Lobo Lunar estaba inquieto. Se acercaba la noche del trece al catorce de enero y sabía que es entonces cuando la luna llena, la primera del año, alcanzaba su plenitud a las 23:27. Era la Luna del Lobo. Por todos es conocido que, en las noches frías de enero, el aullido de los lobos se podía escuchar en los pueblos de Europa y América, y que en los pueblos anglosajones desde tiempos remotos, la Luna llena de enero se denominó «Luna después de Yule», el nombre dado a la Luna llena tras el solsticio de invierno. La gente creía que los lobos aullaban por hambre en invierno, pero Lobo Lunar lo hacía por que se acercaba el plenilunio y que entonces su astro se iluminaba y llenaba el cielo con una luz sorprendente y bellísima. Lobo Lunar sabía que las vocalizaciones de los lobos servían para comunicarse, reforzar vínculos sociales y coordinar la caza, pero él lo hacía por amor a su astro; salía de la lobera y sobre un risco aullaba y aullaba como nunca lo hiciera otro; después, cuando el astro intruso, el Sol, ponía otra luz al día, rendido, exhausto, volvía a la lobera cansado, pero consciente que otro año había cumplido con su misión. ¡Había reverenciado a la Luna del Lobo, su Luna!
Regreso a París.
Desde Rouen, regreso a París. Se inicia el fin de una travesía deliciosa. En la retina los bellos paisajes de un rico cromatismo, ese cuya diversidad de amarillos, verdes, sienas, enamoraron a los pintores impresionistas parisinos que se reunían en las orillas del Sena, en las distintas guinguetes, para beber, pintar y navegar en las barcas de alquiler, y cuyos maestros nos dejaron muestras en sus obras de toda esa actividad festiva y del todo romántica, cuando hoy las contemplamos en los distintos museos.
Santa Juana de Arco y Rouen.
La actual iglesia dedicada a Santa Juana de Arco en Rouen se construyó en el centro de la plaza del antiguo mercado, donde fue quemada en la hoguera. Se terminó de construir en 1979 y fue diseñada por el arquitecto Louis Arretche. Las amplias curvas de sus estructura evocan las llamas que la consumieron y como un barco volcado, al igual que otras muchas de las iglesias cristianas. La quemaron tres veces para que no hubiera dudas de hacer cumplir la cruel sentencia. La joven campesina de 19 años, llamada «la Poucelle», la doncella, se puso al mando de 4000 hombres en su intento de expulsar a los ingleses; apresada, fue juzgada y condenada por hereje a morir en la hoguera el 30 de mayo de 1431. En 1456 un tribunal inquisitorial autorizado por Calixto III examinó el juicio, anuló los cargos en su contra, la declaró inocente y la nombró mártir.
Merluza en salsa de almendras.

No he comido merluza como la que vendían en Muskiz (Vizcaya), fresca y extraordinaria. Simplemente rebozada o albardada, como dicen allí, era una delicia. Esta es una receta sencilla que a mí me gusta mucho.
Ingredientes: rodajas de merluza o lomos, 2 dientes de ajo, un puñado de almendras, 1 rebanada de pan tostado, caldo de pescado o de verduras, harina, aceite de oliva.
Salamos la merluza y enharinamos los trozos. En un cazo con aceite de oliva virgen, los freímos ligeramente y los reservamos. Freímos la rebanada de pan, doramos los ajos fileteados y el puñado de almendras. En un mortero majamos todo esto. En una olla ponemos el caldo y la majada y dejamos que hierva unos minutos para que espese y se reduzca el caldo. Finalmente agregamos la merluza y dejamos otros minutos; el pescado no debe cocerse demasiado para que no quede seco. Tiene que estar en su punto. El resultado es delicioso, encontrarse en la salsa los trocitos de almendra y los del pan esponjoso perfumado con el ajo, toda una experiencia.
La Plaza del Gran Reloj, Rouen.






La última parada de nuestro crucero por el Sena es Rouen, la capital de Normandía. El Rouen medieval, el centro, tiene rincones como la Plaza del Gran Reloj, que obliga a una parada en una de las terrazas para disfrutar sin prisas de todo su encanto. El Gran Reloj es un reloj astronómico del siglo XIV, cuyo mecanismo es uno de los más antiguos de Francia y forma parte de un conjunto histórico protegido desde 1862, que consta de una arcada y una fuente monumental. El frente renacentista del reloj actual representa un sol dorado con 24 rayos sobre un fondo azul estrellado. La esfera mide 2,5 metros de diámetro. Las fases de la luna se muestran en un óculo en la parte superior de la esfera, de 30 centímetros de diámetro y los días de la semana en una abertura cuadrangular en la base de la esfera. En el centro del arco renacentista se encuentra el escudo de la ciudad. La fuente monumental construida entre 1733 y 1743 por el rey Luis XV representa una escena mitológica. Los orfebres franceses han dado muestras, desde siempre, de una gran maestría.
«Dimanches d’août» de Patrick Modiano.

«Domingos de agosto» del Premio Nobel de literatura es una novela corta que se lee con avidez, pues plantea una serie de enigmas que se entrecruzan. Dejar en el aire cuestiones, numerosos interrogantes a lo largo de sus ciento ochenta seis páginas es un recurso literario que funciona muy bien y que últimamente han adoptado más de un escritor. Editado por Gallimard e impreso en Barcelona el 4 de mayo del 2022. Leer «Dimanches d’août» en versión original resulta una delicia para todos los amantes de la lengua de Molière. Muy recomendable.
La memoria.
Había salido temprano o eso pensó, porque, cuando cogió las llaves y cerró la puerta, la oscuridad más absoluta la envolvió. Retrocedió y miró asombrada; una Luna menguante allá arriba no le dio ninguna pista, pero algo no iba bien. Pensó si no sería demasiado temprano y avanzó, no obstante, unos pasos. Y anduvo por la noche, a pasitos cortos como un pajarito, como un chorlitejo chico. Marieta iba agarrando el misal y el bolso negro de charol; su pelo blanco con tonos de luna iluminaron la esquina cuando la dobló. Cerca ya del mercado, cerrado a cal y canto, fue cuando cayó en la cuenta de que había salido de noche. Se paró frente a las arcadas de azulejos verdes y blancos, y se sentó en un banco. El frío hizo el resto; toda la humedad del relente, la sintió a través de la combinación de encaje negro; las flacas, delgadas nalgas se le estaban helando. Y pensó entonces, sí, que las campanas ahora mudas de la iglesia tardarían en sonar. Se palpó la falda, ¡iba en combinación! Lejos de sentirse abrumada, pensó que la memoria se le iba deshaciendo como un azucarillo y sonrió a la noche y a la Luna. Al rato volvió a su casa andando como un chorlitejo chico, con pasitos cortos y saltarines. Acababa de cumplir los noventa.
Ricardo Corazón de León y Rouen.









La catedral de Rouen es la más alta de toda Francia; si la fachada principal es de una belleza incuestionable, el interior sobrecoge por su altura y dimensiones. En un lateral del altar mayor nos encontramos con una tumba donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo Corazón de León por su reputación como gran líder militar. Fue rey de Inglaterra entre 1189 y 1199 y el segundo hijo varón de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. La mayor parte de la familia real era normanda. Se crió en Inglaterra hasta los ocho años. Era un hombre culto que escribía poesía en limosín (lengua d’oc) y en francés. También gobernó como duque de Normandía ,Aquitania y Vasconia, fue conde de Anjou, señor de Chipre… Mandó construir el château Gaillard en Normandía. Nació en el castillo de Beaumont, Oxford, el 8 de septiembre de 1157, y murió en Limousin el 6 de abril de 1199 a consecuencia de las heridas que le produjo la flecha de una ballesta. Las vísceras fueron enterradas en el lugar de su muerte, el corazón en Rouen y el resto de su cuerpo a los pies de su padre en la abadía de Fontevrault en Anjou. Ricardo Corazón de León tomó como lema «Dieu et mon droit», que pervive hasta hoy en el escudo de Inglaterra.
«Tajine» de pollo y «cous-cous».

Una receta que se da en todos los países del arco mediterráneo incluido el oriente próximo. Personalmente la comida árabe, tan especiada, me encanta; no sé si son reminiscencias de mi estancia en Ceuta cuando era pequeña, pero hay olores y sabores que se quedan para siempre en la memoria, un ejemplo, el té con hierbabuena o el pollo con pasas y almendras…
Ingredientes: Para el tajine de pollo: 800 g. de pollo en trozos, 1 cebolla, 1 pimiento rojo, 2 dientes de ajo, aceite de oliva., 400 ml. de agua, 1 cucharada grande de ras el hanout, sal y pimienta. Para el cous-cous: 300 g. de cous-cous y 300 ml. de agua.
Añadimos al tajine dos cucharadas grandes de aceite de oliva y añadimos el pollo salpimentado previamente. Dejamos que se cocine y se dore. Lo sacamos del tajine y reservamos. Troceamos la cebolla, los ajos y el pimiento rojo. En el mismo tajine lo salteamos con un poco de aceite de oliva. Ponemos al punto de sal. Reincorporamos el pollo al tajine y mezclamos bien con la cucharada de ras el hanout (es una mezcla de especias que podemos encontrar en tiendas especializadas). Añadimos el agua, lo tapamos y lo dejamos cocer durante media hora.
Para el cous-cous: en un cazo añadimos el agua y justo antes de que empiece a hervir, añadimos el cous-cous. Tapamos el cazo y dejamos cocinar con el calor residual durante 4 minutos.
Para el emplatado colocamos el cous-cous en la base del tajine y todo lo demás encima. Llevamos a la mesa el tajine con la tapa puesta para que conserve el calor.
Esta es una de esas recetas deliciosas que incorporamos al recetario familiar por sus connotaciones africanas.

Monet y la catedral de Rouen.






La serie de la Catedral de Rouen pintada por el pintor impresionista Monet, más de treinta en total, la realizó entre 1892 y 1893 en Normandía. El pintor alquiló varios espacios cerca de la catedral para poder captar lo que perseguía, la forma en que incide la luz sobre la fachada de la catedral en diferentes horas del día y en distintas estaciones. Lo importante para él dejó de ser el objeto representado, sino la luz que transforma dicho objeto. Con posterioridad terminaba las obras en su estudio de Giverny, sito en Normandía, no muy lejos de Rouen. En esta serie, Monet realizó el mismo ejercicio del que realizara en sus serie «Las Ninfeas», pintadas según las distintas condiciones atmosféricas y de luz que condiciona de manera importante la manera en que percibimos lo retratado. Monet donó seis obras de su serie de «Las Ninfeas» al Estado francés; su intención era que el Estado comprara la serie completa, no dividirla, cosa que al final no consiguió. Su amistad con el primer ministro Clemenceau pudo influir en que consiguiera desviar un afluente del Sena, el Ept, para poder construir su estanque en Giverny, donde cultivó plantas exóticas y sus famosos nenúfares. Antes de la serie de la Catedral de Rouen, Monet había sido paisajista y ahora, al pintar esta estructura de la fachada, dota a las pinturas de una serie de capas matéricas superpuestas, como si «construyera» la superficie, para dotarlas de solidez arquitectónica.










