Directamente del vivero.

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Los que siguen este blog saben que una de mis aficiones preferidas es ir a pasear por los viveros y, como mi «garden» es pequeñito y no puedo llenarlo ya de más cosas, pues me hago la ilusión y peripatéticamente voy coleccionando fotos a falta de otra cosa.

Linguine con salmón.

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Receta y foto Bárbara.

Mi gusto por la pasta debe de ser por mis ancestros italianos, por algo mi apellido materno, Carpi, procede de Italia. Debo decir que mi plato preferido es el «cacio e pepe» y que el mejor lo comí en Roma. Esta receta es, como todas las mías, fácil, nada complicada y rápida de hacer.

Ingredientes. Linguine, salmón fresco, nata para guisar, pimienta y hierbabuena.

Hervida la pasta con bastante sal, la escurrimos. En una sartén con un poco de aceite de oliva hacemos el salmón cortado en dados, con cuidado de que no se haga demasiado, y lo mezclamos con la pasta. Añadimos bastante pimienta y agregamos la nata; mezclamos y espolvoreamos por encima con hierbabuena fresca.

La casa vaciada.

María, la mayor de las tres, decide vender. Muertos los padres, la casa está vacía. En el edificio las noticias vuelan. Y uno de los vecinos, propone la compra. Todo es muy rápido. Demasiado, piensa la pequeña de las tres.

Y se lo dice:

– ¿Qué prisa hay?

– ¿Y por qué no?

María, no se inmuta. Calla. Todo le apremia. Espera hasta el día siguiente. Va a casa del vecino para escuchar su oferta, que le parece más que razonable. Convencerá a la segunda hermana. Dos contra una. En el comedor de los padres muertos, le dice:

-Ya está decidido.

 -No quiero, es pronto.

– ¿Pronto de qué?, ¿por qué? Los muertos no necesitan casa. A nosotras nos parece bien. Somos dos contra ti. De modo que el asunto no tiene marcha atrás.

La pequeña le da la espalda. En el cementerio la mayor sabe que la ruptura es inevitable. Y ya no se verán. Nunca en vida. La casa se vende. Y la separación se lleva a cabo minuciosamente, inexorablemente, diseccionado el tiempo que les quede a cada una de ellas desde el centro del que fue su hogar inexistente ahora.

La luz de la tarde.

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Fotos Bárbara.

La luz de la tarde va deslizándose sobre las hojas; despacio, en su declive, deja paso a las sombras. Y es, entonces cuando, en esa despedida, dora el verde clorofila hasta que la noche lo invade todo.

Le Jeune Homme de Annie Ernaux.

Este relato de Annie Ernaux, premio Novel de Literatura 2022, me recuerda, me lleva sin querer a «El Amante», la novela de Marguerite Duras que he leído y releído tantas veces. Sin duda eso me ha condicionado su lectura, así como su condición de relato corto, 37 paginas. Me ha faltado, quizás por ello, el análisis de los sentimientos y la descripción de los personajes, ya que centra casi exclusivamente el enfoque en la diferencia de edad de los protagonistas y en el efecto que ello provoca en la sociedad que acepta muy bien la relación de un hombre maduro con una jovencita, pero no al revés. Este es el caso de la escritora Annie Ernaux y su joven amante. Quizás lo más interesante sea la relación de este suceso con su escritura.

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Edición Gallimard, 2022. Comprado en la mítica librería «Shakespeare and Company» de París (visita obligada).

Desierto de Mahoya.

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«Desierto de Mahoya» fotografías de Juanra. Art (1,2,3,4)

El llamado desierto de Mahoya se encuentra en Abanilla (Murcia) en el límite con la comunidad Valenciana. Fue hace diez millones años fondo marino. Este espectacular paisaje es una enorme extensión de terreno compuesto por badlands. Abanilla viene del árabe al-Bayala que significa la ciudad blanca.

El faro y el latido del mar.

El haz de luz barría la piel del agua. La luna llena acudía en auxilio del faro y ambos conjuraban la oscuridad. La claridad, a intervalos, cegaba el paisaje del cabo. El ritmo de las olas era la música que Andrés adivinaba desde detrás de los cristales. La linterna del faro había vuelto a funcionar y la noche presagiaba la ausencia de naufragios. Él, que se había acostumbrado a la rutina de noches solitarias, se sintió de repente fuera del mundo y escuchó cómo la Tramontana sonaba, a veces, de forma sincopada. Delante de él, la costa norte serrada, negra, le ponía en la boca el sabor salado del mar. Escuchó la resaca de la espuma rizada. Y en ese ir y venir del agua sentía, en noches como esta, el latido del mar.

Cochinillo asado. Restaurante «Puerta de Murcia».

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Fotografías Aurelio Serrano Ortiz

Impresionante es la palabra para definir como estaba el cochinillo. En el asador «Puerta de Murcia» es difícil encontrar sitio si no se reserva antes. Tanto las chuletas de cordero como cualquier tipo de carne la bordan, sin olvidar las verduritas que también merecen la pena.

Tronc de Nadal (Tronco de Navidad)

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Las mejores navidades de mi infancia las he vivido en la comarca de la Litera en Huesca. La máxima ilusión culminaba el día de Reyes frente al Tronc de Nadal. Para los que no lo sepan, la comarca de la Litera se encuentra en lo que se llama La Franja, situada entre Cataluña y Aragón. Allí vivián mis abuelos maternos y allí se daba la magia de la Navidad. Durante toda la Pascua ,los niños de la casa dejábamos comida delante del Tronc de Nadal, que era un tronco de madera tapado por la parte de abajo con una manta, comida que solía ser sobre todo fruta, que por la noche los abuelos hacían desaparecer como si el tronco se la hubiera comido; y así todos los días. Delante del Tronc de Nadal los niños cantábamos la siguiente canción mientras con un palo le dábamos golpecitos para que nos oyera:

«Tronc de Nadal, caga turrons y pixa vin blanc, no caques arengades que son salades, caga turrons que son mes bons». Esa es la estrofa que recuerdo, pero no se me pueden olvidar la ilusión, la magia, la credulidad infantil que nos hacía irnos a la cama felices, esperando la llegada del gran día. Alimentábamos el gran tronco de madera para que, por la noche del día de Reyes, después de cenar, acudiéramos a ver si el Tronc de Nadal nos había dejado los regalos. Levantábamos con cuidado la manta y ahí estaban los paquetes. Pasado el día de Reyes, el Tronc desaparecía tal como había aparecido. A ellos, a mis abuelos, les debo las mejores Navidades que un niño puede tener. Siempre digo que he tenido la gran suerte de tener un abuelo gallego, una abuela cartagenera, una abuela catalana y un abuelo aragonés, porque de esta manera una aprende a amar la diferencia y a luchar siempre contra la intransigencia, contra la intolerancia.