La participación en las campañas africanas y en la guerra de los Bóers le valió a Arthur Conan Doyle el título de Sir. Medico de profesión, que ejerció con más pena que gloria, se dedicó desde que era estudiante a escribir pequeños relatos que iba publicando en revistas y periódicos. Este escritor escocés fue enormemente prolífico, contando en su haber novelas históricas, de ciencia ficción, cuentos…, siendo mundialmente conocido por su criatura de ficción, el detective Sherlock Holmes. La tremenda popularidad que alcanzó Sherlock Holmes y su inseparable compañero el doctor Watson llegó a ensombrecer al mismo autor que, en su momento y cansado de su notoriedad, decidió «matarlo». Peregrina idea que le trajo más de un disgusto y el enfado -iracundo a veces- de sus fieles seguidores. No le quedó más remedio que «resucitarlo». ¡Menudo parricidio! En la vida del escritor hay un antes y un después tras su experiencia bélica en África. Es a partir de ahí y de la muerte de su hijo en la primera guerra mundial cuando se demuestra claramente su interés por el espiritismo («Historia del espiritismo» y «Cuentos de la penumbra y lo invisible»). En «La guerra de los Bóers», su libro más extenso, narra su anteriormente citada experiencia africana. De sus novelas de ciencia ficción habría que destacar «El mundo perdido», «La máquina desintegradora» y la «Zona ponzoñosa». De sus novelas históricas quizás «La compañía blanca», «Rodney Stone», «Sir Nigel»… «El sabueso de los Baskerville», «El valle del terror», «Las aventuras de Sherlock Holmes», «El signo de los cuatro» y un largo etc. pertenecen al detective que nos ha hecho pasar ratos tan apasionantemente entretenidos. Los personajes construidos con gran brillantez son un ejemplo de que se puede deleitar entreteniendo sin bajar el listón literario.

Vive Sherlock Holmes !
Et vive Hercule Poirot!!!
Precisamente, he empezado a leer las historias de Sherlock Holmes, en un volumen que las recoge todas, y mi opinión coincide totalmente con la tuya, Bárbara. Como ocurre con la música, no hay géneros menores, hay músicos o escritores menores, aunque decidir cuáles son es casi siempre problemático:-)
Dicho sea de paso, también me encanta Hércules Poirot.
Gracias por tu comentario, Joaquín. El verano es un buen momento para disfrutar de nuestros detectives preferidos; lo mejor es poder leer toda la mañana tumbados a la bartola, oyendo el trino de los pájaros y bebiendo una cerveza bien fría o un té helado, sabiendo que tienes todo el día por delante, sin prisas, sin horarios…
Desgraciadamente, no tengo tanto tiempo y los médicos me han prohibido totalmente el alcohol. Pero el té es una buena alternativa y más leyendo «Estudio en Escarlata».
A propósito, cuando oigo la palabra «escarlata», no puedo evitar acordarme de «Lo que el viento se llevó» y la soberbia actriz secundaria (no recuerdo su nombre) que recibió un Óscar por su actuación diciendo a Vivien Leigh «Señoíta..cal-lata»
¡Muy bueno! Yo tampoco me acuerdo del nombre de la actriz. El té es mucho mejor, va bien para todo; yo he sido muy cafetera pero me he pasado al té. Genial «Estudio escarlata».
Yo, normalmente, tomo café. Y mi mujer y mis hijos toman también café. Pero a mí, personalmente, me encanta también el té.
Maravillosa la foto que ilustra la entrada. Mis felicitaciones al fotógrafo 😉
¡Ah! La grandiosa actriz que interpretó a Mammy fue Hattie McDaniel.
Totalmente de acuerdo! El fotógrafo no está mal tampoco… Gracias por el dato.