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La pintura de Bob Dylan.

 

Mundialmente reconocido como cantante, quizás menos como pintor y escultor, Dylan, aunque muy cotizado en el mercado del arte, es un artista polifacético cuyas inquietudes tienen que ver con lo más «genuinamente estadounidenses». En sus obras artísticas, igual que en sus canciones, vemos las mismas similitudes en sus paisajes de Manhattan, en sus dibujos de personajes neoyorquinos… En las últimas décadas Bob Dylan intensifica su labor de pintor. Su obra artística abarca también esculturas en hierro ensamblando herraduras y trozos de metal. En las dos primeras obras aquí reproducidas percibo reminiscencias del Matisse de su época en Niza y en la última, en el personaje central, algo de Chagall. En el post anterior, decía que a mí las letras de sus canciones, en general, no me gustan por la sencilla razón de que mezclar patos silvestres con la Coca-Cola me chirría, aunque «Soplando en el viento» me parece desde siempre una canción muy hermosa. En definitiva la culpa es mía; me he quedado en las películas clásicas de Ford o en las del cine negro americano. ¡Para gustos, los colores!

Bob Dylan.

Cuando pinte mi obra maestra

Oh, las calles de Roma están llenas de escombros,

las huellas del pasado aparecen por doquier,

casi puedes pensar que estás viendo doble

si subes por las escalinatas de España en una fría y oscura noche.

Vuelvo rápido a la habitación del hotel,

donde he quedado con una bella princesa de Gracia

que prometió que estaría a mi lado

cuando pinte mi obra maestra.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Del libro «Bob Dylan». Ediciones Júcar. Madrid, 1972.

Los juglares de nuestro tiempo como Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman), Joan Báez o Leonard Cohen de reconocido prestigio en todo el mundo, han tocado distintos géneros, pero en el caso del primero de ellos sus canciones destacan por su fuerte contenido de protesta social. Debo reconocer que las letras de Dylan, galardonado con múltiples premios por todo el mundo, entre ellos Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2007 y flamante Premio Nobel de 2016 por «haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense», a mí personalmente no me gustan y lo digo sabiendo que puedo ser crucificada por ello.

La Columna Trajana (Roma).

No muy lejos del monumento a Victtorio Enmmanuele se encuentra la Columna Trajana que es un monumento conmemorativo de la conquista de Dacia y a la vez sepulcral pues en la base albergaría los restos del emperador. La columna está hueca y alberga una escalera de caracol que lleva hasta la cima. El friso helicoidal recordaba todas las hazañas de Trajano. La columna está rematada por una estatua de bronce de San Pedro obra de Domenico Fontana en 1587. Se construyó en el 113, tiene 39, 86 m y un diámetro de 3,83 m. Está constituida por 18 bloques de mármol de Carrara de unas 40 toneladas cada uno. Originariamente en la cima estaba una escultura de bronce de Trajano. Dentro de la base hay una celda donde se colocaron los restos del emperador y de su esposa. Es la primera expresión del arte romano. Inspiró la columna de la Plaza Vendôme, erigida en 1810 en París por Napoleón tras la batalle de Austerlitz.

Un perro con zapatos.

Este perro singular se encuentra en la catedral de Rouen (Normandía). Muchas de las representaciones de las catedrales, como las gárgolas y quimeras de las fachadas, trataban de infundir miedo y respeto a la población mayoritariamente analfabeta, aparte de su función de canalizar el agua de la lluvia. En este caso concreto del perro con zapatos, cuya cara de coña es un poema, la intención se me escapa, pero como anécdota no está mal.

Estatuas originales en la catedral de Rouen.

En el deambulatorio de la catedral de Rouen nos encontramos con las estatuas que estaban en la fachada de dicha catedral cuando esta fue bombardeada en 1944 por los aliados. Delante de cada una de ellas hay una cartela donde figura el nombre del santo correspondiente. Son todas las que se salvaron de dicho bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial.

Santa Juana de Arco y Rouen.

La actual iglesia dedicada a Santa Juana de Arco en Rouen se construyó en el centro de la plaza del antiguo mercado, donde fue quemada en la hoguera. Se terminó de construir en 1979 y fue diseñada por el arquitecto Louis Arretche. Las amplias curvas de sus estructura evocan las llamas que la consumieron y como un barco volcado, al igual que otras muchas de las iglesias cristianas. La quemaron tres veces para que no hubiera dudas de hacer cumplir la cruel sentencia. La joven campesina de 19 años, llamada «la Poucelle», la doncella, se puso al mando de 4000 hombres en su intento de expulsar a los ingleses; apresada, fue juzgada y condenada por hereje a morir en la hoguera el 30 de mayo de 1431. En 1456 un tribunal inquisitorial autorizado por Calixto III examinó el juicio, anuló los cargos en su contra, la declaró inocente y la nombró mártir.

La Plaza del Gran Reloj, Rouen.

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La última parada de nuestro crucero por el Sena es Rouen, la capital de Normandía. El Rouen medieval, el centro, tiene rincones como la Plaza del Gran Reloj, que obliga a una parada en una de las terrazas para disfrutar sin prisas de todo su encanto. El Gran Reloj es un reloj astronómico del siglo XIV, cuyo mecanismo es uno de los más antiguos de Francia y forma parte de un conjunto histórico protegido desde 1862, que consta de una arcada y una fuente monumental. El frente renacentista del reloj actual representa un sol dorado con 24 rayos sobre un fondo azul estrellado. La esfera mide 2,5 metros de diámetro. Las fases de la luna se muestran en un óculo en la parte superior de la esfera, de 30 centímetros de diámetro y los días de la semana en una abertura cuadrangular en la base de la esfera. En el centro del arco renacentista se encuentra el escudo de la ciudad. La fuente monumental construida entre 1733 y 1743 por el rey Luis XV representa una escena mitológica. Los orfebres franceses han dado muestras, desde siempre, de una gran maestría.

Ricardo Corazón de León y Rouen.

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La catedral de Rouen es la más alta de toda Francia; si la fachada principal es de una belleza incuestionable, el interior sobrecoge por su altura y dimensiones. En un lateral del altar mayor nos encontramos con una tumba donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo Corazón de León por su reputación como gran líder militar. Fue rey de Inglaterra entre 1189 y 1199 y el segundo hijo varón de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. La mayor parte de la familia real era normanda. Se crió en Inglaterra hasta los ocho años. Era un hombre culto que escribía poesía en limosín (lengua d’oc) y en francés. También gobernó como duque de Normandía ,Aquitania y Vasconia, fue conde de Anjou, señor de Chipre… Mandó construir el château Gaillard en Normandía. Nació en el castillo de Beaumont, Oxford, el 8 de septiembre de 1157, y murió en Limousin el 6 de abril de 1199 a consecuencia de las heridas que le produjo la flecha de una ballesta. Las vísceras fueron enterradas en el lugar de su muerte, el corazón en Rouen y el resto de su cuerpo a los pies de su padre en la abadía de Fontevrault en Anjou. Ricardo Corazón de León tomó como lema «Dieu et mon droit», que pervive hasta hoy en el escudo de Inglaterra.

Monet y la catedral de Rouen.

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La serie de la Catedral de Rouen pintada por el pintor impresionista Monet, más de treinta en total, la realizó entre 1892 y 1893 en Normandía. El pintor alquiló varios espacios cerca de la catedral para poder captar lo que perseguía, la forma en que incide la luz sobre la fachada de la catedral en diferentes horas del día y en distintas estaciones. Lo importante para él dejó de ser el objeto representado, sino la luz que transforma dicho objeto. Con posterioridad terminaba las obras en su estudio de Giverny, sito en Normandía, no muy lejos de Rouen. En esta serie, Monet realizó el mismo ejercicio del que realizara en sus serie «Las Ninfeas», pintadas según las distintas condiciones atmosféricas y de luz que condiciona de manera importante la manera en que percibimos lo retratado. Monet donó seis obras de su serie de «Las Ninfeas» al Estado francés; su intención era que el Estado comprara la serie completa, no dividirla, cosa que al final no consiguió. Su amistad con el primer ministro Clemenceau pudo influir en que consiguiera desviar un afluente del Sena, el Ept, para poder construir su estanque en Giverny, donde cultivó plantas exóticas y sus famosos nenúfares. Antes de la serie de la Catedral de Rouen, Monet había sido paisajista y ahora, al pintar esta estructura de la fachada, dota a las pinturas de una serie de capas matéricas superpuestas, como si «construyera» la superficie, para dotarlas de solidez arquitectónica.

La catedral de Rouen. Juana de Arco. (1)

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Por fin llegada a Rouen, la capital de Normandía, y visita obligada a la catedral de Notre Dame de la Asunción, bellísimo templo gótico que Monet plasmara en una serie de cuadros. La serie que hiciera Monet, el gran pintor impresionista, capta la fechada en distintas horas del día, con la diferente luz y color que ello conlleva. La construcción de la catedral se inicia en 1202 y se termina en el siglo XV. Tiene la particularidad de conservar su palacio episcopal y las construcciones anexas, caso inusual en Francia. En el palacio arzobispal, de estilo gótico contemporáneo de la catedral, tuvo lugar el segundo proceso a Juana de Arco, la doncella de Orleans. La parte más antigua de estilo gótico que se conserva es la Torre Norte; por su parte la Torre Sur, la Torre de Mantequilla, no empezó a construirse hasta 1485. Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos aliados causaron graves daños en la ciudad y sobre todo en la catedral. En ella es donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra. Sus entrañas probablemente fueron enterradas en la iglesia del Chateau de Chalus-Chabrol en Limousin donde fue herido mortalmente por una flecha de ballesta. La catedral contenía la tumba de mármol negro de Juan de Lancaster, duque de Bedford, uno de los comandantes ingleses que supervisó el Juicio de Juana de Arco; dicha tumba fue destruida por los calvinistas en el siglo XVI, pero sigue habiendo una placa conmemorativa. Con posterioridad e incluso recientemente ha sido reconstruida esta joya del gótico y dan fe de todo ello los paneles con fotografías de como quedó la catedral después de los bombardeos.