Torrijas de leche.

Receta y fotografía Jero García Gázquez.

La Semana Santa en España es tiempo de torrijas, un dulce de aprovechamiento que se hace con el pan de días anteriores y que resulta exquisito; personalmente me encanta. Su receta proviene de la Edad Media.

Ingredientes: Leche, canela en rama, canela en polvo, azúcar, pan duro, aceite de oliva, huevos, y cáscara de limón.

Ponemos en un cazo la leche con una rama de canela azúcar y una peladura de limón. En una bandeja honda colocamos rebanadas gruesas de pan que bañaremos con la leche caliente para que se empapen bien. Las dejamos un tiempo y después las escurrimos un poco con ambas manos. En una sartén calentamos el aceite de oliva; mientras batimos huevo y vamos pasando las rebanadas por él. A continuación freímos por tandas las rebanadas, que iremos poniendo sobre papel absorbente. Después las espolvoreamos por encima con azúcar y canela en polvo. ¡Y a disfrutar!

La tórtola en la morera.

Se nota que estamos en primavera, porque las tórtolas, mirlos y gorriones se hacen notar con sus cantos; es sobre todo por las mañanas, cuando forman una algarabía considerable. Las tórtolas emiten un arrullo bisilábico monótono para llamarse y cuando el macho está de cortejo el sonido es más rápido que el de la hembra. Y aunque no lo parezca, por que esta primavera es más fría de lo común, andan ya alborotados; será por aquello de que la primavera la sangre altera.

Vinagrillos.

Aparecen por todas partes, ahora entre los helechos, con sus flores amarillas. De pequeña me gustaba chupar sus tallos y cuando con el Instituto íbamos de excursión a Trepucó entre las tancas, siempre había alguno. Recuerdo un día en el que estando en el recinto prehistórico vimos un arco iris salir por detrás de la taula, enorme, y abarcar el talayot como abrazando el poblado. Parecía todo tan irreal y al tiempo tan hermoso que es una estampa que no podré olvidar nunca. A la vuelta, cerca del cementerio, unos pepinillos del diablo esparcieron sus semillas en todas direcciones a la velocidad del rayo. Y en la memoria todo junto, los vinagrillos, los pepinillos del diablo… y la taula.

Aniversario de la Segunda República Española.

Testimonio de una época, este libro de Arroyo y Ossorio sobre la Legislación de la Segunda República Española. Ayer fue el aniversario y pensé en traer aquí este libro de mi biblioteca donde se regulaba la vida de nuestros ciudadanos.

Ya se ven los futuros frutos.

Aunque diminutos, como pequeños botones, ya se ven los que serán futuros paraguayos. Sentada en el jardín es una gozada contemplar esos proyectos de fruta que tanto me gustan. El paraguayo es un árbol bien bonito que ya desde la floración nos da, además, belleza; sus flores blancas se tornan de color rosa llenando las ramas desnudas. La cantidad de lluvia que ha caído esta primavera, lejos de perjudicarle, parece que le ha sentado muy bien.

Potaje de vigilia o de Cuaresma.

Receta y fotografía Jero García Gázquez

Esta es una receta tradicional de Cuaresma y de Semana Santa. Un plato de legumbre que arranca como todo potaje con un sofrito, se remoja con un caldo y se cuecen las legumbres hasta tenerlas a punto. Después se añade el bacalao, las espinacas y el huevo duro (optativo).

Ingredientes: 1 puerro, 2 tomates, 1 cebolla. 1 pimiento verde italiano, 300 g. de bacalao, 1 manojo de espinacas, 500ml. caldo de pescado, 300 g. de garbanzos.

Cortar en tiras el lomo de bacalao. Hacer un sofrito con cebolla y pimiento verde. Añadir un puerro picado y dejar pochar durante diez minutos. Incorporar los tomates rallados y el caldo de pescado. Triturar el sofrito y dejarlo fino. Retornarlo a la olla cuando vuelva a hervir, agregamos las espinacas y el bacalao, dejando hervir durante cinco minutos. Incorporamos los garbanzos ya cocidos y dejamos que cuezan durante un minuto.

La monstera y la luz.

En este caso, el sol y las sombras se proyectan aleatoriamente, pero cuando la luz platea las hojas de esta manera he conseguido lo que andaba buscando hace tiempo. ¿Habrá algo más bello que la naturaleza?

Gaza.

Seguimos con nuestras vidas. Soportamos las noticias de los informativos y nos hemos acostumbrado al número de muertos que cada día va en aumento; la suma es insoportable. Lo último ha sido, si no recuerdo mal, treinta y tantos muertos en una solo operación, en un solo bombardeo, siendo, como es habitual, las victimas en su mayoría ancianos y niños. Lo que está haciendo Israel es realmente una limpieza étnica, una masacre a la que asistimos sin que Europa, la Europa de los pueblos haga nada. Así es como lo siento. No importa nada que el tribunal de la Haya o cualquier otra respetable institución lo haya condenado, porque en la practica, Netanyahu, el genocida, campa a su aire y visita los países «amigos» como E.E.U.U. sin ningún problema. El todo poderoso presidente americano que bendice la idea de hacer de Palestina una especie de Riviera francesa, recibe al asesino en la Casa Blanca. Cuesta creer lo que está pasando, lo que estamos viendo todos los días. Y, me pregunto estupefacta y asqueada, hasta cuando.