La luz y el silencio de ciertos lugares suponen un remanso de paz para la vida trepidante de hoy. No hace falta ser religioso ni siquiera practicante, entrar en una iglesia de pueblo sin gente hace posible el «milagro» que se respira en la foto. Es la misma sensación que experimentamos admirando un paisaje solitario donde de pronto somos nosotros frente a nosotros y lo limitado frente al infinito.

La belleza ES, Bárbara y sentirla se da en nuestro dentro… ¿por algún cromosoma heredado?, ¿por la educación recibida?, ¿por la relación con personas que nos rodean desde que nacemos?, ¿porque sí?… No lo sé. Mas admirar «un paisaje solitario donde de pronto somos nosotros frente a nosotros y lo limitado frente al infinito» es algo tan hermoso que no se puede pagar con nada. Y «lo limitado», entonces, roza lo infinito. Y somos enteramente «nosotros frente a nosotros».
¡Por algo comparto la vida contigo! Gracias, Aurelio, por «entendernos» así. Un beso.
C’est au contraire un paysage plein, où au lieu de se fuir dans la cacophonie, on peut trouver tant de choses 🙂
Très bien dit, Phédrienne! Énorme bisous,
¡ una foto preciosa !
un beso Barbara y bravo. 🙂
Muchas gracias, Muriel. Me alegra que te guste. Un beso.
Para Muriel
Tienes razón estaba como spam. Yo también me alegro mucho de haberte conocido, aunque sea virtualmente. Otro beso.
¡Cuántos recuerdos, Bárbara! Me ha emocionado el ver la fotografía y tu comentario. ¿Es Aurelio tu marido? Por su también brillante comentario y sus, no menos sensacionales, intervenciones en el blog, veo que sóis almas gemelas. Es un honor y un inmenso placer el leeros y poder corresponder con vosotros. Un abrazo
¡Sabía que te iba a gustar!La foto es del verano pasado y la verdad es que no la recordaba tan bonita.A estas alturas pensaba que sabías que Aurelio es mi compañero, amigo, marido, confidente y cómplice en esto del vivir desde hace una eternidad. No sé si somos almas gemelas pero es muy bonito lo que dices. El honor es mutuo. Un abrazo.