







Fotos Bárbara.
Un jardín pequeño es un macrocosmos y un microcosmos a la vez, según lo que se mire o según como se mire. Es cuestión de ponerse a observar con detenimiento; cierto es que con una mirada se abarca pronto sus límites, pero en el mini garden todo bulle; la abeja laboriosa de acá para allá, la hormiga transportando una hoja que duplica su tamaño, el abejorro zumba que te zumba, la mariposa blanca parada en la lantana y sobre todo el sol que crea sombras caprichosas entre las hojas de la morera, sobre la hiedra, sobre las hojas del rosal…
Cuánta razón
Muchísimas gracias, Aran! Un abrazo.