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«Desolación de la Quimera» de Luis Cernuda

La Estirga. Foto: Bárbara.

Luis Cernuda, poeta sevillano de la generación del 27, finaliza su producción literaria con el libro de poemas «Desolación de la Quimera» escrito a principios de 1961. Parece ser que el titulo procede de uno de los versos de T. S. Eliot  -concretamente de los «Cuatro Cuartetos»-:  «El ruidoso lamento de la desconsolada quimera». El libro de Cernuda es producto de la madurez creativa de donde destacaría «Luis de Baviera escucha Lohengrin», «Supervivencias tribales en el medio literario» y «Animula Vagula Blandula», del conocido poema del Emperador Adriano, escrito posiblemente antes de morir; toma el poeta el título para hacerse la misma pregunta sobre el destino del alma. Transcribo algunos versos de «Desolación de la Quimera»: «Cuando la luz lunar alcanza / A la quimera, animarse parece en un sollozo, / Una queja que viene, no de la ruina, / de los siglos en ella enraizados, inmortales. Y más adelante: «Mas no poder morir, si todo muere, / Es más duro quizá. La Quimera susurra hacia la luna / Y tan dulce es su voz que a la desolación alivia.» 

¡Hay que ver lo que ha dado de sí el poema del Emperador Adriano y la fabulación en torno a las quimeras!

La calle de Johnny Carter

Esquina rue Lagrange. Foto: Bárbara.

Doblando esta otra  esquina de la rue Lagrange, pasando por delante del «Hippopotamus», Johnny Carter se puede encontrar a dos pasos con otro café emblemático el café «Le Métro».

La calle de Johnny Carter

"Le Panis", esquina rue Lagrange. Foto: Bárbara.

Ya sabemos que el protagonista de «El Perseguidor» de Julio Cortázar vivía en un hotelito de la rue Lagrange. En la foto, esquina donde está ubicado, en la actualidad, el bar «Le Panis» desde donde se puede contemplar tranquilamente le rosace -el rosetón- este de Notre Dame, mientras tomamos un «deca» o un café noir.  Si pinchan en la foto verán que en la época de la novela el bar se llamaba «Café de Notre Dame».

Citas sobre París.

Del libro «Paris» de Victor Hugo, Ed. Bartillat 2001. «Paris est la ville pivot sur laquelle, à un jour donné,  l’histoire a tourné». Y:  «Paris travaille pour la communauté terrestre.» Y además: «Paris fait à la multitude la révélation d’elle même».

Voltaire, un genio del Siglo de las Luces.

Jean-Antoine Houdon: "Busto de Voltaire" (1781).

François-Marie Arouet (1694-1778), conocido como Voltaire, vivió el siglo que le tocó en suerte con todas sus consecuencias. Escritor, polemista, miembro de la Academia Francesa, filósofo, colaborador de la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert, fue un elemento molesto para muchos sectores de la sociedad y de los distintos estamentos. Fue perseguido por sus ideas y encerrado varias veces en la Bastilla; se exilió en Gran Bretaña; vivió en Ginebra y en Postdam. Irónico, mordaz, satírico, desmitificador, arremetió contra casi todo, contra la rigidez del calvinismo, contra la iglesia cristiana cismática o no, contra el Imperio Romano, contra la esclavitud, contra la intolerancia,  contra la servidumbre, contra la injusticia, contra las tradiciones, contra los fanatismos, etc, etc, etc… Autor de «Cándido» (libro de lectura imprescindible), «Tratado sobre la intolerancia», «Ensayo sobre las costumbres» entre otros muchos. Fue asiduo tertuliano en el «Procope», lugar de encuentro de escritores y revolucionarios sito en el barrio Latino. A los amantes de París les recomiendo la visita; el restaurante se conserva intacto y creo que aún está la mesa donde Voltaire escribía. Del «Diccionario Filosófico», prologado por Fernando Savater (Ed. Temas de Hoy S. A., 2000, edición de  la doctora en filosofía Ana Martínez  Arancón) destaco dos definiciones tomadas al azar, pero con toda la idea del mundo. Bancarrota: » No se conocieron las bancarrotas en Francia antes del siglo XVI, y el motivo es  porque entonces no había aún banqueros. […]  y solo se ejercía el comercio con dinero contante y sonante». Banco: «La banca es un tráfico que consiste en cambiar dinero por papel». ¡Tomemos nota y volvamos al XVIII! Este diccionario, compuesto por dos tomos, es una obra singular de total interés para espíritus abiertos, sin prejuicios. Añadiré que cada definición es un artículo exhaustivo de una erudición  pasmosa y además muy divertido; que una cosa no quita la otra.

Paseo por el Louvre

Toro Alado. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

La zona del museo dedicado a Mesopotamia es, junto con la de Egipto, una auténtica maravilla. El Toro Alado de la foto, que formó parte de las puertas de Khorsabad en Irak, tiene una dimensión colosal; las alas se dirigen hacia atrás, un extraño tocado remata su cabeza y las patas dan sensación de movimiento; la cabeza humana con largas barbas rizadas me recuerdan a un dirigente político de cuyo nombre no quiero acordarme -pero eso son cosas mías-.

Paseo por el Louvre

Figura de Gilgamesh. Foto:Aurelio Serrano Ortiz.

 

Dando vueltas por Mesopotamia nos encontramos con la que se supone es la figura de Gilgamesh del palacio de Sargón II.

Cita del mayo del 68

Hace poco hablaba de la playa parisina; esta frase viene de perlas y dice así: Bajo los adoquines está la playa. Resulta que además éramos poetas.

La Bolsa de París tiene «escuchas» en la calle.

La Bolsa de París. Foto: Bárbara.

Una gran oreja se ha instalado en la plaza, frente al edificio de la Bolsa, como se ve en la parte derecha de la foto. Tal como anda la economía a escala mundial, con subidas y desplomes de la bolsa, un colectivo de ciudadanos bastante cabreados ha instalado un receptor para conocer de primera mano (o de primera oreja) lo que se cuece en el parqué parisino. Los vecinos del barrio, del antiguo marcado de Les Halles, están entusiasmados porque además la escultura en cuestión es muy bonita y adorna lo suyo. Si la medida resulta efectiva se podría trasladar esta iniciativa ciudadana a otras ciudades, de modo que cada Bolsa tenga su oreja correspondiente.