Sombras…

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Buscar el efecto de la luz en las plantas a distintas horas es un pasatiempo estupendo. Los impresionista, cuando, cargados con sus caballetes portátiles, salían al campo buscando los secretos de la luz y de las sombras eran auténticos sabuesos capaces de estar horas y horas escudriñando un paisaje. En mi mini-jardín hago lo mismo, solo que con mi cámara, y la verdad es que si uno se aburre es por que quiere.

Atardecer.

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Fotos de Aurelio Serrano Ortiz.

Desde la terraza del estudio, los atardeceres rojizos presagian viento. Mañana el día será ventoso… y me pregunto, mirando el cielo, ¿ y de la lluvia qué?… Y cuando aparecen los puntos suspensivos, siento una satisfacción interna, pues como cortazariana que soy hasta la médula, noto que el maestro me sonríe al compartir con él el amor por esos puntitos que son como moscas sobre el papel en blanco…

«Verde que te quiero verde…»

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Hace tiempo que leí, y no sé donde, que a los pintores no les gusta el verde; entonces pensé: ¡vaya una tontería!, porque a mí me encanta el verde, verde lechuga, verde pimiento, verde guisante, verde alcachofa… y luego con más calma, me dije: a ver si es que no eres pintora y eres más cocinera que pintorista y así desbarrando cogí la Nikon y disparé con ganas sobre el mini-garden. Y todo lo que salía en el visor era verde. ¡Y en esto me desperté con una ganas de comer tirabeques…!

«Sobre la objetividad». Antonio Machado.

Hoy se cumplen los 85 años de la muerte en Colliure (Francia) de Antonio Machado.

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Si se acepta nuestra hipótesis, la radical heterogeneidad del ser, tal como nos es revelado en nuestro mundo interior, en el fluir de nuestra consciencia, surge el problema de la racionalidad, que se nos presenta con un carácter negativo. Objetividad no es ya nada positivo, es simplemente el reverso borroso y desteñido del ser. Solo existen, realmente, conciencias individuales, conciencias varias y únicas, integrales e inconmensurables entre si. Solo es común a todas las conciencias el trabajo de desubjetivación, la actividad homogeneizadora, creadora de esas dos negaciones en que las conciencias coinciden: tiempo y espacio, bases del lenguaje y del pensamiento racional: del pensar cuantitativo.

A M. (Apuntes sobre la objetividad)

Del libro de Antonio Machado «Los Complementarios». Taurus Ediciones, S. A. Madrid 1972.

Poesía anónima africana (Kabila) Argelia.

CANTO DE DANZA

Brazalete de esmaltes.

En los montes Aydel

eres prisionero

de la nieve y el viento,

brazalete de plata pura,

perdido en la fuente,

dime, de mi amado,

¿qué ha sido de él?

Brazalete de coral,

en tiempos de olivas,

ve a decirle al joven

que fui abandonada.

Kabila, grupo étnico del este argelino de lengua bereber. Editado por Miguel Castellote Editor.1971 Guadalajara.

Pier Paolo Pasolini en la Galería de Arte Moderno de Roma Capitale.

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Subiendo por la via di Capo le Case nos encontramos con la fachada del Museo de Arte Moderno de Roma, donde se anuncia una exposición de pintura para el mes de octubre de pasado año de Pier Paolo Pasolini, el malogrado director de cine autor de filmes como «El Decamerón», «Teorema», «Medea» con María Callas, «Las mil y una noches», «Edipo Rey», «Los Cuentos de Canterbury»… A Pasolini lo mató, en el balneario popular de Ostia, un joven marginal, en noviembre de 1975, quien lo embistió con su coche. En las investigaciones que siguieron, no queda claro el motivo que llevó al asesino o asesinos a cometer el crimen. En un principio el asesino argumentó motivos sexuales, pero después se fue abriendo paso la sospecha de que detrás había habido una especie de complot por parte de algunas esferas del poder a causa de las feroces críticas que el cineasta hacía en sus películas, libros y discursos sobre la corrupción de ciertos sectores de la sociedad; sectores que deseaban la muerte del director. «Saló o los 120 días de Sodoma» es una de sus películas más críticas, donde adapta al Marqués de Sade y toda la crudeza del erotismo, la pornografía, el sadismo y la degradación humana. El cineasta italiano, galardonado en festivales prestigiosos de cine, fue odiado y amado, admirado y denigrado, pero siempre fue un artista integral que toca distinta manifestaciones del arte, como esta exposición de pintura.

Oliaigua u oliaigu (sopa menorquina)

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Proust tenía razón. Cuando me pongo nostálgica, que es bastante frecuente, acudo al recetario menorquín. Los olores y los sabores me retrotraen a los días felices de mi infancia y parte de la adolescencia. Marieta, que fue como una abuela para mí, nos hacía unos dulces maravillosos como los pastissets, los crespells y unos bocados de leche condensada que no he vuelto a probar. El oliaigua o oliaigu viene a ser una especie de pisto o sopa a lo pobre que me encanta.

Ingredientes: 300 ml de agua, aceite de oliva, 1 cebolla grande, 2 pimientos verdes, 8 tomates de pera, perejil, 2 dientes de ajos, pimienta, pimentón y sal.

En una cazuela de barro al fuego ponemos un poco de aceite y cuando esté caliente agregamos los ajos laminados y la cebolla troceada. Cuando esta esté un poco pochada añadimos los pimientos cortados en cuadraditos, y a continuación los tomates sin piel y cortados en trozos. Salpimentamos y añadimos una cucharadita de pimentón. Removemos bien y que vaya pochando. Añadimos el perejil picado, el agua y bajamos el fuego al mínimo. No debe hervir. Se puede consumir tanto fría como caliente. Los isleños la toman con trozos de pan seco, melón o higos.