de Peter Stone, es de aquellos en que las palabras tenían fuerza, chispa y en los que se desarrollaban unos diálogos inteligentes (¡qué tiempos!). Walter Matthau, James Coburn y George Kennedy dan vida a sus personajes respectivos con una eficacia rotunda. Una película redonda de esas que una no se cansa de ver, de esas en las que, al contrario, ganan con el tiempo y donde la vis cómica del actor inglés permite momentos muy divertidos.
La foto adjunta corresponde al patio de las columnas del Palais Royal, lugar donde se inicia el desenlace de este thriller tan soberbio y que termina en el interior del teatro de «La Comédie Française», situada justo al lado del Palais. ¿Se acuerdan del tiroteo entre Cary Grant y Walter Matthau parapetados ambos en las columnas con una Audry Hepburn deconcertada sin saber a quién creer?

