



Entre las ruinas del Foro, las amapolas crecen con la fragilidad que las caracterizan. En los grandes maceteros de la via Tor d’ Conti, frente al mismo Foro, las diminutas flores saludan a los inquilinos del hotel Forum y, al lado de la pequeña iglesia, las monjas lo hacen con un «hola», como si la ciudad estuviera tomada por los españoles; al otro lado de esta, un balcón florido preside este rincón tranquilo.

Me encantan esas flores silvestres de abril. Un abrazo, amiga.
A mi sobre todo me encantan las amapolas. Muchas gracias, querida Azurea. Un abrazo.