



Fotos Aurelio.
De noche, a la luz de las farolas, todo el encanto de este patio manchego en el Hotel Palacio Infante D. Juan Manuel y de día, en el mismo patio, contemplo a lo lejos el imponente castillo de Belmonte.




Fotos Aurelio.
De noche, a la luz de las farolas, todo el encanto de este patio manchego en el Hotel Palacio Infante D. Juan Manuel y de día, en el mismo patio, contemplo a lo lejos el imponente castillo de Belmonte.











Fotos Bárbara y Aurelio.
Por fuera la Colegiata le debe a la piedra la solidez y la robustez que emana de la visión de su conjunto. El sol que caía a plomo a final de junio hizo que traspasáramos una de sus puertas con la rapidez del rayo. En el interior, la penumbra nos acogió. La magnificencia de las tres naves y la riqueza de las capillas laterales que fueron pagada por fieles devotos nos da una idea de la importancia que Belmonte tuvo en la época de Los Reyes Católicos. Personajes e hijos ilustres de Belmonte fueron fray Luís de León y el marqués de Villena de los que ya hablaremos más adelante.

Foto Aurelio.
Esta hermosa escultura, de estilo neoclásico en mármol, de Pauline Borghese o Marie Pauline Bonaparte, hermana del emperador, fue esculpida como Venus Victrix a tamaño natural por el artista italiano Antonio Canova. Fue realizada en Roma por orden del marido de Paulina Bonaparte entre 1805-1808, Camilo Borghese. Una vez terminada fue trasladada a Turín donde se encontraba la villa del matrimonio; luego va a Génova y finalmente en 1838 a la Galería Borghese donde se encuentra en la actualidad. Tenía veinticinco años cuando se realizó la escultura y estaba en la cima de su belleza y éxito social, pues un año antes, Napoleón se proclamó emperador de Francia y ella recibió el título de princesa y duquesa y se la llamó alteza imperial. Sostiene en la mano izquierda una manzana representando el premio que recibió de Paris por haber vencido en la competición entre las tres diosas más bellas del Olimpo: Juno (Hera), Minerva (Atenea) y Venus (Afrodita). Según Napoleón, su hermana Paulina fue «la mujer más hermosa de su tiempo y la mejor de las criaturas vivientes». Su belleza no solo fue reflejada por Antonio Canova, sino también por los pintores Benoist o Lefrèbre y su generosidad, en la correspondencia que mantuvo con su hermano en su destierro en Elba y en su disposición para acompañarle.

Foto Bárbara.
Personalmente no me gusta la carne cruda, pero a mi pareja le gusta el tartar de atún y el de ternera. En La Botte Antica le sirvieron este que según dijo estaba muy bueno. En Roma frecuentamos este restaurante de comida tradicional romana por la calidad de su cocina y por la amabilidad del servicio. Muy recomendable.









Fotos Aurelio.
La Colegiata de San Bartolomé fue declarada Monumento Nacional el 27 de julio de 1943 según Decreto en el B.O. E. de agosto del mismo año. La Colegiata se construyó sobre la antigua parroquia visigótica del siglo V. D. Juan Pacheco, Marqués de Villena (1419-1474), hijo ilustre de Belmonte, hizo edificar de nuevo desde los cimientos casi toda la iglesia. La hoy Colegiata, consta de planta de tras naves amplias con cuatro tramos que separan gruesos pilares redondos, soportando arcos apuntados y bóvedas de crucería. Los soportes son columnas circulares sólidas y robustas. En la intersección de todos los nervios de bóveda, aparece un motivo heráldico con las armas de los apellidos del Marqués de Villena. La inicial parroquia visigótica, adaptada luego al románico y concluida con el gótico representado en los contrafuertes y ventanales del ábside. La colegiata tiene dos puertas, la de poniente y la del mediodía que está cercada por dos pináculos góticos. La puerta de los Perdones, la de Poniente, está flanqueada por dos arcos germinados; sobre el parteluz surge la figura solemne de San Bartolomé, a quien está dedicada la colegiata. Cabe destacar el coro de madera de nogal bellamente tallada por los maestros Hannequin de Bruselas y su hermano Egas, en principio destinada a la catedral de Cuenca y trasladada a Belmonte en el siglo XVIII y el órgano de tubos del maestro organero Julián de la Orden. Según la Bula del Concilio de Basilea, el Papa Pío XII declara la parroquia como Colegiata en 1459.

Fotos Aurelio Serrano.
Si pasan o pernoctan por Belmonte, no se lo pierdan.



Fotos Bárbara.
La luz. El sol y las sombras inciden, en los días de canícula veraniega, sobre los objetos, enriqueciendo con dibujos, a simple vista aleatorios, cualquier cosa que toquen. Es un juego que el sol se permite gracias a que es el astro rey y, como tal, hace lo que quiere; por la noche, en su ausencia, las sombras se extienden y estas, entonces, ganan la partida.











Fotos Bárbara.
En la avenida Pío XII de Madrid, se encuentra este bonito hotel con una galería central con cerramiento de cristal, alrededor de la que gira todo; las habitaciones dispuestas a lo largo de esa galería en dos pisos ofrece la tranquilidad de un establecimiento pequeño con un servicio amabilísimo. La zona donde está situado, Chamartín, es súper agradable, con edificios de no más de dos, tres plantas. Y además Madrid es la segunda ciudad del mundo con más arbolado, algo que se agradece muchísimo. Por las tardes se ven grupos de señoras que van a merendar, en tertulias vespertinas, tranquilas y amenas. Por todo ello, el D. Pío, es un lugar muy agradable para pasar un fin de semana.



Fotos Bárbara.
Allá donde voy me gusta dejar constancia de las farolas, las fotografío y las guardo en la memoria como un elemento distintivo de cada lugar, porque, y esa es la gracia, hay muchos tipos y modelos diferentes. A priori nadie pensaría que puedan ser tan distintas, pero así es; por ejemplo, a mí me encantan las de Cartagena por su aire marinero… Estas son de un bonito patio, con carácter manchego, en Belmonte (Cuenca)




Fotos Bárbara.
Hacer fotos en la casa Milá, más conocida como La Pedrera, sin que aparezca una multitud de personas es casi una proeza; y me costó tiempo y paciencia y aun así alguna se me ha colado. La terraza con sus magníficas chimeneas, la piedra con esas superficies pulidas y sus rotundas formas futuristas nos transportan a otro tiempo aún por llegar. Y el sol contribuye, se alía para que sus volúmenes cobren una dimensión colosal.






Fotos Bárbara
Todo gira alrededor del río. El Sena otorga carácter a París; en verano se vuelve alquímico con verdes esmeraldinos; los árboles en fila, proyecta sombras sobre la piedra y estás corren a prolongarse en el agua. En sus riveras, los barcos piano bar esparcen melodías como «Las hojas muertas» y los gorriones, más listos que las palomas les hurtan migas de pan.