Mundialmente reconocido como cantante, quizás menos como pintor y escultor, Dylan, aunque muy cotizado en el mercado del arte, es un artista polifacético cuyas inquietudes tienen que ver con lo más «genuinamente estadounidenses». En sus obras artísticas, igual que en sus canciones, vemos las mismas similitudes en sus paisajes de Manhattan, en sus dibujos de personajes neoyorquinos… En las últimas décadas Bob Dylan intensifica su labor de pintor. Su obra artística abarca también esculturas en hierro ensamblando herraduras y trozos de metal. En las dos primeras obras aquí reproducidas percibo reminiscencias del Matisse de su época en Niza y en la última, en el personaje central, algo de Chagall. En el post anterior, decía que a mí las letras de sus canciones, en general, no me gustan por la sencilla razón de que mezclar patos silvestres con la Coca-Cola me chirría, aunque «Soplando en el viento» me parece desde siempre una canción muy hermosa. En definitiva la culpa es mía; me he quedado en las películas clásicas de Ford o en las del cine negro americano. ¡Para gustos, los colores!
















































