





Nos vamos acercando a la esclusa de Amfreville. Frente a nosotros una pasarela metálica azul nos sorprende por estar llena de gaviotas. Una vez el barco entra en la esclusa y se cierra la compuerta el barco sube gracias al nuevo nivel del agua. Desde dentro del camarote, el paisaje es sustituido por un muro; agobio momentáneo. Desde arriba el espectáculo es diferente; observamos la maniobra con curiosidad y esta nos lleva a las esclusas del Midi, que vertebran los paisajes franceses. El cielo azul y rosa pone el color a esta postal.
Lo de las esclusas me apasiona. Este verano estuve en las nueve esclusas de Beziers y disfruté como un niño. Un abrazo.
¡A mí también! Hace muchos años, de paso hacia la Saboya francesa, pasamos por Beziers, pero no vimos las esclusas. ¡Una pena! Muchas gracias Sabius. Un abrazo grande,
Es una experiencia sorprendente. Yo la tuve cuando hice el crucero fluvial por Alemania y cuando íbamos hacia Amsterdam pasamos por bastantes esclusas y las disfruté mucho. Un fuerte abrazo.
Desde luego. Menudo invento. Me encantó ver como funcionan. Creo que en la Edad Media china ya se utilizaban. Y las del Midi creo que son 63. El hombre a veces hace las cosas bien. ¡Menuda viajera estás hecha!!! Yo estaría todo el día de acá para allá. Un besazo. querida Marylia.