Aparecen por todas partes, ahora entre los helechos, con sus flores amarillas. De pequeña me gustaba chupar sus tallos y cuando con el Instituto íbamos de excursión a Trepucó entre las tancas, siempre había alguno. Recuerdo un día en el que estando en el recinto prehistórico vimos un arco iris salir por detrás de la taula, enorme, y abarcar el talayot como abrazando el poblado. Parecía todo tan irreal y al tiempo tan hermoso que es una estampa que no podré olvidar nunca. A la vuelta, cerca del cementerio, unos pepinillos del diablo esparcieron sus semillas en todas direcciones a la velocidad del rayo. Y en la memoria todo junto, los vinagrillos, los pepinillos del diablo… y la taula.
Aniversario de la Segunda República Española.
Ya se ven los futuros frutos.
Aunque diminutos, como pequeños botones, ya se ven los que serán futuros paraguayos. Sentada en el jardín es una gozada contemplar esos proyectos de fruta que tanto me gustan. El paraguayo es un árbol bien bonito que ya desde la floración nos da, además, belleza; sus flores blancas se tornan de color rosa llenando las ramas desnudas. La cantidad de lluvia que ha caído esta primavera, lejos de perjudicarle, parece que le ha sentado muy bien.
Gabriel García Márquez.
Gabriel García Márquez dijo: «Puedes ser solamente una persona para el mundo pero para alguna persona tú eres el mundo»
Potaje de vigilia o de Cuaresma.
Receta y fotografía Jero García Gázquez
Esta es una receta tradicional de Cuaresma y de Semana Santa. Un plato de legumbre que arranca como todo potaje con un sofrito, se remoja con un caldo y se cuecen las legumbres hasta tenerlas a punto. Después se añade el bacalao, las espinacas y el huevo duro (optativo).
Ingredientes: 1 puerro, 2 tomates, 1 cebolla. 1 pimiento verde italiano, 300 g. de bacalao, 1 manojo de espinacas, 500ml. caldo de pescado, 300 g. de garbanzos.
Cortar en tiras el lomo de bacalao. Hacer un sofrito con cebolla y pimiento verde. Añadir un puerro picado y dejar pochar durante diez minutos. Incorporar los tomates rallados y el caldo de pescado. Triturar el sofrito y dejarlo fino. Retornarlo a la olla cuando vuelva a hervir, agregamos las espinacas y el bacalao, dejando hervir durante cinco minutos. Incorporamos los garbanzos ya cocidos y dejamos que cuezan durante un minuto.
La monstera y la luz.
Gaza.
Seguimos con nuestras vidas. Soportamos las noticias de los informativos y nos hemos acostumbrado al número de muertos que cada día va en aumento; la suma es insoportable. Lo último ha sido, si no recuerdo mal, treinta y tantos muertos en una solo operación, en un solo bombardeo, siendo, como es habitual, las victimas en su mayoría ancianos y niños. Lo que está haciendo Israel es realmente una limpieza étnica, una masacre a la que asistimos sin que Europa, la Europa de los pueblos haga nada. Así es como lo siento. No importa nada que el tribunal de la Haya o cualquier otra respetable institución lo haya condenado, porque en la practica, Netanyahu, el genocida, campa a su aire y visita los países «amigos» como E.E.U.U. sin ningún problema. El todo poderoso presidente americano que bendice la idea de hacer de Palestina una especie de Riviera francesa, recibe al asesino en la Casa Blanca. Cuesta creer lo que está pasando, lo que estamos viendo todos los días. Y, me pregunto estupefacta y asqueada, hasta cuando.
Dibujos de Aurelio Serrano Ortiz.
Sosípatra, filósofa neoplatónica.
El neoplatonismo surge durante el Imperio Romano desde el siglo III hasta el VII y es una revitalización del platonismo en cuya escuela podemos inscribir a Sosípatra, que nació en Éfeso, la actual Turquía, en el seno de una familia acomodada, pero de cultura griega. Las noticias que tenemos sobre ella se la debemos a Eunapio de Sardes. historiador y retórico, familiar de Crisanto de Sardes, que fue discípulo de la filósofa. La sociedad helénica, patriarcal no propiciaba que las mujeres, casi exclusivamente educadas para el matrimonio, se dedicaran a otra cosa que estar en el gineceo, aunque se sabe que en Esparta esto no era así. A pesar de todo ello, en la sociedad helenística surgieron una serie de mujeres dentro del campo de la filosofía, quizás por el hecho de ser familiares de filósofos, como el caso de Theano y Damo, esposa e hija de Pitágoras, Perictione, madre de Platón, Cleobulina, hija de uno de los Siete Sabios de Grecia, Areta, hija del fundador de la escuela Cirenaica…
Se cuenta que unos seres excepcionales se encargaron de la educación de la niña, que adquirió, gracias a ello, unos poderes psíquicos y un gran intelecto, así como clarividencia y la capacidad de realizar oráculos. Se casó con otro filósofo, Eustacio de Capadocia que dirigió la escuela neoplatónica de Pérgamo. De sus hijos solo se tiene noticias de Antonino que también se dedicó a la filosofía neoplatónica y fundó una escuela en Canopo, donde conoció a Hipatia de Alejandría. Tras quedar viuda, Sosípatra se retiró a Pérgamo para aprender de Edesio, con el que se casó, adquiriendo pronto su sabiduría. El neoplatonismo concibe el universo espiritual como derivadas del Uno, de la mente divina o «Nous» de la que emana la «Psyque». El Uno, en los oráculos caldeos era identificado como Padre y el cristianismo, en su vertiente esotérica, identificaba ese Uno con Dios. Sosípatra era una teurga experta en adivinación y rituales capaz de ver el pasado, el presente y el futuro. Sus alumnos acudían a su casa, ya que por ser mujer no podía enseñar en la escuela neoplatónica; aún así sus alumnos crecieron en número y entre ellos cabe destacar a Crisantio de Sardes y Máximo de Éfeso.























