Los pinos de Roma son famosos en todo el mundo; sus copas redondas o alargadas de color verde a la entrada de la Ciudad Eterna son fácilmente reconocibles, pero estos, la verdad sea dicha, no sé si lo son o no, lo único que sé es que los fotografié en distintos lugares de Roma. Y si lo hice fue porque adoro los árboles en general, estos seres vivos que nos acompañan durante años y que nos protegen del sol al tiempo que, generosamente, nos dan sus frutos.




Los árboles nos cobijan, nos dan sombra, oxígeno, de una manera totalmente desinteresada. Para tenerlos muy en cuenta. Bonitas fotos, querida Bárbara. Gracias por compartir. Un fuerte abrazo.
Mi madre, que adoraba los árboles, me hizo plantar un lilo en mi pequeño jardín porque añoraba su tierra, Aragón, y echaba de menos las lilas. A mi me encantan los sauces llorones, pero por aquí no hay ninguno… Un besazo!