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Mantes-la-Jolie. Interior de la colegiata de Notre Dame.

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Esta Colegiata comparte el mismo estilo que Notre Dame de París y sus tres niveles de elevación. De sólida fachada, tiene una nave de siete tramos abovedados de ojivas flanqueadas por naves laterales. En altura presenta tres niveles y cuenta con grandes arcadas de arco apuntado que descansan sobre pilares débiles y pilares fuertes, que se van alternando, así como tribunas abovedadas y altos ventanales de arco apuntado. La cabecera originariamente no estaba rodeada de ninguna capilla; en la nave central destacaría el gran Cristo italiano que me recuerda el de Santa María Novella de Florencia de Giotto. A través de los siglos las capillas han sufrido añadidos y restauraciones. Merece mención especial el bello rosetón de la fachada occidental, debajo del cual se encuentran el órganos más antiguo construido por el famoso artesano Joseph Merklin en 1897, uno de los cuatro órganos sinfónicos de esta época aun en uso en el mundo; el otro órgano que posee la Colegiata es más moderno. A destacar, la estatua de «la Doncella» portando estandarte en su lucha contra los ingleses, cuya figura histórica está unida para siempre a esta parte de Normandía. La portada central, dedicada a Santa María, sufrió daños durante la Revolución Francesa. Esta población a orillas del Sena es una visita muy interesante y casi obligada.

Ruta por el Sena. Primera parada. Mantes-La-Jolie.

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Iniciada la ruta desde París hasta la desembocadura del Sena en Le Havre, el Botticelli se desliza por el cauce del río lo suficientemente caudaloso para poder seguir el itinerario previsto. He visto el Sena a su paso por París a punto de desbordarse y otras donde el caudal estaba en sus mínimos. Las excusiones programadas están sujetas a dicho nivel, así se nos indica en el diario de abordo. Primera parada en Mantes-La-Jolie situada a 57 km. de París. Por la noche el barco para o aminora la marcha.

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Estas últimas fotos, tomadas desde la proa del barco, de la colegiata de Nuestra Señora de un bello estilo gótico de los siglos XII y XIII está declarada como monumento histórico desde 1840. Por su estratégica posición entre Normandía e Isla de Francia convirtió a la ciudad de Mantes en un objetivo militar ocupada por el ejercito alemán el 13 de junio de 1940. Bombardeada en más de cincuenta ocasiones en la guerra, la colegiata quedo intacta aunque se destruyó casi en su totalidad el centro histórico. La ciudad fue liberada por el general Patton en 1944.

Los jardines del Museo Nacional Etrusco de Roma.

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El Museo Nacional Etrusco de Roma, situado en las afueras de la ciudad, merece una visita no solo por su contenido si no también por sus bellos jardines. El Museo ofrece una bellísima y completa muestra sobre la civilización etrusca albergado en la villa Giulia construida según diseño de Vignola entre 1051 y 1053. Aunque en un principio se pretendía reunir todas las antigüedades prerromanas del Lacio, el sur de Etruria y Umbría pertenecientes a las civilizaciones etrusca y falisca, pronto adquirió un predominio de lo etrusco.

Miró. «Yo trabajo como un hortelano». II

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Publicado por la Editorial Gustavo Gili, S.A. Barcelona 1964. Impreso en Milán.

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Editado por Editorial Gustavo Gili S.L. Barcelona, 2018

«En 1958 Joan Miró y el critico de arte Yvon Taillandier se sentaron a conversar sobre la vida y el trabajo del artista, y de ese encuentro nació esta obra. Publicada inicialmente por esta editorial en 1964 como una edición limitada, había estado agotada hasta ahora.»

Este hermoso libro, que ya tenía de la primera edición limitada y numerada, vuelve a nuestra biblioteca en esta segunda edición. Amantes de los libros, cada edición es un regalo que se suma a la anterior. Referente a esto recuerdo, con horror, el comentario que alguien hizo de que una vez leídos tiraba los libros; los nuestros, alrededor de cuatro mil, saturadas las librerías, ya se acumulan en las escaleras de modo que algunos bajan y otros suben, pero nunca tienen la puerta abierta.

El Libro Egipcio De Los Muertos, anónimo.

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Portada de «El Libro Egipcio De Los Muertos». Ediciones Librería Universitaria de Barcelona. S L., 2023.

Este edición contiene imágenes del exquisito libro anónimo » El Libro Egipcio De Los Muertos» del escriba egipcio Ani; con jeroglíficos e ilustraciones de los rituales para alcanzar el más allá. El papiro está traducido por el afamado egiptólogo E. A. Wallis Budge. El libro está compuesto por conjuros, oraciones y discursos con los que los egipcios enterraban a sus muertos. Para todos los amantes del mundo y arte egipcio es un libro indispensable para explorar la compleja cosmogonía egipcia y los rituales para ayudar a los difuntos en su camino para la otra vida. Este es uno de los libros más antiguos e influyentes de toda la historia antigua. Tengo otra edición de la Editorial Antalbe de Barcelona de 1983, esta sin ilustraciones.

La Estirga y los Juegos Olímpicos.

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Fotografía de Brasaïs.

La Estirga me espera, lo sé. Le he mandado una carta al jorobado para que se la lea una noche de estas. Le digo que no puedo ir, aunque me quedo con las ganas, pero que he visto por la televisión los barcos deslizarse por el Sena. El espectáculo era fascinante y el entusiasmo de los participantes contagioso. Pero lo más era el espíritu de hermandad de los distintos pueblos. Le digo que «me imagino que nadie como tú, desde esa atalaya privilegiada de Notre Dame, habrá visto ese desfile fluvial lleno de calor. Y el color propagarse, ondear por la suave brisa de las diversas banderas de todos los continentes, mientras oías la música volar por encima y por debajo de los puentes desde el de Austerlitz repujado en dorado. Le digo también «que me hubiera gustado tanto sentir la lluvia en la cara mientras acaricio tu lomo de piedra sin pulir, al tiempo que contemplamos, las dos, el galope de ese caballo metálico que flota sobre el agua como fuera del tiempo, ingrávido. Desde el parvis, vemos como las luces incendian el recorrido del Sena hasta el Trocadero. Y la Tour barriendo con haces de luz el cielo de París, mientras una voz prodigiosa hacía que la Piaf, el gorrioncillo, estuviera presente. Ella no podía faltar; tampoco esa lluvia tan parisina. Ni siquiera faltó que sonaran las campanas de Notre Dame, como cierre de esa noche llena de embrujo y que sonaran a rebato para anunciar que la restauración va viento en popa y que el ocho de diciembre de este año, Notre Dame volverá a lucir como la joya que es.

Caravaggio, «Santa Catalina de Alejandría».

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Caravaggio, «Santa Catalina de Alejandría». Óleo sobre lienzo, 173 x 133 cm. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.

Fue pintado en 1597 y es una de las cuatro obras seguras que se conservan en España. Estaba colgado en el Palacio Barberini de Roma. En 1930 el gobierno de Mussolini autorizó la exportación de varias obras de este palacio que pasaron a una galería de arte suiza siendo adquirida poco después por la familia Thyssen que la incluyó en el museo de Madrid en 1992. El mecenas del pintor, el cardenal Francesco Maria del Monte apreciaba esta obra de manera muy especial. Su estado de conservación es muy bueno en general y fue sometido a una limpieza de barnices en 2018. En el cuadro la santa está rodeada de los objetos con que fue torturada como la rueda de puntas aceradas y la espada con la que fue decapitada. La santa representa la belleza natural y serena de una joven del pueblo igual que hiciera Andrea del Sarto con sus madonas. Esta obra fue el preludio de las que siguieron para las iglesias romanas. Destacaría el bello colorido de la falda así como los pliegues de la blusa y el halo que circunda su cabeza señal de la santidad. La identidad de la modelo corresponde a la de Fillide Melandroni, cortesana que frecuentó el círculo de Caravaggio.

«La locura» de la Fontana de Trevi.

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Sin duda el lugar más visitado de Roma es la Fontana de Trevi; tanto es así que, como mucho, la podréis ver de perfil a no ser que paséis la noche al fresco o, como dicen los franceses, «a la belle étoile» cogiendo sitio. Yo la he «visto» a medias dos veces y ninguna de frente, pues un ejército de turistas bien pertrechados y alertados toman posiciones bien temprano. Lo mejor es volver a ver la película donde Anita Ekberg y Marcello Mastroianni juguetean en la fuente. Al final la culpa la tiene el cine, porque somos «animalicos» cinéfilos y románticos a más no poder.

Clara Peeters, pintora flamenca del XVII.

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Clara Peeters «Alcachofas, cangrejos y cerezas». Colección privada.

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Clara Peeters «Pescado y candelabro». Museo del Parado.

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Clara Peeters «Bodegón con golosinas, romero, vino, joyas y vela encendida». Colección privada.

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Clara Peeters. Óleo sobre tabla. Museo del Prado procedente de la colección de Isabel de Farnesio.

Pintora barroca supuestamente nacida en Amberes que pertenece a ese grupo minoritario de mujeres pintoras del siglo XVII y que, como las italianas, pudo vivir profesionalmente de la pintura por ser hija y nieta de pintores y que, por lo tanto, se formó en el ámbito familiar. Se la considera una de las iniciadoras del bodegón o naturaleza muerte en los Países Bajos. Destacó precozmente en la pintura de bodegones. Su primera obra la firma en 1607; contaba con unos catorce años. Los datos de su biografía son inciertos, si bien investigaciones recientes indican que pudo haber nacido en Malinas hacia 1587, siendo su nombre de nacimiento Clara Lambrechts, casada con el pintor Henrick Peeters. Clara desarrolla una gran actividad hasta 1621. Se conservan 39 obras con su firma. Hay que incidir en el hecho de que en su época a las mujeres pintoras no les estaba permitido el estudio de los cuerpos masculinos desnudos, por lo cual era muy recurrente que se dedicaran, como ella, a la realización de bodegones o a la recreación de temas religiosos o bíblicos femeninos. Meticulosa en el detalle, sus composiciones con objetos metálicos, jarrones, flores, quesos o piezas de caza o pesca, en apariencia sin orden, crean, sin embargo, unos conjuntos de un realismo y colorido magníficos. La belleza y viveza de sus naturalezas muertas hacen de la Peeters una pintora de primerísima fila, que realizó su obra antes de que Velázquez, por ejemplo, se iniciara en la pintura. Una característica de Clara Peeters es la inclusión en los reflejos de sus copas u objetos metálicos de su autorretrato, cosa que imitaron después otros pintores. El Museo Nacional del Prado cuenta en su colección permanente con cuatro de sus mejores bodegones, tres de ellos fechados en 1611. En octubre de 2016 hasta febrero de 217 el Museo Nacional del Prado organizó por primera vez, desde sus 200 años de historia, la exposición de una pintora, la de Clara Peeters. ¡Ya iba siendo hora!