Van pasando las horas y el número de fallecidos no para de aumentar. Muchos pueblos sin agua, sin luz, sin gas, con frío, se encuentran aislados. La destrucción devastadora de esta dana resulta insoportable. En las autovía más de mil personas se encuentran dentro de sus coches desde ayer. El 112 no para de recibir llamadas. Se buscan a las personas desaparecidas y la UME más que nunca resulta imprescindible; a su ingente labor se unen unidades del ejército y cuerpo de bomberos. La localidad de Letur en Albacete ha sufrido pérdidas y destrozos terribles. Incertidumbre y miedo. Los coches eran arrastrados por la fuerza del agua por las calles convertidas en auténticos ríos. La dana se traslada hacia Jerez, Sevilla y Cádiz. Pueblos enteros de Valencia han sido devastados, casas destruidas, negocios arruinados. Esfuerzos por trasladar a personas de movilidad reducida y búsqueda incesante de los familiares que no dan señales de viva. Personas pegadas a sus teléfonos. El número de fallecidos no para de aumentar, son ya 95 a estas horas, las ocho y media de la tarde, de este aciago treinta de octubre que será difícil de olvidar. Incomunicados un sinfín de personas en la época de las comunicaciones. Los móviles sin recargas de poco sirven. Continúa la búsqueda incesante de desaparecidos. Reproches a los sindicatos y empresas por no cerrar, a las autoridades por no avisar ante lo que se avecinaba. Y mientras en el hemiciclo continuaba la votación, en una sesión que se debería haber suspendido y que denota la falta de sensibilidad y la lejanía de los políticos de la realidad de la calle.