Llegada a Honfleur (Normandia)

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Llegamos a Honfleur en un día claro, luminoso y, lo primero que vimos, fue el bonito puerto de pescadores. Había todo tipo de embarcaciones de recreo. Esta villa tiene todo el encanto de la costa normanda, lugar preferido por la intelectualidad parisina y por los artistas del pasado siglo que en verano pasaban aquí sus vacaciones. Me hubiera quedado unos días, pero solo estuvimos unas horas y aún así me enamoraron sus casas, sus calles y su ambiente cosmopolita. Su autenticidad me encantó. Un lugar para volver, sin género de duda.

Las industrias a orillas del Sena.

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Seguimos navegando y viendo, ante nuestro asombro, que el Sena también tiene su lado oscuro, su zona industrial. Los ecologistas se llevarían las manos a la cabeza, pero así es «el progreso» y en mundo en que vivimos. Aún así las fotos de Aurelio son magnificas.

Lo que vimos por la noche desde la cubierta.

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Por la tarde vimos una industria cementera. Pero fue por las noches, desde la cubierta del barco, donde pudimos ver muchas cosas. Por decirlo de alguna manera, de día era la cara de un paisaje muy hermoso y por la noche la cruz en los tramos donde se había instalado la industria. Y eso, como es lógico, no figuraba en la guía. Y era por la noche cuando los trasnochadores pudimos ver, en primer lugar, la instalación de un parque de atracciones y algo más tarde comenzamos a pasar por una zona muy industrial y lo que nos pareció una refinería… y cargueros. El cielo acharolado se llenó de columnas de humo blanco y de un olor muy fuerte y penetrante. La cara y la cruz de un río que al paso por París nos hace soñar.

Tiempo de setas. Salmón con salsa de mostaza y níscalos.

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El otoño es, sin lugar a dudas, mi estación preferida. Salir al campo a coger setas, una gozada, pero siempre con alguien conocedor del tema. Si hay algo que me gusta son los níscalos, solos o acompañando carnes o pescados como en este caso. Preparar esta receta un día en la que no tengamos prisa, mientras degustamos un buen vino, como por ejemplo un Château Fombrauge 2017, uno de mis vinos preferidos, es para mí un auténtico placer.

La salsa de mostaza es ideal para acompañar pollo y verduras, pero en este caso la he utilizado para el salmón y debo decir que le va muy bien. La mostaza fue introducida por los romanos en la Galia a partir del 58 a. C. Aparte de mejorar el sabor de los distintos alimentos, la mostaza se usaba como digestivo y antiséptico.

Salsa de mostaza:

Ingredientes: 2 cucharadas de mostaza de Dijon, 1 cebolla, una pizca de azúcar, 200 ml. de leche evaporada o nata, sal y pimienta, y 1 cucharada de aceite de oliva.

Cortamos fina la cebolla y la sofreímos en aceite de oliva virgen extra, añadiendo un poco de azúcar para que caramelice. Cuando esté dorada añade la mostaza y la nata o la leche evaporada; cocer a fuego lento durante cuatro minutos y remover. Batimos a continuación y agregamos sal y pimienta.

Pasamos los filetes de salmón por la sartén y le agregamos la salsa.

Limpiamos los níscalos con un trapo de cocina limpio y los pasamos por la sartén con un poco de aceite y unos dientes de ajos bien picados. Los espolvoreamos con perejil. ¡Emplatamos todo como en la foto… y a disfrutar!

Los sauces llorones y los «viscum album» o muérdagos blancos.

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De todos los árboles, tengo debilidad por los sauces llorones. Y lo es, desde que viviendo en Ciudadela de Menorca, cuando era pequeña, veía todos los días al ir al colegio uno muy bonito. Ya el nombre me llamaba mucho la atención. En la ribera de los ríos evita la erosión de los suelos, protege la flora y fortalece los cauces ante posibles desbordamientos. Ojo con esto que es sumamente importante. Durante la travesía por el Sena vimos muchos a la orilla del río; su nombre científico es Salix babylonica del latín mimbre o sauce y babylonica porque se considera originaria de Babilonia. Este árbol se asocia con la melancolía, la luna, el agua y la fertilidad. La cocción de las hojas es un buen remedio para distintos dolores y es interesante saber que, en el sauce blanco, que es de la misma familia que el sauce llorón, se encuentra de forma natural la aspirina. Pero la sorpresa fue el ver, por primera vez, en la foto tercera y cuarta el llamado muérdago blanco, que parasita diversos tipos de árboles, como álamos, naranjos e incluso pinos, formando como una especie de nidos.

Hacia la desembocadura, hacia Le Havre.

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Vamos hacia la desembocadura del Sena, hacia Le Havre. A uno y otro lado del río, pequeñas agrupaciones de casas, la mayoría con embarcaderos, barcos de mercancías, algún velero, gabarras, casas-barco. Y todo el paisaje con abundancia de arbolado, sauces llorones cuyas ramas como fustas se hunden en el agua; casas entramadas, con buhardillas y techos inclinados de pizarra negra. Mástiles que se alzan frente a las fechadas… rumor de aguas mansas y el deslizarse de cisnes blancos sobre unas superficies a veces no tan limpias, no tan claras.

Historia de las esclusas.

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En vista del interés que despierta el tema de las esclusas, a mí la primera, he decidido hacer un poco de historia. Hay varios tipos de esclusas: la simple solo necesitaba de una cámara intermedia que se vaciaba cuando pasaba un barco. Este tipo ya era conocido en la China imperial y fue utilizada por los ingenieros griegos en el Canal de los Faraones bajo Ptolomeo II (284 a 246 a C.), cuando estos resolvieron el problema de superar la diferencia de altura mediante ellas. Las esclusas se usaron por primera vez en la China medieval durante la dinastía Shong. Y como estamos en Francia una pincelada sobre el canal más largo de Europa, el canal du Midi.

El canal du Midi o del Mediodía es una vía navegable que une el río Garona en Toulouse con el mar Mediterráneo. Forma, junto al canal lateral del Garona, el llamado canal de los dos Mares, que comunica por vía fluvial el Atlántico con el Mediterráneo, siendo prolongado en su origen por el canal del Ródano hasta Séte. En su inauguración fue llamado Canal Real del Lanquedoc en tiempos del Rey Sol, y durante la Revolución francesa se le cambió el nombre. Se trata del canal navegable más largo de Europa y fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Luis XIV deseaba construir durante su reinado una obra imperecedera, y esta lo ha sido, que a la vez de comunicar cumpliera necesidades económicas y políticas. La construcción del Canal du Midi se realizó bajo la supervisión del ingeniero Pierre Paul Riquet entre 1666 y 1681 cuyo éxito le valdría el título de barón de Bonrepos. El canal se abrió a la navegación un año después del fallecimiento de Riquet, en 1681. El tema de las esclusas da mucho más de sí; esto que sirva a modo de aperitivo para incitar la búsqueda de más información sobre un tema apasionante.

Esclusa de Amfreville.

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Nos vamos acercando a la esclusa de Amfreville. Frente a nosotros una pasarela metálica azul nos sorprende por estar llena de gaviotas. Una vez el barco entra en la esclusa y se cierra la compuerta el barco sube gracias al nuevo nivel del agua. Desde dentro del camarote, el paisaje es sustituido por un muro; agobio momentáneo. Desde arriba el espectáculo es diferente; observamos la maniobra con curiosidad y esta nos lleva a las esclusas del Midi, que vertebran los paisajes franceses. El cielo azul y rosa pone el color a esta postal.

Dirección Honfleur. El château Gaillard.

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Impresionantes las enormes rocas sobre las que se construyó el Chateau Gaillard cuyas ruinas se elevan, hoy, sobre las casas entramadas tan típicas de Normandía. Seguimos ruta hacia Honfleur, la preciosa ciudad cuya mención ya aparece en documentos del siglo XI. Ciudad fortificada que jugó un importante papel en la Guerra de los Cien Años. En los siglos XVI y XVII se intensificó su desarrollo marítimo y comercial. Los pintores impresionistas, escritores e intelectuales del pasado siglo frecuentaban la ciudad como lugar de recreo y veraneo. Seguimos los meandros del rio mientras las ruinas del castillo Gaillard de más de 800 años y las piedras calizas dominan el paisaje, imponentes; abajo las casas parecen más pequeñas de lo que son, por el contraste tan fuerte con las rocas. La abundante vegetación otoñal unifica ese todo con tonos, ocres, verdes, dorados: hay rincones de suma belleza. El castillo fue construido por Ricardo Corazón de León y es monumento histórico desde 1862. Cuando se terminó de construir, se dice, que el rey exclamó: ¡Ah! ¡Qué castillo tan gallardo!

Atardecer en cubierta.

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Durante la travesía nos cruzamos con distintos cruceros; el nuestro, de Croisi Europe, es un barco ligero con una cubierta superior donde contemplar como se va despidiendo el día; es un panorama que vale la pena no perderse. En buena compañía, tomando una copa, o solos, para poder ensimismarse siguiendo la estela del barco o la espuma del agua, es un ejercicio de lo más relajante.