Tesoros ocultos al descubierto.

Durante la Segunda Guerra Mundial, un sinfín de obras de arte fueron destruidas o se les perdió la pista y, consecuentemente, se consideraron desaparecidas. Cuando la Alemania nazi invade Rusia, los daños ocasionados a su patrimonio fue considerable. Con la entrada de los aliados en la Alemania derrotada, se produce una dispersión de obras de arte por parte de los distintos estados vencedores; unos, con intención de salvaguardar las obras; otros, con el mismo interés aunque con el sentimiento de justa recompensa por los irreparables daños sufridos; y todos,  técnicos encargados de llevar a cabo esta acción, según las órdenes recibidas por sus respectivos gobiernos. El soviético encargó que, por vía férrea, fueran llevados a diversos museos rusos obras en poder de marchantes alemanes pertenecientes a diversas colecciones privadas -sin olvidar que el gobierno nazi antes había despojado a propietarios judíos de sus colecciones particulares-. Con la posterior guerra fría las cosas no sufrieron cambio alguno. En la primavera de 1995, en la ciudad de San Petersburgo se celebró una exposición, “Tesoros ocultos al descubierto”, con la muestra, por primera vez, de 74 cuadros que han permanecido ocultos durante medio siglo en los almacenes del Museo Estatal del Ermitage. Estas obras, perfectamente cuidadas y conservadas, mantenían la frescura del momento en que fueron creadas. La mayoría estaban sin catalogar y poco o nada se sabía de ellas, dado que muchos marchantes guardaban obras de grandes pintores esperando la mejor ocasión y que el mercado les fuera favorable, a fin de obtener el precio más elevado. La relación de los artistas expuestos es impresionante: Delacroix, Corot, Renoir, Pissaro, Cézanne, Degas, van Gogh, Gauguin, Monet, Picasso, Matisse, Rouault, Toulouse-Lautrec y un largo etc. El libro “Tesoros ocultos al descubierto”, editado por el Ministerio de Cultura de la Federación Rusa y el Museo del Ermitage (Ediciones Polígrafa en España, Barcelona  1995) de Albert Kostenevich, conservador de pintura moderna en el Museo Estatal del Ermitage, da fe de todo ello.

2 pensamientos en “Tesoros ocultos al descubierto.

  1. Una vez vuelto a repasar el catálogo, se da uno cuenta de que no supieron escoger mal los rusos las obras que debían llevarse. Chapeau por los especialistas que les aconsejaron. Una pregunta solo: ¿Volverán alguna vez esos cuadros a sus legítimos propietarios, que haberlos debe?
    Una cosa sobre el cuadro que reproduces de Cézanne. Es verdaderamente genial cómo equilibra la inclinación del tablero de la mesa que soporta el “peso” de la fuente llena de frutas, ligeramente descentrada, con esas hojas indefinidas de la esquina superior derecha y el poderoso palo del respaldo de la silla que hay en primer plano en la esquina inferior izquierda, sin desdeñar el “vacío” que supone el blanco de la de la derecha. ¡Cézanne es Cézanne!

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